viernes, 18 de abril de 2014

In extremis... Jaime Lannister El León Blanco

¡Hola, maestros del frikismo! Cómo recordaréis, puesto que estuvo en primer lugar de visitas durante un par de meses, en su día hice una entrada acerca de Canción del Hielo y el Fuego en la que reflexionaba sobre algunas de las teorías más populares en el fandom y ponía verdes a los hombres del hierro. Obviamente, yo no puedo compararme a verdaderos expertos en la materia como lo serían Los siete reinos o el Podcast de Hielo y Fuego, pero me gusta hablar y leer sobre la saga, así que supongo que a vosotros también.
Así que, en este In extremis... en concreto, toca hablar sobre uno de los personajes que más ha cambiado y que más reacciones extremas provoca: Jaime Lannister.

(SPOILERS hasta el capítulo El león y la rosa (4x02))

Jaime Lannister El León Blanco

Teniendo en cuenta que esto es CHF, lo primero para conocer un personaje es su árbol genealógico. Jaime es doblemente Lannister, puesto que procede de un matrimonio entre Tywin Lannister y su prima, Joanna Lannister. Algunos, como ya comenté, dirán que es hijo de Aerys o del panadero de Roca Casterly, pero en cuestiones genealógicas mejor ciñámonos al canon, que ya es bastante complicado de por sí. En todo caso, era el segundo hijo de Tywin y Joanna puesto que nació unos segundos -o minutos, dependiendo de a quién le preguntes porque yo de Cersei no me fío nada- después de su hermana melliza, Cersei. Era sobrino de Kevan, Tygett, Gerion y Genna, la cuál habló en su día del parecido que había entre ellos y su sobrino:
Jaime —dijo mientras le pellizcaba la oreja—, cariño, te conozco desde que eras un bebé que mamaba del pecho de Joanna. Sonríes como Gerion y peleas como Tyg, y hasta tienes algo de Kevan; de lo contrario no llevarías esa capa… Pero el verdadero hijo de Tywin es Tyrion, no tú. Se dije a tu padre en cierta ocasión, y me retiró la palabra durante medio año. A veces, los hombres pueden llegar a ser tan estúpidos… Hasta los que aparecen una vez cada mil años.

Y esto nos lleva a Tyrion, su hermano menor que ha sido fuertemente discriminado por su familia por ser un enano y en cuyo parto murió su madre. A pesar de ello la relación entre ambos fue fluida y cercana hasta el final de Festín de Cuervos, del que no daré datos para no spoilear.

Cersei nos cuenta que ella y su hermano menor eran tan parecidos de pequeños que nadie podía distinguirlos e incluso a veces se cambiaban la ropa para ocupar el lugar del otro. También nos contó, esta vez Jaime, que vieron a animales retozando y que quisieron jugar a imitarlos. Y es de ahí de dónde data el incesto. Una criada les descubrió y se lo contó a su madre, que les separó de habitación y comenzó a estar más pendiente de ellos. Quizá Joanna habría conseguido controlar la situación, pero murió en el parto de Tyrion poco después y ellos reanudaron su... ¿Juego? ¿Relación? Que volvieron a las andadas, vamos. A pesar del odio que Cersei sintió hacia el nuevo miembro de la familia, Jaime no guardó rencor a su hermano, como ya he dicho.
Padece dislexia, aunque supongo que no muy grave puesto que su padre, Tywin, consiguió enseñarle a leer después de horas de práctica. Esto a mí me parece bonito, me recuerda a cuando mi madre hacia lo mismo conmigo y las mates, sólo que, supongo, Jaime no patalearía y lloraría diciendo que las tablas eran un rollo. A saber, a lo mejor lo hizo.
En todo caso, a pesar de sus dificultades con los libros, desde niño destacó con su dominio de la espada y de las demás disciplinas propias de los caballeros. Sirviendo durante cuatro años a Summer Crakehall, de una casa vasalla a los Lannister, y ganando su primer combate cuerpo a cuerpo en un torneo mientras aún era escudero. Fue nombrado caballero por ser Arthur Dayne, la espada del amanecer, por su actuación en la campaña contra la Hermandad del Bosque Real, un grupo de forajidos.
Y así, rezumando gloria, oro y prestigio, se presentó en Desembarco del Rey seguramente esperando que su hermana mayor, tras años de separación, se lanzase a sus brazos, le cubriese de besos y le mirase con adoración. Las cosas no fueron como había esperado. Cersei le contó los planes de Tywin, que eran casarle con Lysa Tully, la segunda hija de Hoster Tully y hermana de Catelyn. Sí, la de la teta:


También, tiene tela que Tywin, que se opuso al matrimonio de Genna con un Frey porque no estaba a su altura, casase a su primogénito con una Tully, que no son más pringados porque no son familia del Chico Luna. Que sepamos.
En todo caso, al pobre Jaime no le hace ilusión lo de la boda, aunque teme enfrentarse a su padre, así que su hermana le propone su plan. Destaquemos que lo ha planeado ella. Sí, eso significa que es un asco de plan. Jaime pedirá entrar en la Guardia Real en el lugar de Harlan Grandison y así no podrá casarse y se quedará con ella en Desembarco del Rey. Me permito un inciso para señalar que el blasón de los Grandison es un león dormido y por lo tanto es curioso que lo sustituyera un Lannister y que muriese mientras dormía. En todo caso, Jaime duda, pero Cersei, que es estúpida pero no tonta, se lo pasa por la piedra y él cede. Que fáciles llegan a ser los hombres...
Quince días después es nombrado caballero de la Guardia Real por Gerold Hightower durante el torneo de Harrenhal -ese torneo es como la boda de Robin y Barney, pasó una cantidad insana de cosas-. Aerys cortó sus saltitos de alegría al mandarle a Desembarco del Rey para proteger a Rhaella y Viserys sin dejarle participar en el torneo. En ese momento, Jaime se da cuenta de que el rey no le ha aceptado por su destreza con las armas, sino por putear a su padre, cosa que no le sienta muy bien. Para colmo, éste se china que no veas y se harta de tantos desplantes, por lo que arma el petate, se echa al hombro a su familia, incluida Cersei, y se larga a Roca Casterly rumiando entre dientes. ¿No hemos dicho que el plan era de Cersei? Ya era estúpida entonces.
En conclusión, Jaime se queda solo y sin apoyos, sin que nadie le tome en serio, en un Desembarco del Rey dirigido por un loco con un mechero.
Durante su estadía en la Guardia Real, se vio obligado a ver cosas que... No fueron agradables. Aerys violaba a su esposa/hermana brutalmente mientras le pegaba palizas, cocía dentro de sus propias armaduras a señores que consideraba una amenaza, hacía que sus hijos se estrangulasen a sí mismos para salvar a dichos señores... Muy nice, todo. Como recordaréis, Jaime le dice a Catelyn llegado el momento que un caballero no puede mantener todos sus juramentos porque se contradicen entre ellos, cosa que vemos con claridad en lo que le dice a su hermano ser Jon Darry cuando oyen la violación -que habían jurado proteger a la reina también- y sobretodo en la contestación de éste:
Sí, pero no del rey.
Jaime, pobre criaturita, siempre había querido ser caballero y todas sus ilusiones se estaban desmoronando al chocar con la dura y horrible realidad: los caballeros no existían. El golpe que eso debió suponer para un adolescente solo que no podía confiar en nadie debió ser brutal, pero la cosa no acabó ahí.
Empezó la Rebelión de Robert, en la que él no pudo participar puesto que Aerys le quería a su lado las veinticuatro horas del día para usarlo de rehén si Tywin elegía el bando de Robert.
En principio la cosa iba bien, los Tyrell habían hecho retroceder a los ejércitos de Robert hasta las tierras de los Lannister y se podía saborear la victoria, pero los Lannister no hicieron nada al respecto. Los ejércitos se recuperaron pronto y volvieron con más fuerza todavía, comenzando a ganar. Dudo que en ese momento, en Desembarco del Rey se tuviese mucha estima a los Lannister, por lo que imagino que Jaime se vería controlado y vigilado constantemente.
Llegó un momento en el que la victoria parecía improbable y Aerys Targaryen comenzó a planear la defensa de la capital utilizando su juguete favorito: fuego valiryo.


Llegó al punto de quemar vivo a Qarlton Chester, una de sus manos, por oponerse a su plan, poniendo en su lugar a su piromante favorito, Rossart.
Todo esto sólo era conocido por alguien ajeno a la conspiración. Alguien que siempre se encontraba al lado del rey, escuchando, callando y protegiendo: Jaime Lannister.
Después de la Batalla del Tridente y de la muerte de Rhaegar, Tywin Lannister se presentó ante las puertas de Desembarco del Rey. Tanto Jaime como Varys le aconsejaron no abrir, pero él, que era idiota, escucho al Gran Maestre Pycelle y le dejó entrar. Los ejércitos de los Lannister saquearon la capital.
Aerys ordenó a Jaime que cortase la cabeza de su padre y a Rossart que lo preparase todo. Su locura había llegado a un punto en el que creía que el fuego despertaría a su dragón interior y sería el único superviviente. Jaime asesinó a Rossart y después a Aerys para evitar que diese ordenes a otro piromante. Después se sentó en el trono de hierro y cuando los hombres de su padre llegaron, vieron el cadáver y le preguntaron a quién debían proclamar rey, él no opinó y sólo dijo que debían esperar. Entonces llegó Ned Estark y no se tomo muy bien que se hubiese sentado en el trono.


Hay que reconocer que fue un acto gratuito y bastante bravucón por su parte, pero tan sólo era un adolescente de quince o dieciséis años que acababa de cometer el que, según él, sería su mejor acto. A pesar del orgullo que podría haber experimentado, Jaime no se vanaglorió de él más allá de sentarse en ese trono. Al contrario que en la serie, nunca contó a nadie cuales fueron sus verdaderas motivaciones para matar a Aerys aunque eso pudiese hacer que le considerasen mejor. Bueno, al final se lo cuenta a Brienne, pero guardó silencio durante años. Por supuesto, tampoco nadie se molestó en preguntarle.


Es más, durante los días siguientes asesinó a Belis y Garigus, los otros dos piromantes que habían participado en la "defensa" de la ciudad.
Ned opinó que, como mínimo, debía ser enviado al Muro, pero Robert le perdonó y le dejó seguir en la Guardia Real, poniéndole además ese apodo que le atormentaría para el resto de su vida: Matarreyes.

Durante los años siguiente se dedicó a servir en la Guardia y a seguir tirándose a su hermana, que se había casado con Robert, preñándola tres veces. Joffrey, Myrcella y Tommen. Se supone que también la preñó Robert una vez, pero Jaime se apresuró a llevarla a un lugar donde se lo sacasen.

Y así llegamos al inicio del primer libro, donde conocemos a Jaime de forma poco ortodoxa.
Este es el origen del odio que, en ese momento, todo lector tiene hacia el personaje: tirarse a su hermana y a Bran tirarlo de la torre.
En ese momento es que odias al cabrón de Jaime Lannister.


¡Qué hijo de puta! ¡Se acuesta con su hermana! ¡Tiró a Bran de la torre! ¡Es un Lannister! ¡Es un traidor! ¡A Ned le cae mal! ¡Ha herido a Ned!
Y eso es suficiente para detestarle.
Por ello, cuando llegas al tercer libro y ves que hay un capítulo desde su perspectiva, no te lo tomas nada bien.


¿¡Pero cómo se atreve George R.R. Martin!? ¿Qué se ha fumado? ¡Qué asco, qué asco, qué asco! ¿Un capítulo sobre el Matarreyes? ¡Voy a vomitar y todo!
Así que empiezas a leerlo con cara de infinito desprecio, porque el único Lannister que mola es Tyrion y Jaime es muuuuy malvado. A la altura de Joffrey.
Empieza hablándote de un viento que huele también como los dedos de la zorra de Cersei, por lo que tu cara de infinito desprecio se convierte en una mueca horrible y estirada, porque, tío, ¡qué asco! Y luego dice algo como esto:
—Me llamaréis Brienne. No moza.
—Y yo me llamo Ser Jaime. No Matarreyes.
—¿Negáis que habéis matado a un rey?
—No. ¿Negáis vuestro sexo? Si es así, quitaos los calzones y demostrádmelo. —Le dedicó una sonrisa inocente—. Os pediría que os abrierais la blusa, pero a juzgar por vuestro aspecto, eso no demostraría gran cosa.
Y dices: ¡qué cabrón! Pero es gracioso y, cómo a mí las gracias me han ganado siempre, me reí. Eso me hizo odiarle el triple.
Ya no digamos cuando llega a estar parte:
«¿Inocente? El crío del demonio nos estaba espiando.» Todo lo que Jaime había deseado era una hora a solas con Cersei. El viaje de ambos al norte había sido un tormento prolongado; la veía todos los días sin posibilidad de tocarla y sabía que Robert caía borracho en la cama de ella cada noche dentro de aquella chirriante casa con ruedas. Tyrion había hecho todo lo posible para mantenerlo de buen humor, pero no había bastado.
Aquí ya tienes los dedos blancos por la fuerza con la que aprietas el libro y tiemblas ligeramente, porque Bran aun era majo y no se había convertido en un pesado depresivo que se comunicaba con los árboles.
Y entonces, llega un momento algunos capítulos después en el que alzas la mirada con sorpresa, abres la boca algo descolocada y dices: "¡Hostia, me cae bien Jaime!"
No sabes como ha pasado. No tienes claro de dónde ha salido. No puedes creerte que hayas caído tan bajo. Pero Jaime Lannister sólo ha necesitado unos cuatro capítulos desde su perspectiva para que tú caigas a sus pies. Que grande es el cabrón.
En todo caso, Jaime, Brienne y el primo del que no estoy del todo segura del nombre aunque creo que era Cleos, se van de aventura en camino a Desembarco del Rey. Pero en un ataque, el primo se muere y Jaime quiere quedarse con su ropa y su espada -comprensible, porque venga ya, los harapos no hacen justicia a su tremenda belleza-, pero Brienne no está de acuerdo. Y acaban peleándose. No en plan dialéctico, ¿eh? Con espadas. Ambos salen heridos en la refriega pero eso no es nada en comparación con lo que la interrumpe: la Compañía Audaz o los Titiriteros Sangrientos según a quién le preguntes. Jaime intenta sobornarles, pero pasan de su culo y le llevan ante la Cabra, que le corta la mano.
Recordemos ahora todo lo anterior, ¿vale? Jaime siempre había destacado con las armas, sobretodo con la espada. Nunca ha querido poder como ha querido el resto de su familia, sólo luchar y combatir, una muerte de guerrero. Considera a Cersei y a su habilidad con la espada como lo único que da sentido a su vida. Y le cortan la mano de la espada. Jaime, entonces, cae en una profunda depresión en la que lo único que quiere es morir. Es Brienne la que le anima y le da fuerzas, dándole dos razones para continuar adelante: la familia y la venganza.
En Harrenhal, donde le lleva la Compañía Audaz -es irónico que ahí empezase su periplo como caballero de la Guardia Real y allí volviese con la mano colgada del cuello-, tiene una escena en las bañeras con Brienne de Tarth, en la que confiesa lo que pasó realmente el día de la muerte de Aerys rompiéndote el corazoncito en varios pedacitos microscopicos. Y la cabrea. Y ella se levanta de la bañera en plan impulso. Y el tiene una erección. Je, je, je.


Sí, les shippeo mazo, ¿vale? En fin, que además descubrimos que Jaime nunca ha estado con otra mujer que no fuese Cersei. La puta zorra con suerte... Y en realidad, si obviamos lo asquerosa que es esa imbécil y que son hermanos, es bonito que le haya sido siempre fiel.
Durante la cena con Roose Bolton llegan a un acuerdo tácito: él le dice a su padre que Bolton no es responsable de su mano y éste le lleva sano y salvo a Desembarco del Rey. Pero Brienne se tiene que quedar como rehén, lo que es mal.

Fijaos en como le sujeta la mano. Eso es amor.

Pero no acaba ahí la cosa, sino que, cuando están en camino, Jaime vuelve atrás a por ella por un sueño que ha tenido. Un sueño muy interesante, a decir verdad. Un sueño que habla del nuevo Jaime, de sus miedos, de su pasado, de los fantasmas que no han dejado de torturarle desde el momento en el que atravesó a Aerys con esa espada y, además, de su relación con Brienne. Os dejo un enlace a un artículo que lo explica divinamente.
Bueno, pues que va a buscarla y se lanza a una especie de foso en el que la han encerrado para que luche con un oso. Que cabrones, ¿verdad? Y encima la espada era de torneo. ¡Unos hijos de puta! Jaime se lanza, entonces, porque sabe que no pueden permitirse que muera y se cargarán al oso. Si Jaime es muy listo, en realidad.


En el libro vuelven a Desembarco del Rey después de la boda y, Jaime, arresta a Brienne en una torre para salvarla de la ira de Loras, que en el libro no consigue superar la muerte de su amado Renly y no se va de putos por ahí como hace en la serie. En todo caso, a pesar de que ni ella se da cuenta en un primer momento, lo hace tan sólo para protegerla. Lo que es bonito.
En la serie vuelven antes de la boda y Jaime le pide que espere, que después de la boda verán lo que pueden hacer para cumplir su juramento a Lady Catelyn, cosa que está jodida porque ella está muerta y Sansa ahora es una Lannister y Arya está en manos del Perro. Pero oye.

En todo caso, os preguntaréis a que viene esta entrada hablando de las bondades de Jaime Lannister, así que permitidme que os responda. Todos habréis visto ya el segundo capítulo de esta cuarta temporada en la que todos disfrutamos de la muerte de Joffrey, pero yo me fijé en otra cosa: la conversación entre Cersei y Brienne.
Algunos diréis: la serie no es lo mismo que los libros así que no cuenta. Yo os diré: ¡JA! Porque ese capítulo en concreto lo escribió Martin, por lo cual es CANON. Así que, no son alucinaciones mías, Brienne está colada por Jaime.


Por favor, dejadme exponer porque Jaime debería liarse con Brienne en vez de con su hermana. Porfa. Me ha hecho mucha ilu ver que mi shipp se cumplía. Porfa. Sé que los dos morirán porque esto es CHF y mis shipps siempre acaban mal, pero quiero disfrutar el tiempo que me quede.

1. Brienne no es su hermana, así que a lo mejor los niños no le salen guapos, pero no serán sociópatas malvados como Joffrey.
2. Es un remake preciosos de La Bella y la Bestia.
3. Lo que Brienne sentía por Renly no era auténtico. No le quería a él, quería a su figura idealizada porque había sido amable con ella.
4. Cersei dijo "El amor es un veneno. Un veneno dulce, sí, pero un veneno que mata". Yo digo que el veneno es ella.
5. Al contrario que en la mayoría de mis shipps, su relación es sana y no se trata de un amor autodestructivo. Brienne saca lo mejor de Jaime y Jaime protege y cuida a Brienne.
6. Jaime necesita a una mujer que no se parezca en lo más mínimo a Cersei. No se me ocurre alguien más distinto que Brienne, tanto físicamente como moralmente.
7. Brienne dijo que sólo se casaría con un hombre que pudiese vencerla en una pelea. Jaime estuvo apunto de conseguirlo aunque se había pasado un año encerrado y desnutrido.
8. Jaime le regaló una espada de acero valiryo. ¿Sabéis lo exclusivas que son? No es como regalar un oso de peluche, precisamente.
9. Brienne está dispuesta a tomar la misión de Jaime y no parece ser tanto por su juramento a Catelyn como porque se lo ha pedido él. Está orgullosa de que haya honrado su juramento. #SeSabe
10. Jaime es el único hombre capaz de quererla por lo que es a pesar del físico y sin que le importe lo que pudiese conseguir de Tarth, mientras que Brienne es la única que va a ver más allá del muñón y de Matarreyes.

Y, ¿sabéis qué?



Bibliografía:



Notas:

En el primer párrafo os hablé de Los siete reinos y el Podcast de Hielo y Fuego, aprovecho para recomendaros ambos encarecidamente: son sucursales del paraíso para los frikis de esta saga.



PD: La octava temporada de Supernatural no me ha convencido del todo, sobretodo teniendo en cuenta el final en el que Cass, de nuevo, vuelve a cagarla a lo grande. Por otra parte, la novena empieza con un desnudo semi-integral de Misha Collins y la trama mola bastante, por lo cual la apoyo incondicionalemente.
PD2: Zelena es una hija de perra por putear de tal forma a Hook.
PD3: Me he puesto al día con B&B y esa serie es GRANDE y no conoce el relleno.

viernes, 11 de abril de 2014

Reto Supernatural: Séptima Temporada Desbloqueada

Todo el que me siga en twitter sabrá que estoy con mi , que podéis ver también en el lateral de mi blog. Y digo saber, por no decir que estará a hasta las narices de él porque he dado mucho la lata comentando los capítulos. Pero ya está, gente, podéis llorar de felicidad que se ha acabado y sois libres de actualizar la página sin que os salgan veinte mil comentarios míos. Os dejaría un tiempo para que celebréis y lloréis de alegría, pero no me apetece.

Veréis, yo ya he dicho en mi entrada anterior que la sexta temporada no me pareció tan horrible. Estuvo hasta bien. No muy bien, pero pasable. Hubo mucho Crack y el Crack mola.
La séptima ha sido una tortura china. En el capítulo catorce ya comenté que se me estaba haciendo eterna y tiene veintitrés. Me he aburrido y me ha cansado. Se supone que el centro de todo son los leviatanes, unos monstruos terribles y que dan mucho canguelo. Se supone. De forma figurada.
En primer lugar, aunque desarrollan un poco mejor la lucha y odio entre ellos y los Winchester, la forma de llevar la trama ha sido de vergüenza ajena. Les han puesto unas bocas gigantes y muy raras y gusto por la carne humana, pero no dan miedo en ningún momento. Cuando un monstruo es obligado a devorarse a sí mismo y no da miedo, es que estás haciendo algo mal. Pero muy mal, oye. Después está el que hubiese capítulos en los que esos monstruos temibles y monstruosos ni aparecían, lo que en principio no está mal porque son capítulos de relleno Crack que como ya he comentado molan, pero que en la práctica resulta un desastre. No son capítulos salteados en los que se flipase, son capítulos absurdos y normalmente aburridos que se sacan de la manga porque sí, o que sólo se centran en los hermanos y su relación. De la trama "Amy Pond" hablaré luego, porque tiene tela la cosa. Ahora, ¿sabéis lo que he dicho de que llevan mejor la lucha y el odio? Sí, lo llevan mejor y lo hacen más creíble, ¿pero sabéis cómo lo hacen, los hijos de la gran puta?: cargándose a Bobby. ¡A Bobby! Lo sé, es... Lo sé.


Después se sorprenderán de que llamemos a la Gambler perra. Los muy hipócritas. ¡Y encima le convierten en un fantasma para que los Winchester tengan que deshacerse de él! Dan ganas de... De... ¡De meterles un dedo en el ojo! No es una amenaza absurda, que tengo las uñas muy largas, ¿eh?

Ya no hablemos de Castiel. O sí. Porque se merece que hablemos del tema.
En el primer capítulo le vemos como Dios y, si obviamos como trata a Dean -que también se lo merecía un poquito-, es un buen Dios. Es decir, va por ahí castigando a los malvados y premiando a los justos. Y da su aprobación explícita a la homosexualidad. ¡DESTIEL! Pero es demasiado arrogante y se ha merendado a los leviatanes, así que... Oh, bueno, explota. Tú ahí lloras lo indecible y te lamentas. De forma figurada, claro, la única vez que he llorado de verdad con esta serie es cuando murió Bobby BOOOOOOOOOOOOOBBYYYYYY...!-. Pero, ¡alto! Porque resucita. Cosa que, obviamente, yo ya sabía porque Misha Collins sigue en la serie y porque sale en más temporadas y yo estaba sólo en la séptima. Pero me imaginaba que estaría en el Purgatorio y que Dean se lo encontraría allí en su momento, ¡no que había aparecido desnudo en un río! -por cierto, estoy considerando irme a pasear cerca de los ríos a ver si hay suerte- Flipas bastante. Más o menos, porque yo me comí el spoiler justo antes de empezar el capítulo. Dejadme expresar mi cabreo por haber evitado como la peste cualquier información que pudiese contener un spoiler al respecto y que no haya servido de nada. ... Ya está. En todo caso, Cass recupera la memoria perdida y salva a Sam de un Lucifer que ya no mola tanto porque lo de no dejarle dormir llega un momento que cansa. Y se vuelve loco. Ole. Será perra, la puta Gamble... Y, encima, ¡Meg le cuida! Hija de la gran... Pero se recupera y no ve a Lucifer. ¡Qué bien!, ¿no? NO. Se vuelve... Zen. Raro. Inquietante. Que te ríes mucho, oye, pero ese no es mi Cass y yo quiero a mi Cass porque mi Cass es el mejor y le quiero YA. Después vuelve a recuperarse de eso en el trance final para ser arrojado al puto Purgatorio con Dean y desaparecer, dejándole solo.


Pero, porque sí, hay un pero más allá de reírte, da igual porque en cada escena en la que aparece Cass si dejamos a un lado la actitud dolida de Dean hacia él podemos encontrar destiel. Destiel a porrones. Porque el Cass Zen se va a Noruega a preparle un sandwich como una diligente esposa. Porque juegan a juegos de mesa mientras Cass cuenta batallitas como si fuesen un viejo matrimonio. Porque no para de hablarle de "las abejas y las flores" a Dean y todos sabemos lo que eso significa porque además se le apareció desnudo en el asiento trasero cubierto de las primeras. Y, sobretodo, porque antes de explotar con los leviatanes, cuando se vacía de almas, le dice a Dean que hará cualquier cosa para que le perdone.


Sí, el destiel is so true.

Y, ahora, lo que en realidad estaba retrasando: la trama Amy Pond.
Amy era maja y me caía bien. Y Dean la mata. Y ese no es Dean porque Dean no habría hecho eso, por lo que ya ni aceptamos el barco. Y lo empeoran. Porque miente a Sam. Y éste se entera. Y se pasan capítulos dándole bombo a la maldita trama Amy Pond que podía ser interesante UN capítulo pero que ya no lo era. Lo peor es que la resolución no me gustó. No es: "Amy era mi amiga y la has matado." No. Es: "Has matado a una mujer por cargarse a unos sinvergüenzas para curar a su hijo." Eso es lo que deberían haber dicho. Pero no, claro, lo importante es el daño que ha hecho a Sam. ¡Pues no, chatos! Vamos, es que es oír el nombre de la maldita Amy y ponerme mala. Le he cogido asco.



Pasemos a un tema más agradable, como los dos secundarios estrella de esta temporada. Porque los que tenían se los han cargado y porque los que trataron de introducir eran una mierda importante.
En primer lugar tenemos a Frank. Un viejo loco y paranoico que amenaza a la gente con distintas armas y es un genio con los ordenadores. Un buen tío, ese Frank. Una historia trágica detrás, como todos los cazadores, aunque él no lo sea del todo. Dean no le aprecia mucho porque está como una cabra, pero, ¿quién soy yo para juzgarle por eso? Exacto. Mola mucho, de verdad. Me dio mucha rabia que también se lo cargasen y ni siquiera se molestasen en mostrarnos como. MUCHA.
Y, después, está Charlie. Charlie es la mejor secundaria femenina que ha pisado esta serie. Que coño, está en el Top Ten de las mejores secundarias femeninas de la historia de la humanidad. Es una friki del copón. Una friki muy molona. Hace referencias, habla con sus muñequitos de Hermione, trata de defender su shipp aunque no sea el momento y baila a todo tren dentro de los ascensores. Adoras a esa tía desde que sale en pantalla, es automático. Además, no es un estereotipo andante como lo fue Becky, que molaba pero era una exageración, sino que tiene veras, virtudes, defectos y profundidad psicológica. Cuando vi que se iba solté un gritito de indignación. Porque no sólo mola, sino que es muy útil y una genio con los ordenadores comparable al mismísimo Frank. Y lesbiana. Por lo que no supone peligro alguno para mi shipp. Aunque es una pena ya que pretendía shippearle con Sam. En fin. Magik me ha asegurado que volverá a salir, a lo que yo digo: ¡BIEEEEEEN!


Y creo que esto es todo lo que quería comentar y no lo había hecho por twitter. Así que dejo la lista de tags:

Y los extras: 

Y esto es todo, maestros del frikismo. Echad borax y sal alrededor de vuestra cama esta noche ;P



domingo, 6 de abril de 2014

Reto Supernatural: Sexta Temporada Desbloqueada

Bueno, todo el que me siga por twitter sabrá que me he propuesto un pequeño reto. Vamos, que charlando con la diosa Magik acerca de lo que me esperaba en las dos temporadas negras de Supernatural, mencioné que me lo iba a tomar como un reto. Y, no sé, debe de ser la cercanía espiritual a Cass que eso provocaría, pero me lo he tomado de forma literal.
Ya he acabado la sexta temporada y vengo a decir que no ha sido tan negra. Esperaba lamentos, arrancarnos los ojos, arrastrarnos en charcos de sangre, vomitar órganos vitales y demás cosas muy nice. Y no ha sido para tanto. En serio, ha estado bien y todo.
Ahora, hay pequeños detalles.
La trama que nos vendían estaba muy bien. Tenemos a Crowley, el mejor demonio de la serie, que leñe, el único demonio no asesinable y que mola de la serie, al frente del infierno. Tenemos a los ángeles en plena guerra civil con Castiel al pie del cañón en uno de los bandos. Tenemos a Sam sin alma ni escrúpulos. Tenemos a Dean con la certeza de que no puede quedarse con Lisa y Ben, porque no se sale de la caza nunca. Tenemos... bueno, a Bobby, no está haciendo nada especial pero tenemos a Bobby y eso siempre mola. Tenemos a Balthazar, un ángel rebelde y guasón que se han sacado de la manga para sustituir a nuestro adorado Gabriel -inútilmente, puesto que es insustituible y oh, señor, le necesito en pantalla ya- pero que mola mazo. Tenemos al abuelo Campbell de vuelta entre los vivos. Tenemos Alfas malvados organizando a los monstruos bajo las ordenes de una madre que puede crear nuevos. Tenemos el Purgatorio como un caramelito tentando a todo el mundo.


Coño, si es que la cosa pintaba genial.
Pero no le han sacado suficiente jugo.
Estoy encantada con casi todo, no os creáis, pero la cosa no acaba de encajar.
Y es que, con todo lo que tenían, con todas esas líneas argumentales, con todos esos secundarios, ¿cómo puede haber tantos capítulos de relleno? Porque los ha habido a montones.

Los Winchester en el salvaje Oeste. Si esto no es Crack, que baje Cass y lo vea.

Y ya no es sólo el relleno, si no que la mitad de los capis han sido puro Crack. Y oye, yo soy fan incondicional del Crack de esta serie. Amo, el Crack de esta serie. Lo adoro. Tienen ositos de peluche suicidas y joyas como Changing Channels, es genial. El problema, es que pasan de dramón gordísimo a Crack total sin término medio. O vamos a sufrir como perras, o vamos a tener que reflexionar y dudar de todo, o simplemente vamos a ver surrelismo puro y duro. O todo a la vez. Porque lo pusieron todo junto en My Heart Will Go On, que moló cantidad pero fue algo confuso.

Balthazar, tú sí que sabes. Cómo molas y que muerte te han dado.

En todo caso, dejando a un lado eso y lo que le han hecho a nuestro amadísimo y queridísimo Cass, que después de todo explicaron en The Man Who Would be King, la temporada no ha estado nada mal.

Pobre Castiel, ahí, suplicando el consejo de su padre. Sólo y más perdido que un pulpo en un garaje.


Ya he visto el primer capítulo de la séptima y, además de confirmarme que Misha Collins es un actor como la copa de un pino, me ha dejado claro que voy a sufrir como una perra. Seguiré informando desde las trincheras de las temporadas negras. Recordad cubrir las rendijas con sal, niños ;P

PD: Cómo habéis leído, la sexta temporada no está exenta de destiel, pero temo mucho la séptima. Cual demonio bañado en agua bendita vamos a sufrir, lo estoy viendo.

martes, 1 de abril de 2014

Cómo conocí a vuestra madre: The End

Hoy es el fin de una era.
Parece mentira que una serie tan exitosa, tan divertida, tan emocionante y que te llega tan hondo, haya llegado a su fin. Pero lo ha hecho, frikis del mundo: Cómo Conocí a Vuestra Madre ha acabado.


Sigo sin asimilar del todo que ya, que no hay más. Que no habrá más frasazas de Barney que trasciendan de la serie, porque todo el mundo sabe quien es Barney aunque no la siga. Que no habrá más paranoias raras de Ted. Que no habrá más felicidad conyugal de Marshall y Lily. Que no habrá más chistes de canadienses sobre Robin.
Sobretodo, queridos, porque ha sido el final más indignante que recuerde. E incluyo el de Los Serrano.



(Obviamente, con SPOILERS)

Antes de que lo digáis: no. Mi decepción no tiene nada que ver con el final de mi OTP. En parte. A ver, sí, me jode lo que no está escrito porque todas mis OTP acaban igual, pero no es sobre eso.
Me indigna mucho lo de Ted y Robin, pero no porque mandasen a la mierda mi shipp.
Veréis, mi maravillosa OTP se fue a la mierda a toda máquina con un matrimonio de tan sólo tres años. Pero a mí no me afectó tanto como podríamos haber esperado por una razón: tenía sentido. Barney y Robin son geniales, pero que estuviesen juntos era muy difícil. Y yo lo sabía. Así que, cuando discutieron en Argentina y se divorciaron, me dolió, pero lo comprendí. Porque, ante todo, Cómo conocí a vuestra madre es una serie sincera. No intenta engañarnos. No trata de decirnos que el grupo seguirá quedando en el MacClarens hasta que tengan que llevarles sus nietos en silla de ruedas. No trata de vendernos que todo sale bien si se trata de amor. No. Son sinceros. Hablan del destino, de como hay alguien especialmente diseñado para nosotros, pero eso no es necesariamente mentira. Son sinceros, repito.
Ja.
Perdón.
Me he equivocado de tiempo verbal.
ERAN.
Porque claro, son sinceros cuando tienen que hacer que Robin y Barney no puedan estar juntos, pero cuando se trata de Robin y Ted... Cuando se trata de Robin y Ted no pueden hacer nada, ¿sabéis? Las hadas de las trompas azules se lo impiden.
Porque divorciar a Robin y a Barney tiene todo el sentido del mundo, pero que Ted y ella acaben juntos es algo innegable. Lo pone en el Código de los Colegas. No te jode.
Y es que, a ver, el resto ha sido genial. Los capítulos finales han sido inmejorables, hasta esas dos últimas escenas donde la han cagado A LO BESTIA.
Algunos se quejarán de que sintetizan demasiado en un capítulo, de que hay demasiadas escenas, pero yo no estoy de acuerdo. Esos flashs del futuro han sido grandísimos.
Marshall y Lily apunto de tener otro hijo, el romanticismo sin mácula de Ted y Tracy -POR FIN SABEMOS SU NOMBRE-, el que Barney no se haya casado ni enamorado de otra persona pero haya tenido una hija en la escena más mona del mundo... Todo ha sido genial. Aunque vemos que, sin duda, Robin no es la misma desde el divorcio. Se pasa la vida viajando, sin pensar en sus amigos y ni siquiera quería presentarse a la boda de Ted. ¿Moraleja?: ahora es idiota. Normal. No tiene novio, no tiene amigos, no tiene NADA. Ha tomado muy malas decisiones, Robin. Ahora está amargada y con perros. Pos' vale. Lo entiendo. Tiene sentido. Ella siempre ha sido la dura y pasota de un grupo lleno de gente achuchable. Que no que me cayese mal, claro, pero mientras que los cuatro eran personas a la que abrazar, Robin iba más por su cuenta. Si uno se iba, sería ella.
¿Y cómo acaba?
Que la madre está muerta.
ASÍ ARDAN EN EL INFIERNO. ¿PERO ESTO QUÉ ES?


No, es que nos hemos pasado NUEVE temporadas esperando para conocer a la madre. ¿Y qué pasa? Que la adoramos porque es genial. ¿Y qué hacen con eso? Matarla. Pero a ver, ¿son idiotas? Tracy era genial, era el puñetero destino de Ted, como no se cansan en repetirnos con todo tipo de símbolos y coincidencias y demás. Pero claro, la matamos para que él y Robin estén juntos.
¿Pues sabéis qué? Que me niego a reconocer ese final. Me niego.
Ahora, Cómo conocí a vuestra madre ya no serán las bromas de Barney, el romanticismo de Ted, la monez suprema de Marshall y Lily y lo guay que es Robin. No. Ahora será ese bodrio de final. Me jode. Mucho. Una serie tan grande y que me gustaba tanto convertida en eso. No. No me jode. Me duele. Porque duele, coño. Duele.
Para que este final tuviese sentido le sobran mínimo cinco temporadas. Ahora no. Ahora ya es tarde. Hemos visto a Ted crecer, cambiar, evolucionar, nueve temporadas preparándose para conocer a la mujer de su vida. El Ted de la primera temporada ya no está. No tiene sentido que siga con Robin. Vimos como soltaba esa relación antes de la boda de Robin y Barney. ¿Por qué intentan arruinarlo ahora? Y que coño, que Robin y Ted nunca han pegado ni con cola. ¡Ni con cola, os digo!
La serie se les ha salido de madre -nunca mejor dicho- y no han sabido cambiar el final. Un fallo GARRAFAL.
Pero da igual.
Ignoremos esa escena final.
Pensemos en que Barney consiguió un mes perfecto antes de tener a Ellie. Pensemos en lo romántica y hermosa que fue esa escena. Mejor que The Robin. Mejor que nada. El verdadero Barney con su hija, pequeña y delicada, entre las manos. Eso sí que ha sido un broche final para la serie y no lo que nos han vendido. Pensemos en Lily y Marshall y Marvin y Daisy y el bebé sin nombre. Pensemos en la sonrisa de Tracy. Pensemos en la pequeña Penny tan friki de la arquitectura como su padre. Pensemos en Barney cambiado, con su hija entre los brazos y tan guapo que duele.


Eso es lo que nos queda de Cómo conocí a vuestra madre. Y la echaremos de menos.