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martes, 22 de julio de 2014

Bajo la misma estrella

He acabado Bajo la misma estrella hace unos minutos.
Lo he intercalado en la lectura de Ciudad de las Almas Perdidas, para después intercalar en su propia lectura varios tomos de Las crónicas de Bane --que debéis leer obligatoriamente--, pero lo he acabado.


Bajo la misma estrella no ha sido mi libro favorito y no lo será nunca. No porque el libro sea malo, no porque desmerezca la fama que tiene. Es un libro magnífico, casi poético y francamente admirable. No, la razón de que no esté entre mis tomos favoritos no es problema del libro, sino mío. Egoístamente, trato de evitar las tragedias. Me gusta que, a pesar de no tenerlas todas conmigo respecto a la idea de un final feliz, los personajes a los que aprecio y quiero acaben bien y sean felices. ¿Para qué está sino la ficción? Aunque no aplique las mismas reglas para leer que para escribir, siendo esto hipócrita por mi parte, quiero un mundo mejor sobre el que leer.
No hablo de mundos edulcorados y llenos de unicornio, por supuesto, pero sí hablo de un alivio final. De que, por mucho que pase, ese personaje al que aprecias desde lo más profundo de tu corazón, ese ser que ni siquiera existe en el mundo real, alcance un buen final, acorde con lo que merece. Quiero mundos ensombrecidos y realistas, llenos de maldad, en los que al final tengas un pequeño alivio, algo que te descargue la tensión y la culpa.
¿No es absurdo?

Bajo la misma estrella es un libro triste y realista, no es otra historia de lucha contra el cáncer. No lo es. Podría enumerar un millón de diferencias, si bien la principal razón para mis palabras es la resignación. Hazel Grace sabe que va a morir, sabe que le duele y no va a mantener una sonrisa hasta el final de sus días, lo sabe y lo asume. Lucha para respirar, pero no lucha para cambiar el verdadero meollo del asunto: se muere. Asume la muerte, la ve injusta y dolorosa y sufre por ello, pero se resigna. Porque no resignarse, después de todo, da el mismo resultado: morirse.
Y no es una tragedia, exactamente. No es un libro que sólo busca hablar de muerte o de tristeza o de cáncer. Es una historia de vida, de amor y de muerte. Los tres componentes conviven apaciblemente, sin grandes luchas, sin convulsionar el ritmo de la novela. Tres etapas de la existencia que, tanto en el libro como en la realidad, se superponen unas sobre otras.
Hazel y Augustus son personajes reales e irreales al mismo tiempo. Son reales porque transmiten esa sensación de realidad, de "esto puede pasarte a ti". Jon Green es realista y no les engrandece inútilmente, no les convierte en héroes de la lucha, sino que desmiente esa idea y deja sólo lo que hay: dos seres humanos con la certeza de la muerte sobre sus hombros. Ambos van avanzando por un mundo seco y semi-desértico donde no hay nada, porque la vida, como dicen, es un valle de lágrimas y las lágrimas no son sino agua salada; la sal esteriliza, la sal convierte un lugar hermoso en un desierto por el que andar es difícil. Y a la vez, el desierto es uno de esos paisajes impresionantes y hermosos. Supongo que es una buena metáfora. O eso, o estoy quedando fatal. Me arriesgaré. Y a la vez, Hazel y Augustus son irreales. Porque hay un punto de irrealidad en que dos personas tan excepcionales no sólo hayan existido, sino que además se encuentren entre todos los imbéciles que habitamos este mundo. O quizá es que, a mis diecisiete años, ya soy una cínica egocéntrica y no puedo ver que hay personas tan maravillosas en el mundo porque no soy una de ellas.


Esa es otra. Gus muere con mi misma edad. Es jodidamente extraño e injusto que él muriese mientras que yo esté viva. O al menos, es así como se siente. Absurdo, dado que Augustus nunca existió ni existirá, no digo que no. Pero supongo que esas cosas te afectan, te hacen algo. Es como si, de pronto, fueses más consciente de tu humanidad y tu mortalidad, como si la amenaza del cáncer o de la muerte en sí se hiciese más palpable. Eso también es absurdo. Tendrían las mismas posibilidades de encontrarme un cáncer si no hubiese leído el libro. Aunque ellos mismos lo advierten: en la inconsciencia está la felicidad.

Seguramente esté quedando como una completa gilipollas. Soy consciente de ello. En plan: "Oh, quieres vendernos reflexiones profundas sobre la vida sólo porque te has leído un libro triste, que, encima, está de moda." No. En absoluto. Simplemente tenía esto dentro, en la cabeza, dando vueltas y enloqueciéndome. Y necesitaba sacarlo de mi sistema. Esto no es una reseña, es una nota rápida para que mi habitual inconstancia y mi locura inconsciente y feliz puedan seguir su costumbre, haciéndome olvidar los efectos que esta lectura ha tenido sobre mí. Así que, ahora, es problema vuestro.

Seguramente mañana recuerde el libro como muy triste y bonito, pero todos estos sentimientos extraños que estoy experimentando ya no estén. Me alegro por mí, dado que sentirse consciente de la vida y la mortalidad es una mierda.

Os recomiendo mucho el libro. De vez en cuando, a todos nos viene bien una lectura más profunda de lo habitual y con frases grandiosas e incluso algo frikis. Aunque yo sigo proclamando mi amor incondicional a la lectura con significado ocasional, aventura habitual y amor manteniendo la historia interesante. Una, que es muy básica.

sábado, 28 de junio de 2014

Ser diferente mola

¡Hola, maestros del frikismo!
Hoy, es un día especial.
Es el día del Orgullo LGTB y, como slasher desatada que soy, pues he pensado en hacer algo al respecto. Ya sabéis, por lo de la tolerancia y los derechos humanos y la igualdad y esa clase de cosas. Seguro que ya os sabéis el discurso. Es un discurso bastante popular.
Me he planteado durante un rato que podía hacer, dado que explicaros lo guays que son mis parejas slash me parecía un poco... Bueno, que no era original.

Veréis, algo que aprendes cuando te vas haciendo mayor es que este mundo no está lleno de arcoiris, unicornios y cosas rosas. Es un mundo duro y complicado lleno de aristas que se clavan, de maldad y de miedo. Y sí, estoy quedando como la típica que da el discursito, ya lo sé. Pero es la verdad. En el mundo hay lo que yo llamo "mala gente". O "estúpidos". O "gilipollas". O "ojalá y te partan todos los dientes". Y demás.
Porque esas personas tienen miedo. Tienen miedo de aquello que es diferente. Y no me refiero sólo a la comunidad LGTB, sino a todos. Lo que es diferente asusta y se rechaza. Lo que no encaja en un canon es desechado porque a la larga trae problemas. Lo que realmente quieren es que todos seamos iguales, pero no como deberíamos serlo. Quieren que pensemos igual. Que vistamos igual. Que reaccionemos igual. Es algo de este mundo que me enferma especialmente, la verdad.
Es decir, yo nunca he sido del todo normal. A los seis años ya creían que era rara y ya no encajaba del todo en el mundo. Y, realmente, da igual lo protegido que sea el entorno o la buena gente que te rodeé, porque hasta la mejor persona puede hacer daño a aquello que teme. Nunca tuve ningún problema serio por ser diferente. Oh, bueno, sí. Una matona. Es una historia no divertida que incluye encerramientos en armarios e intentos de tirarme por una ventana. Sí, soy muy Kurt.


Tampoco es que me ponga a llorar al recordarlo ni nada. Es sólo mi incapacidad de callarme y dejar de dar detalles. Disculpadla y tal.
En todo caso, sí, hubo un matón, y sí, después hubo más problemas, pero, dentro de lo que cabe, no fueron especialmente preocupantes.
Y, a pesar de que fueron incidentes cortos y algunas veces hasta absurdos, durante ese momento tú los ves como el fin del mundo. Porque el rechazo duele. Duele más de lo que debería doler para que fuese justo. Pero claro, el mundo no es justo.
Así que sí, el rechazo es doloroso. Aunque hay que reconocer que curte, que impermeabiliza. Cuando algún imbécil hace un comentario, yo soy capaz de responder. A veces, incluso me lo paso bien, llega a ser como un juego. También es que yo soy de las que se ríen del chiste sobre ella misma, si es bueno. Si es malo no. Si es malo me cabrea porque es malo o porque el idiota no va a entender la réplica.
En cualquier caso, al menos en mi experiencia, aprendes a defenderte y a ignorar cualquier clase de comentario de ese tipo. Pero se tarda.
Por lo que, claro, cuando te enteras de que tu caso no fue exagerado y de que hay gente pasándolo peor, la reacción natural es incredulidad. No porque considerase lo mío como lo peor del mundo mundial, sino porque me costaba creer que hubiese gente tan cabrona por el mundo sin que nadie le pegase con un garrote en la cabeza o algo. Oh, está bien, a riesgo de quedar como una niña inocente me sigue sorprendiendo. La parte del garrote, digo.
¿Que qué tiene esto que ver con el día del Orgullo? Pues que, al menos para mí, la situación no es tan distinta. Se trata de lo mismo, de miedo a lo diferente, de tratar meternos a todos en la casilla que dicen que nos corresponde. De ponernos una etiqueta para que los que nos salimos parezcamos más material defectuoso que otra cosa.


Y sé que no es todo el mundo, por favor. No es todo el mundo. Pero sí que hay más gente de la que se podría pensar en un principio. Eso es lo que deberíamos cambiar urgentemente de este antro. En realidad, creo que vamos por buen camino, que estamos enseñando a las futuras generaciones que ser diferente no es malo. La imagen anterior es de un capítulo de Los padrinos mágicos en el que nos enseñan lo HORRIBLE que sería el mundo con todos siendo iguales. Y que aquellos que discriminan, discriminan por ser imbéciles, no porque esté mal ser diferente. Fue un gran capítulo.

Pero volvamos al tema.
Realmente, mi primer contacto con la homofobia fue: "¿Pero eso sigue existiendo?". En esa época creí que era como el racismo o como el franquismo en Cuéntame: algo desfasado. Obviamente, no lo es --y el racismo tampoco--, pero fue una gran sorpresa.
La primera vez que fui consciente de que había chicos que se besaban con otros chicos (o chicas que se besaban con otras chicas, pero eso lo descubría más tarde, cuando llegó Bea en la segunda temporada) fue en Aquí no hay quién viva. Y, dado que mis personajes favoritos de ese entonces y todavía hoy son Emilio, Mauri y Marisa, entiendo que no me debió resultar demasiado traumático.
Consideré que los que salían en la serie tratando mal a Fernando y a Mauri --¡a Mauri, por los dioses antiguos y nuevos!-- eran idiotas y, sí, mala gente. Pero nunca pensé que, realmente, había gente siendo así por el mundo real, fuera de la televisión.
... Sí, era una niña muy inocente. Casaba a los colores. Si la moñez me viene de serie...
Pero como os decía, la realidad es bastante distinta. Hay gente a la que la idea de dos hombres juntos le pone los pelos de punta. Y, lo más sorprendente, gente joven. Es decir, no son cuatro paletos de pueblo desdentados haciendo chistes sobre mariquitas, sino que hay personas en los institutos que opinan igual. Eso sí que fue un shock. ¡Pero si en la tele decían que estaba bien! pensaba yo ¿Es que no ven Aquí no hay quién viva? Y parece ser que no la veían. Anda que hay gente con mal gusto...
Aun así, es obvio que las cosas están cambiando para mejor. No en todas partes. No al mismo tiempo. Pero, bueno, ahora hay muchísimas parejas homosexuales en la cultura pop, que es lo que llega más a las nuevas generaciones. Es decir, todo el que vea Glee no va a hacer una mueca ante una persona homosexual porque es IMPOSIBLE no amar a Kurt y a Blaine. En Cazadores de Sombras están Magnus y Alec. Hubo CINCO temporadas de Queer as Folk, que es una serie bastante fuerte y explícita, aunque sin ser tampoco vulgar o vacía. Lamentablemente sólo hubo una de The New Normal, que ejemplifica bastante bien lo que quiero decir, pero que le vamos a hacer, es preciosa en toda su extensión y yo prefiero tomármela como una película larga y ya. No sé si, realmente, podemos considerar el yaoi como algo positivo, dado que normalmente perpetua mucho el típico rol de el chico-chico y el chico-chica, pero está ahí y hace dinero, lo que significará algo. ¿Y cuanto fic y fanart slash hay por ahí de The Avengers, House, Supernatural, Sherlock y Harry Potter suelto?

No sé si es adecuado decir que el miedo a lo diferente desaparecerá, pero los tiempos están cambiando. Y si se atreven a juzgarnos porque nos gusten los chicos o las chicas, porque tengamos otra raza u otra religión, porque no nos comportemos de forma aceptable para la sociedad o porque rompamos los canones, siempre podemos pegarles un puñetazo en la nariz.



PD: ¿Debería haber ido a lo fácil y haber comentado lo guays que son Kurt y Blaine? ... En realidad, ya hice una entrada al respecto, así que...

martes, 17 de junio de 2014

Novelas románticas por doquier y Rainbow Rowell

Pues, dado que por ahora no me queda nada para Septiembre, me doy un pequeño descanso para hablaros de lo que he leído en estas semanas. ¿Qué? ¿Qué debería haber estado estudiando? Lo sé. Soy una irresponsable ::corre a una esquina a llorar::.
En fin.

He releído Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja y Once escándalos para enamorar a un duque. También he descubierto que, gente, hay otra saga acerca de ese universo. Lo que es bien, porque yo quiero saber que leñe pasó con Benedick y espero que lo mencionen como agua de mayo. Lo que he conseguido en español han sido las dos primeras novelas, pero hay, al menos, una más en inglés. Las que he leído son Un pícaro con otro nombre --sobre la historia de amor de Penélope, la prometida de Simon antes de que se rebelase lo de su hermana-- y Un buen conde merece una buena amante --sobre la hermana de ésta, que es una científica tipo Sheldon o Sherlock y mola un taco--. Al menos los títulos son más cortos.
También he leído otras cosas, como Eleanor y Park o Fangirl. Que son de las que vengo a hablar.

Eleanor y Park es la novela romántica que más me ha emocionado como, eh... Nunca.
Es decir, a mí la novela romántica me gusta por defecto, pero emocionar como que no me emociona. La vivo, pero yo vivo cualquier cosa. Eleanor y Park fue un descubrimiento maravilloso del que no estaba muy convencida y que demostró ser impresionante. A mí me ganó cuando los protagonistas se cogieron de la mano. PERO QUE MONOS, POR LOS DIOSES ANTIGUOS Y NUEVOS, PERO. QUE. MONOS. Eso de que la mano de Eleanor era como sujetar una mariposa, como sujetar un latido, como sujetar algo vivo. Oh, bueno, toda la situación en sí es monisísima.
Park es un chico con madre asiática que no está entre los populares pero que se lleva medianamente bien con ellos, por lo cual no tiene problemas en el instituto. Aunque no es tonto y trata encarecidamente de evitarlos no provocando situaciones complicadas.
Eleanor es una chica que viste de forma estrafalaria y que, en sí, es extraña. Ha vivido todo el año anterior en el sofá de una amiga de su madre porque su padrastro --un cabronazo, os lo adelanto porque no es spoiler-- la echó de su casa. Su madre está sometida que no veas, por cierto. Todo el instituto parece competir para meterse con ella.
Ambos se encuentran por primera vez en el autobús, cuando Eleanor empieza el instituto. Nadie quiere sentarse con ella y la situación se vuelve tensa y el conductor del autobús le dice que se siente y nadie quiere dejarle un sitio y Park se exaspera. Así que le dice que se siente de una vez de malas maneras y le deja un sitio a su lado.
Los dos tienen una relación extraña entre ellos. Oh, bueno, no tanto. Se ignoran el uno al otro. Que es, después de todo, lo que tiende hacer la gente en los autobuses. Yo me llevo algo para leer. Y Park también. Eleanor lee por encima del hombro de Park.
Y no os voy a decir que pasa después, pero os aseguro que es bueno y genial.
Y no sólo ellos, sino que todos los personajes molan. Oh, bueno, todos no, pero son reales y tal aunque a algunos quieras partirles los dientes. Yo al padrastro guarrindongo y al vecino popular les... Les... Bueno, les ponía la cabeza en el hueco de la puerta de un coche y pegaba un portazo. ... Al menos no he usado besugos.
La madre de Eleanor es la típica mujer maltratada y sometida que consiente cualquier cosa, pero que no quiere que su hija salga con chicos porque ella es guapa, pero Eleanor es lista y puede vivir sin los hombres.
La madre de Park es maja y tal, pero demasiado... Obsesionada con la moda y con la imagen, para mi gusto. A ver, que es un encanto, pero es que a mí lo de arreglarme me provoca un sarpullido y verla eligiendo lápices de ojos según la piel y haciendo cambios de imagen pues como que me intimida un pelín. Tonterías mías. Como las de las puertas de los coches y los besugos.
El padre de Park es majo también, pero no comprende mucho a su hijo. Aun así mola.
Ah, y el padre de Eleanor es imbécil, pero no es muy importante para la trama.
En todo caso, que es un libro maravilloso y genial. Incluso si no te gusta la novela romántica, es muy bonito. Aunque no me he enterado muy bien de como graban las cintas. Soy de otra generación =P
Eleanor tenía razón. No era guapa exactamente. Emanaba algo artístico, y el arte no busca ser bonito; busca despertar tus sentimientos.

Y, después de leer tal novelón, fue imperativo, imperioso y obligatorio que buscase Fangirl, una obra de la misma autora que se ambientaba en el universo fan de Simon Snow. Vamos, Harry Potter con otro nombre para no pagar derechos de autor.
Cather y su hermana gemela Wren han estado muy unidas desde que su madre les abandonó --cabe decir que el día once de Septiembre, ESE once de Septiembre--, estaban siempre juntas, se apoyaban la una en la otra y frikeaban continuamente sobre Simon Snow. Bueno, sobre Simon Snow y su compañero de habitación Tyrannus Basilton, osease, Baz. Sí, él es Draco Malfoy. Si es que el drarry tira...

Pero, mientras que Cath sigue en la misma línea y dedica prácticamente todo su tiempo a su fanfic Carry On, Simon --que ha alcanzado casi tanta fama como el libro real--, Wren decide que quiere conocer a gente nueva. Por lo cual, cuando se trasladan a la universidad, van a diferentes habitaciones.
La compañera de Wren es la típica adolescente superficial y simplona de fraternidad que a mí como que me revienta. Y Reagan, la de Cath, le resulta intimidante, al menos en un principio.
Durante todo la novela vemos como Cath va cambiando y madurando, abriéndose un poco más a la gente de su entorno. Por ejemplo, deja de alimentarse de barritas energéticas y baja al comedor. Es un momento de orgullo como lectora.
Y mientras va creciendo, tratando con el distanciamiento de su hermana, la inconsistencia mental de su padre al verlas lejos, la reaparición de su madre, el miedo a no encajar, el poco tiempo que tiene para acabar su fanfic antes de que salga el último libro y su curso de escritura creativa, aparecen los chicos.
Uno es Nick, que también quiere ser escritor y con el que se lleva bastante bien. Escriben juntos en la biblioteca y es su compañero de tareas.
El otro es Levi. Y Levi es la leche. No sé porque los adolescentes rubios molan más de lo permitido, pero parece ser que es así ::babea con el recuerdo de Axel::. Es el típico chico amable con todo el mundo, con una permanente sonrisa, sentido del humor y achuchabilidad máxima. ¿Quién puede resistirse a Levi? Levi, que es sencillo y considerado y coquetea con las chicas pero no es un cabrón del quince. Levi es genial. Os enumeraría sus grandiosidades, pero son demasiadas y muchas son spoiler.
Y, bueno, después están Simon y Baz. Simon. Y. Baz. Les adoro mucho. Es decir, quiero leer las novelas de Simon Snow. Y el fanfic de Simon Snow. Desgraciadamente, los tres que hay están en inglés.

Para una fan del drarry esta novela es dinamita.

The bazmon is sooooooo canon. And drarry too.
En resumen, si no te gusta el fanfic y el fandom esta no es tu novela, pero si ese no es el caso, estás obligado a leerla. Obedece o te azuzaré al conejo de la luna ::guiño a los que han leído la novela, guiño a los que han leído la novela::.
—Espera… ¿qué? —Cath puso todo abajo y se volvió hacia él—. ¿De verdad crees que estoy avergonzada de ti?
Levi sonrió amablemente y se encogió de hombros.
—No estoy enojado, cariño.
—No, estás loco. Ni siquiera sabía esas cosas de Jandro, y de todas formas, ¿a quién le importa? —Cath se estiró hasta su pecho y y apretó los puños en su sudadera negra—. Dios, Levi. Mírate… Eres… —No tenía palabras para lo que Levi era. Era una pintura rupestre. Era The Red Ballon. Se levantó sobre sus talones y tiró de él hasta que su rostro se encontraba tan cerca que podía ver sólo uno de sus ojos a la vez—. Eres mágico —dijo ella. 

También he leído Un beso en París. Quiero un Étienne. Es todo lo que tengo que decir al respecto.

Hoy empezaré con La pirámide roja. Será genial porque es de Rick Riordan.

¡Un placer, maestros del frikismo! Queda menos para el verano. Y para la WizardCon.




domingo, 25 de mayo de 2014

Baby, it's cold outside

Realmente no estaba en mis planes ver Glee. Estoy en la mitad de White Collar. Y de Psych. Y al principio de Doctor Who. No necesito, realmente, más series que seguir. No, en serio, no me recomendéis nada. Ya me cuesta bastante resistirme a Orphan Black.
Era sólo algo en plan: "¡A ver quién gana!". Ni siquiera seguí viendo Glee en un principio. Seguí The New Normal que era mucho más corta e indeciblemente más mona y tierna. Vedla, malditos, es la repanocha.

Pero he acabado siguiendo Glee cual fangirl desatada. Vale. Lo admito. No veo Glee, veo "Las super divertidas aventuras de Kurt y compañía". Antes era "Las super divertidas aventuras de Kurt y Mercedes", pero la última apenas tuvo trama en la segunda temporada y la de la tercera es estúpida, así que...
Adoro a Kurt. Mi amor por él es puro y sin mácula. Cada vez que hay una escena de baile o canto yo busco a Kurt con la mirada. Cada vez que acababa un capítulo en el que él no tenía protagonismo, lo que decía nada más acabar era "No está mal, pero necesitaba más Kurt". Porque lo admito, seguramente yo vería una serie en la que fuesen cuarenta minutos de ver a Kurt hacer cosas. Le amo mucho, ¿vale?


La semilla de ese amor comenzó en una de sus primeras escenas. Cuando le van a tirar a la basura y él les pasa con fuerza su cartera para no ensuciarla con las lapidarias palabras:
Algún día limpiaréis mi piscina.
Me pareció gracioso e inteligente, pero aun no estaba ni cerca de conocer mis sentimientos por él. Eso fue en el capítulo en el que también me enamoré de mi otro personaje favorito: Burt, el padre de Kurt. Son taaaaaaan geniales... Mola que no jugasen con el estereotipo de padre que no acepta a su hijo y les diesen una relación cercana, cálida, sana y genialosa.
Mi adoración por ambos, sobretodo por Kurt, no conocía limites. Crecía y crecía. Día a día. Crecía con Rose's Turne. Crecía con el cambio de imagen que le hizo a Rachel, que fue básicamente vestirla como una puta. Y creció y creció aun más. Su maravillosidad unicornica me llegó al fondo del alma.
Y en la segunda temporada, Kurt cantó a los Beatles y tuvimos FLASH BACKS. Flash backs de la infancia de Kurt. Oh, la felicidad... A pesar del dolor de que Burt estuviese mal, cosa que casi me hace llorar aunque no estaba realmente preocupada porque no podían matar a Burt. Tengo sentimientos enfrentados con ese capítulo en concreto, pero dejémoslos a un lado.


Y empezó el bulling de Karofsky. La trama es interesantísima, realista y está bien llevada, aunque duele igual. Es decir, ¡hizo daño a Kurt! ¡A Kurt! ¿Cómo podía asimilar tal revés del destino? Pero trajo algo bueno, además de las maravillosas escenas en la boda que casi me hacen llorar como una niña de tres años. Nos trajo a Blaine. Bueno, y un beso entre Kurt y Karofsky que fue flipante y moló, pero lo principal fue Blaine.
Soy taaaaaaaaaaan Klaine que doy miedo y todo. He visto vídeos, leído fanfic y dado chillidos. Mi canción favorita de ahora y para siempre es Baby, it's cold outside y la escucharé todos los días de mi vida. Es genial. Cada escena entre ellos es genial. Todo en sí es genial.

Exijo que esta imagen sea nombrada patrimonio de la humanidad.

Adoré la escena en la que se conocieron y ambos corrieron por los pasillos de Dalton cogidos de la mano. Adoré la expresión de Kurt al verle cantar. Adoré como Blaine le ayudó. Adoré cada charla que tuvieron, tanto fuera como dentro del colegio. Adoré como se compenetraban. Adoré la actitud de Kurt al respecto de sus sentimientos. Adoré Black Bird y adoré que Blaine se enamorase en ese momento y propusiese el dueto. Adoré como le besó. Adoré su actuación en las regionales. Adoré que le diese una serenata cuando volvió a New Directions. Adoré que fuesen juntos al baile --también adoré que Kurt llevase kilt, por cierto--. Adoré su conversación en los pasillos. Adoré que Kurt fuese coronado reina. Adoré el baile oficial. Adoré que descubriésemos parte de lo que pasó en los nacionales como un relato de Kurt a Blaine que acabase con una declaración de amor.


Y adoré que Blaine se trasladase para estar cerca de Kurt. Y adoré todas sus escenas, así para resumir, en especial las de First Time porque fueron impresionantes y adoro que hayan sido el primero del otro ::suspira romántica embebida en el recuerdo de la escena::. Y el especial de navidad porque me hizo mucha gracia como fingían que no estaban juntos en plan chiste. Esos dos cantando villancicos son mi nueva orientación sexual, en serio. Les quiero taaaaaaaaaaaaanto...


Por cierto, el chico que intenta ligarse a Blaine debe morir entre terribles sufrimientos. Nadie me saca de ahí.
¿Que para qué es esta entrada realmente? Para decíroslo. Para obligaros a amar a Kurt y a Blaine --y a Burt, también hay que adorar a Burt-- y a sus villancicos.


Decidme que no es genial. Decídmelo para que yo os pueda partir los dientes.

En conclusión: si ves Glee y el Klaine no te llama la atención, ve al médico. Y no te reproduzcas, criatura de... Ni siquiera sé de que eres criatura ::te bufa::.

Sí, te estoy poniendo a la altura de Joffrey, canalla.

Un placer maestros del frikismo con buen gusto para ver la maravillosidad de Kurt y Blaine y el Klaine y Burt.

viernes, 28 de marzo de 2014

El Amor por Números

Anteayer he acabado la saga El Amor por Números.
Sé que Magik ya ha reseñado la y la parte y que seguramente reseñará la 3º, así que nada, leedlas y tal.
Pero, y esta es la parte por la que escribo la entrada, yo no estoy de acuerdo con su reseña de Diez lecciones para dar caza a un Lord... Y que te adore.
A ver, tiene razón en muchas cosas, pero, simplemente, yo lo he leído de otra manera.
Así que, ahí vamos.

(Obviamente, con SPOILERS)

Después de leer Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja, yo estaba eufórica. Hacía mucho que no leía novelas románticas y esta en particular era genial. Gabriel era guapo, inteligente y no necesitaba un kilt o ser un neandertal para cumplir con su rol de protagonista masculino decididamente empotrable. Y Calpurnia... Que decir de Calpurnia. Yo me sentí muy identificada con Callie, siendo ella inteligente, soñando con maromos que sólo existen en los libros, algo regordeta y con poco de supermodelo buenorra. Se agredecen mujeres reales, gracias. Vamos, que Callie es genialosa, igual que Gabriel, el libro está muy bien escrito y la historia es maravillosa. Y, acto seguido, me leí el prólogo de la 2º. Lo dejé ahí. No porque no me gustase, sino porque en mi EBook no se leía una mierda y yo estaba en un autobús de camino a Lugo. A la vuelta me puse con él, bajo miradas incrédulas que afirmaban que me iba a quedar ciega leyendo una letra tan pequeña. Pero bueno, alguna ventaja debía tener haber tenido una letra enana de niña, ¿no? Parece ser que sí.
En todo caso, el libro me gustó mucho. Quizá no es el mejor de la saga... Oh, que diablos, es el peor con diferencia, pero es que el listón estaba muy alto.
También admito que yo no pongo un listón en la novela romántica -vamos, que a menos que sea muy patética, a mí me va a gustar-, pero no la percibí como una mala novela.
Vale, sí, tiene defectos. Bastantes. Los enumero a continuación:
  1. Nos venden que son una pareja llena de traumas y tal, pero se enrollan en menos de una semana.
  2. Callie no tiene ni cinco frases. ¿¡CÓMO SE HAN ATREVIDO!?
  3. En concordancia con lo último, los personajes de siempre han aparecido poco o nada y los secundarios han tenido poco protagonismo.
  4. Me habría gustado que ahondasen un poco más en la historia de Rock y Lara, en vez de ponernos seis frases para que los protas se explayasen sobre sí mismos.
  5. No hay una gran evolución en la pareja.
  6. Hay una revista llamada Perlas y Pellizas. ¿¡Por qué, señor, por qué!?

Pero por otra banda, ha habido muchas críticas a Isabel, que yo, personalmente, no comparto. Se le acusa de ser una niñata victimista y egocéntrica, dependiente de Minerva House. Pues un poco. Pero yo creo que eso se debe a que no se ha entendido lo que quería hacer Sarah McLean. Isabel depende completamente de Minerva House porque cree que es lo único con valor que ha hecho en su vida y es lo que le da fuerza para seguir adelante. Es más, lo pone claramente en el libro. En mi opinión, lo que la autora pretendía era ir desvirtuando progresivamente a Isabel, que veamos que, detrás de un estereotipo tan obvio como el de mujer adelantada a su tiempo que no necesita ni quiere a los hombres, hay mucho más. Y sí, Isabel se ponía muy a la defensiva con Nick, pero no podemos culparla por ello. Era un hombre aclamado por todas las mujeres de Londres que llegaba a su casa y ponía en peligro lo que más quería en la vida, aparte de a su hermano. Sí, Nick nunca haría nada que perjudicase a nadie simplemente por maldad, pero ella no podía saber eso. Teniendo en cuenta que creció y vivió rodeada de hijoputismo masculino, que no se fíe de los hombres me parece bastante comprensible. Su padre la apostaba. Nick al principio se escandalizaba mucho con todo lo que hacía. No me parece tan odiosa.
No sé, a mí Isabel no me desagradó y quizá por eso disfrute la novela. Por eso y por Nick. Y por las estatuas griegas. Y por Gabriel firmando autógrafos como si fuese su gemelo mientras se echaba flores, mencionando que su hermano buscaba esposa para fastidiarle. Y por Rock, que también era majo.
A un lado de eso, la narrativa de Sarah McLean es algo que envidio mucho, sobretodo su capacidad para los pasajes en los que debe dar información sobre la época o algo por el estilo, porque sabe llevarlos con naturalidad y sin hacerlos pesados. No todos sabemos hacer eso.

Ahora, hay varias cosas que me han llamado la atención, pero es que en toda la saga:
  1. Excepto la condesa viuda -madre de Callie- todos las madres y tres de cada seis padres son la fuente del mal. En serio. Monstruos que salen de debajo de la cama.
  2. Lo de monte de venus me dejó a cuadros. Y en Forastera han llamado igual a una parte de la mano. ¿Quiere eso decir que he leído mal y que no se trataba de la zona inguinal, sino que estaban haciendo manitas?
  3. Todas las protagonistas femeninas tienen que llevar pantalones llegados a un punto. TODAS. Las mujeres con pantalones son eróticas. ¡He tenido suerte de que a mí, que siempre los llevo, no me hayan raptado al verme con ellos por la calle!
  4. Las portadas son muy bonitas, pero es que no se parecen a las protagonistas una mierda.
  5. No me parece justo que hayamos tenido que esperar al último libro para que Gabriel y Callie tuviesen un hijo. Por la misma regla de tres, no me ha gustado tampoco que no sepamos si el niño de Juliana y Simon es niño o niña, ni tengamos un nombre.
  6. Todos los protagonistas, llegados a un punto, propondrán matrimonio a la protagonista, que debe negarse por algún motivo, aunque no tenga sentido hacerlo -sí, te miro a ti, Juliana, que tu último rechazo estaba injustificado totalmente-.
  7. Es normal y está bien que haya personajes principales femeninos que no sean la reencarnación de Afrodita, pero todos los hombres deben ser adecuadamente empotrables a menos que sean mala gente.
  8. Acusaron a Juliana de ser española, como si fuésemos la fuente del mal, y ella preguntó que tendría de malo ser española. ¡Ole, Juliana! ¡Ole tú!
  9. Ya lo he mencionado, pero, ¿Perlas y Pellizas? ¿En serio?
  10. ¿Dónde coño está el spin off en el que Benedick encuentra el amor? ¡Lo exijo!

Y esta, ha sido mi disertación/reseña/comentario/enumeraciones-varias acerca de El amor por Números, que es muy grande y debéis leer.

PD: Forastera me ha enganchado. Son muchos libros muy gordos. Y por eso es por lo que ya no leo tanto, quedarse hasta la una leyendo es malo, niños.

domingo, 2 de marzo de 2014

El desfile de modelos de StoryBrooke

He acabado Once Upon a Time. Y, joder, que de cosas han pasado.
Supongo que esperaréis mis lágrimas, mis quejas, y mis amenazas, por eso de que mi personaje favorito y el mejor de la serie y la persona más inteligente y maquiavélica y fantástica de cualquier mundo haya muerto. Las tengo. Muchas. Porque vamos, hay que ser cabrones.


Acabé tal que así:


No es justo PARA NADA. Pero no vengo a hablar de ello. Venga, Rumple está vivo. Él y Bella volverán a estar juntos y le darán a Baelfire un hermanito. Lo tengo clarísimo, vamos.


En todo caso, dejando a un lado el rumbelle, la maravillosidad de Henry, el que hayan jodido mi infancia volviendo a mi amado Peter Pan el malo y al tristísimo final que no era nada feliz por mucho que diga Blancanieves, hoy vengo a hablar de otra cosa.
Esa cosa, tiene que ver con Emma, porque, hoy, toca un repaso a la vida sentimental de la susodicha.

Si bien Emma ha sufrido un taco durante toda su vida y no ha tenido muchas relaciones, debemos reconocer que no es por falta de oportunidades, ya que StoryBrooke, más que el tablero de juego de una maldición, y sobretodo de Rumple, parece un desfile de modelos:

1. Neal/Baelfire:


Si bien de niño/adolescente era mucho más mono, como hombre adulto tampoco tiene desperdicio alguno. Sí, definitivamente adoras a Baelfire desde que le ves por primera vez, y es imposible no tener aprecio a alguien con tanto encanto como Neal.
Su relación fue muy bonita y muy romántica, con el escarabajo amarillo - y también explica porque Emma no cambiaba el coche con todos los arañazos que acabó teniendo y con lo feísimo que era -, Tallahassee y la postal para poder volver.
Por otra parte, si yo estuviese enamorada de mi novia y me apareciese un motero a alejarme de ella, le daría un puñetazo en la nariz y no saldría huyendo al oír mi propio nombre. Vale, puede que no esté siendo objetiva porque mi shipp es otro, ¡pero es que es cierto!
En todo caso, Neal es genial, un buen padre para Henry, y yo les shippee hasta la aparición de Hook, así que...

2. Graham/Huntsman:


Puede que durase poco, pero no me neguéis que eran monos. Y que el cazador está empotrable que no veas. Vamos, si hasta el subconsciente de Regina ideó parte de la maldición para poder trajinárselo. A mí me caía muy bien y me parece totalmente injusto que lo matasen. Eso estuvo feo, que Graham molaba mucho.
Sé que no tuvo mucha repercusión, pero le guardo cariño al pobre, y me pareció que su historia fue demasiado cruel. Y que Regina era muy patética si necesitaba arrancarle el corazón a un hombre para llevarlo a la cama. Pero eso ya es otro tema.
En todo caso, esto nos da un mensaje muy claro: Emma no quiso a Neal siempre.
Le quiso en su día, y a lo mejor ahora le vuelve a querer - NO -, pero él recuperó su memoria con un beso de amor verdadero, no de seudo-amor-verdadero-corrompido-por-el-recuerdo-de-otro. No. AMOR VERDADERO. Lo que significa que Emma solo está confundida y ha superado a Neal. Lo significa.

3. Jefferson/El sombrero loco:


Sé que no estaban liados, pero durante un tiempo había esa posibilidad. Y el sombrerero está... Como está el sombrerero, por amor de Chuck. Y esos pañuelos en el cuello, vale, eran para tapar las marcas, pero le quedaban... Como le quedaban, al cabrón.
Y, por favor, ¿nos os caíais muertas de amor cuando estaba con Grace? Grace era taaaaaaaan mona, y él era tan guay y la quería tanto y sufría de una manera...
No sé, yo le habría dado una oportunidad.

4. August/Pinocho:


Yo creí que, realmente, esos dos se iban a liar. Vamos, lo tenía clarísimo. Por supuesto, no contaba con que August fuese Pinocho, y menos con que se convirtiese en madera, y menos con que después volviese a convertirse en un pipiolo pelirrojo. Me cabreó eso. Que sí, que lo necesitaban para que no contase lo de Tamara. Que sí, que Gepeto se merecía ese tiempo con su hijo. Si yo lo sé. Pero tienes a un motero buenorro y escritor, y no es lo mismo tener luego a un niño vestido de pardillo. Duele.
En todo caso, hacían una pareja bastante mona.
Y él era excesivamente ::el unicornio turquesa aparece con un cartel de CENSURA y no se oye:: sobre esa moto, no me lo neguéis.

5. Killian Jones/Captain Hook:



Es un pirata, y ya sabéis que la de un pirata es la vida mejor. Y es un pirata que le echa morro. Y es un pirata romántico. Y en realidad es un hombre de honor. Vamos, es una pizca de Jack Sparrow, una taza de pirata Roberts, unas cucharaditas de heroísmo y un cuerpazo de ::vuelve a salir el unicornio con el cartelito de CENSURA, y se pone a bailar claqué con las patas traseras para entreteneros porque va para largo; pasan cinco minutos hasta que se va::. Uff, si es que le cogía por banda y...
Bueno, pues eso.
Y además, es monísimo y es imposible que te caiga mal. En serio. Vamos, casi mata a Rumple y pegó un tiro a Bella que fue causante indirecto de que se convirtiese en Lacey ::se estremece con cara de asco::. Son mis dos personajes favoritos y shipp predilecto. Y le amo. Es imposible que te caiga mal.
Ya no digamos esas frases que tiene, porque son para morirse.




Vale, sé que el último no es la escena en sí, pero es genial y maravilloso, me reí mucho, y no quería buscar otro.
En todo caso, Emma, que es un poco lela, no se le lanza encima para hacerle a Henry un hermanito. Lo sé, lo sé: inteligible. Cuando éste se le acerca a decirle que sigue amándola, y que aunque ella no pueda recordarles la recordará cada día, sólo consigue un "Good". ¡Ni siquiera un abrazo como le da a Neal! Me indigno.
Y están Emma y Henry desayunando, tranquilos y desmemoriados, cuando llaman a la puerta. Esto fue lo que pasó en mi cuarto:



Artemisa: Que sea Hook, que sea Hook, que sea Hook, que sea Hook...

::Emma se acerca a la puerta ::
A: No va a ser Hook, seguro que es Neal.
::Emma abre la puerta::
::le da a pausa::
A: ¡¡¡ES HOOOOOOOOOOOOOOOOOOK!!!
H: Emma... ::sonrisa matadora; intenta entrar::
E: ¿Quién eres tú? ::desconfiada, parándole y en inglés::
H: Necesitamos tu ayuda. Algo ha pasado. Algo terrible. Tu familia está en problemas (aprox.) ::mirada matadora porque no tiene otra::
E: Mi familia está dentro. ¿Quién eres? ::comenzando a cabrearse::
H: Sé que no me recuerdas, (frase en inglés que no acabo de pillar en el vídeo) ::la besa::.
A: KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIISSSSSSSSSS!!!!! ::convulsiona::
E: ::patada en la entrepierna y le separa estrellándolo contra la pared::
H&A: Auch! ::gesto de dolor::
H&E: (conversación alterada)
E: ::cierra la puerta en sus narices a mitad de su frase::
Henry: ¿Quién era?
E: Ni idea, alguien ha debido dejarse la puerta de abajo abierta.
A: ¡YO LA DEJO ABIERTA Y NO ME VIENEN PIRATAS BUENORROS A COMERME LA BOCA, GUAPA! ::llora; da saltos; convulsiona; grita "Hoooooooooooook...!"::


Ver series conmigo es toda una aventura, como habéis visto.
En todo caso, espero que mi shipp funcione. Porque vamos, es Once Upon a Time, en estas series los shipps sieeeeeeeeempre se hacen realidad. Espero.

PD: No sé porque, pero me muero por saber como lían a Regina con Robin Hood.
PD2: Que Mulan estuviese colada por Aurora y no por Felipe es muuuuuy fuerte.
PD3: La próxima temporada empieza coordinada con mi época de exámenes, ¡me cago en todo!

viernes, 24 de enero de 2014

4º Temporada: El triunfo del destiel

... Sí, vuelve a ser Supernatural.
Si no os interesa, haced clic aquí y aquí y disfrutad de la vista.

(SPOILERS hasta el final de la cuarta temporada)

Música. Porque venga, todos la hemos buscado al oírla en la serie.

Veréis, maestros, yo ya os había comentado mis dudas acerca de que shippear en Supernatural. Ya no las tengo.
A decir verdad, la cuarta temporada es reveladora en ese aspecto por dos cosas:
  1. Aparece - por fin - Castiel, y te puedes enterar más o menos de lo que va el shipp.
  2. Sam se vuelve tontolculo así que ya estás seguro de que ellos no se lían.

Y es que, Sam era un buen personaje. No era Dean, y no era Bobby, pero yo le quería mucho. Era un niño malcriado y egoísta porque su hermano lo había dado todo por él en su infancia, y el típico chico listo, algo tímido, que iba evolucionando a lo largo de la historia y se hacía querer. Era un adulto. Era maduro. Era dulce. Sabía diferenciar el bien y el mal, pero veía la escala de grises intermedia.
Yo pregunto, ¿cómo leñe no se ha dado Dean cuenta todavía de que un ghoul se cargó a Sam cuándo él estaba fuera?
Veamos lo que sabemos en esta cuarta temporada acerca de Sam:
  1. Se tira a Ruby, que me daba una mala espina del copón, y que, como se ha demostrado al final, era maligna y cruel y sabía que tenía que ser mala porque antes no pero en el último capítulo era la Obviedad.
  2. Considera que su hermano se ha vuelto débil. Que poca consideración, la verdad, ¿cómo se atreve a mostrar grietas en su coraza? Que pesadez con que destruyesen su cuerpo de todas las formas posibles a lo largo de treinta años. ¿No tiene otro tema de conversación? ¬¬
  3. Pasa de todo lo que los otros tengan que decir, porque, tío, él es más listo que nadie.
  4. Su cepillo de dientes es violeta.
  5. Es temerario, pero porque puede serlo. Tiene SUPERPODERES, y es listo y fuerte y guapo, así que nada puede despeinarle si él no quiere.
  6. Bebe sangre de demonio, porque, oye, los superpoderes reales necesitan pilas, ¿vale?
  7. Ya no es que la beba, es que ahora es fan de Anne Rice y se pone a beber de los demonios en vez de matarlos. Very nice.
  8. Considera que no necesita a nadie, porque su sola presencia llena, ya no la habitación, sino el puto motel. Y el estado, si no es muy grande, también.
  9. Tiene más músculos que un Action Man.
  10. Empieza a tener las mismas partes malas de John Winchester, pero sin una razón lógica más allá del "Ahora yo soy el fuerte".
  11. Como estaba drogado, pegó a Bobby.
  12. Como estaba drogado, dio una paliza de muerte a Dean en la que casi me lo mata.
  13. Abrió las puertas del Apocalipsis y ahora el sacrificio de Castiel y la huida de Dean no valen una mierda.
  14. Puso un conector de IPod en el Impala. ¡En un puto Impala del 67! ¿Pero qué le pasa en la cabeza a ese tío?
Seguramente en la quinta temporada vuelva a ser el de siempre y yo le perdone, ¿pero en esta? Se ha cubierto de gloria, el gigante ese.

¿Y qué sabemos de Castiel?
  1. Sacó a Dean del infierno. Eso da puntos.
  2. Cuando él se acerca las teles no funcionan. Eso se los quita a montones.
  3. Inclina la cabeza ligeramente cuando no entiende algo, y dan ganas de empotrarle contra una pared.
  4. Sus putos ojos brillan en la oscuridad. No en plan destello, en plan lámpara. Son fluorescentes. Tiene ojos azul fluorescente.
  5. Esa gabardina. En serio. Esa gabardina me hace derrapar.
  6. Cree que los humanos somos arte. Arte. Teniendo en cuenta que su especie en pleno quiere acabar con nosotros por considerarse superiores, yo aprecio el detalle.
  7. Reconstruyó el cuerpo de Dean, pero le dejó la marca de su mano en el hombro. En mi pueblo a eso se le llama ser territorial.
  8. Miró a Dean dormir. ¿Cómo no sentirse identificado con eso?
  9. Nunca intentó poner una mano encima a Anna, aunque fuese una enemiga del cielo. Incluso cuando tuvo que ceder a la voluntad de los que lo habitan, no fue capaz de hacerlo él mismo. Eso cuenta más porque, después de todo, se tiro a Dean, y debían de estar comiéndole los celos.
  10. Es capaz de mirar a Dean a los ojos cuando le obligan a torturar a Alistair, aunque le cueste. Asume la responsabilidad de sus actos, aunque no sean culpa suya, y no se comporta como un niño de cuatro años en una pataleta, como hacen otros.
  11. Le gustan los hombres guapos. Fijaos en Uriel, que aparte de más malo que la peste, era feo. Él ya tenía escogido a Jimmy. ¿Coincidencia? No.
  12. Le gustan los bancos de los parques infantiles, por lo que parece.
  13. Tiene dudas. Acerca del cielo, del infierno, de la humanidad, de las ordenes. Duda de todo, excepto de que siga existiendo el bien y el mal. Y él quiere estar en el primer bando.
  14. Está dispuesto a morir a manos de un arcángel para salvar al mundo. ESO es capacidad de sacrificio.


Es obvio a quien elegirá Dean. Sólo comparemos un par de foticos:




¿Quién creéis que gana?


Coincido.

Pero, dejando de un lado la estupidez supina de Sam, la temporada ha sido la HOSTIA.
No sé muy bien que decir acerca de ella, así que hagamos una lista de puntazos:
  1. Capítulo 1: Vemos el gran talento de Castiel para las entradas grandilocuentes. No volverá a usarlo, porque prefiere aparecerse de la nada y sin avisar para que nos dé un ataque cardíaco.
  2. Capítulo 3: Jonh era muy mono antes, una pena. Mary era la mejor, y su familia también era guay. Dean es un Winchester pura cepa, desde luego, pero tiene ESO. Eso que no tiene Sam. La sangre Campbell corre por sus venas como no corre por las de su hermano. Es algo que me gusta mucho de él. Esas diferencias que le alejan de John y que no son malas.
  3. Capítulo 5: Dean con peto tirolés y preocupado por ser virgen. Monstruo fan de las pelis de miedo, una salida muy original. Además, está el hecho de que homenajeasen, a su supernaturiliana manera, Drácula de Bram Stocker. La mejor peli de vampiros EVER.
  4. Capítulo 6: Dean con miedo. AWESOME. Dean huyendo de una perrita con lazo. Dean gritando como una niña de seis años al pisar un gusano cuando el gatito sale de la taquilla. Dean gritándole a Sam que la gente normal huye de los fantasmas, y que ellos BUSCAN fantasmas enfadados que quieren matarles. Dean. Genial. Maravilloso Dean. Y con una moraleja detrás de todo eso: la discriminación es mala. Leed De ratones y de hombres, y ved lo que es capaz de hacer esa zorra.
  5. Capítulo 7: La conversación en el parque. Castiel, después de un capítulo sin saber a que juega, es bueno y tiene dudas. Dean no se arrepiente de nada, porque siempre ha sido un cazador por y para la gente. Los niños jugando delante de ellos. El consabido banco del parque. Genial.
  6. Capítulo 8: El oso de peluche. No. En serio. Un oso de peluche existencialista gigante que habla y tiene tendencias depresivas y suicidas. "¿Fiestas del té? ¿Eso es todo lo que hay?" El oso se adueñó del capítulo.
  7. Capítulo 13: Dean con pantalones cortos. EN SERIO. Yo nunca he tenido un profesor de E.F. como Dean. Si lo hubiese tenido, me habría esforzado más en las clases - o no -. Y vemos parte del pasado de Sam y Dean. Pobre Sam. Y pobre Dean. Y esa tía es TONTA. Decirle eso delante de todo el mundo... Dean es Amor, niñata. Y sí, se sabe en lo que quiere a su hermano, porque él es genial con las personas que quiere. Y a ti no te quería. Porque eres sólo una chica de paso con la que enrollarse en un armario. Pero, eh, tienes razón, debería haberte tratado como si fueseis novios formales de siempre. Mira, niña, si quieres algo más y tienes dignidad y tal, yo no te digo nada, pero si te vas a un armario con un tío al que acabas de conocer, es que no tienes derecho a pedir cuentos de hadas. Ajo y agua.
  8. Capítulo 15: La reaparición de la parca. Me gusta la parca. Y las clases de "cómo ser un fantasma". Épicas.
  9. Capítulo 16: Dean torturando a Alistair. Uriel siendo malvado de forma oficial. Castiel cerrando los ojos de su hermana y los focos del helicóptero provocando la sombra de sus ENORMES alas.
  10. Capítulo 17: Dejando a un lado la maldad de los estilistas en este capítulo - Dean era realmente traumático, y Sam llevaba una camiseta del servicio técnico -, los Winchester aprendieron a cazar fantasmas de los Ghostfacers. XD Oh, la ironía.
  11. Capítulo 18: En sí. Es un puntazo en sí mismo. Sobretodo cuando empiezan a investigar y descubren el wincest. La cara de Dean, oh, la cara de Dean. ¿Y cuándo tienen que demostrar que son fans? ÉPICO.
  12. Capítulo 20: "-Necesitamos hablar en un sitio más privado. +Estamos en mi mente. -Exacto."
  13. Capítulo 21: Sam en la habitación del pánico. Aunque me cabreó que su subconsciente usase a MARY. MAL, SAM. LIMITES.
  14. Capítulo 22: El super-cuarto-mágico de los ángeles. En serio. No, EN SERIO. Era guay y genial. Yo quiero que me secuestren allí.

Ahora, voy a ver el primer capítulo de la quinta temporada. Llevo conteniendo las ganas un rato largo, pero quería escribir esto sin spoilearme. Como le haya pasado algo a Castiel, no respondo de mí misma.
Disfrutad del destiel:


El fandom ya es innecesario, hacen el slash ellos solitos.