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viernes, 17 de octubre de 2014

"Abuelito, dime tú."

Sé que no ha habido balance. Puedo excusarme --y lo hago-- en que he estado enferma y que no he visto el de ayer, pero no es la única razón. La serie me hace reír por no llorar y no tengo mucho que decir cuando acaba el capítulo. Para eso, lo hago por twitter. Me frustra un poco porque era la oportunidad de tener una sección estable en el blog, pero bueno.
Hoy os quiero hablar de un tipo de personaje. Estaréis pensando que voy a seguir la misma línea que en mi última entrada y que os explicaré como se desarrolla y las utilidades que le puedes dar. Pues no. Esta entrada está escrita por una fangirl muy friki y con tendencias a Drama Queen. Me queréis igual. Supongo. Espero. ... Cómo sea.

Veréis, me di cuenta de ello mientras visionaba --por fin-- Star Wars. Llevo dos películas. Voy a mi propio ritmo.
En fin, que todo el mundo parece adorar a Obi-Wan Kenobi. Es como: "Oh, Obi-Wan, tu dominio de la fuerza es impresionante", "Oh, Obi-Wan, tu sable láser es taaaaan brillante", "Oh, Obi-Wan, sin ti Luke seguiría siendo un granjero paleto en un planeta polvoriento".
A mí me inquieta mazo Obi-Wan.
Y de eso vengo a hablar, de esos ancianos que siempre saben más que tú.


1. Dumbledore de Harry Potter:


Dumbledore era de mis personajes favoritos cuando leí la novela, pero tenía doce años así que no cuenta. Ahora me cae mal. Bastante mal. Y no sólo porque sea el indirecto responsable de la muerte de Sirius y porque fuese nazi, sino también por lo de sacrificar a Harry.
Es por un bien mayor. Lo sé. Lo entiendo. Me inquieta.
¿Hay en este mundo un ser más manipulador a excepción, tal vez, de Rumpelstiltskin, Meñique y los Corleone? NO.
Durante todo el cuarto año Sirius se las arregló perfectamente solito gracias a su transformación de animago, incluso aunque Colagusano ya les hubiese traicionado en la primera guerra, los mortífagos ya supiesen que era un perro negro gigante y todavía hubiese dementores en su busca. Pero en el quinto era obligatorio meterlo en Grimmauld Place. Por supuesto. ¿Y cuál es el motivo? Alejarlo de Harry. ¿Por qué? Porque Sirius es un mago competente. ¿Y en qué afecta eso a Dumbledore? En que va a anteponer a Harry al bien común y va a impedir que le manipule. Su resolución fue meterle en Grimmauld Place pues, conocedor como es de la psique humana, sabe que eso va a deprimir a Sirius. ¿Y qué pasó? Que funcionó. ¿Y qué hicieron los demás? Considerar que Sirius estaba intentado vivir a través de ellos y que el pobre diablo estaba perdiendo la cabeza, así que era mejor protegerle de sí mismo. Pero sin sacarle de Grimmauld Place ni echar al elfo, ¿eh?
Yo habría matado al elfo directamente.
En lo del nazismo no voy a entrar, pero, ¿los Dursley? Oh, ahí sí que me meto.
Dumbledore les entregó a Harry no sólo para protegerle, sino para que le hiciesen daño. Llevando una infancia de mierda, llena de traumas y desprecio y desdén y sin ningún tipo de amor, sería imposible que no hiciese cualquier cosa para salvar su primer hogar: el mundo mágico. Así que dejó que fuesen ellos mismos durante once años y que tuviesen al niño viviendo bajo una escalera.
Soy la primera que entiende el objetivo, oye, pero era un niño.
Por Merlín.

2. Agustín de Águila Roja:


Tenía catorce, así que en principio tampoco me dijo nada.
Pero es un ejemplo morrocotudo de lo que quiero explicar. Gonzalo le quiere y le aprecia. Agustín enseña a Gonzalo. Relación maestro-alumno súper chuli. Pero Agustín ocultaba cosas.
Ocultaba que Hernán era hermano de Gonzalo. Uy.
Ocultaba que Gonzalo era hijo del rey. Uy.
Ocultaba que Gonzalo tenía una hermano (aunque luego no lo tuvo y era hermana). Uy.
Ocultaba quién era la madre de Gonzalo. Uy.
Ocultaba que dicha madre estaba encerrada en las antiguas mazmorras de Torquemada. Uy.
Ocultaba que él era su carcelero. Uy.
Moraleja = El fraile mentía más que hablaba. No era de fiar.

3. Obi-Wan Kenobi de Star Wars:


Al principio estaba en ese planeta perdido de la mano de Dios y polvoriento en el que, curiosamente, también vivía Luke. ¿Coincidencia? No lo creo. Y luego se pone ahí, a enseñarle a Luke a usar la fuerza, que le responde de inmediato. ¿Coincidencia? Sabemos que no porque es el hijo de Anakin. Y él también lo sabe.
Que sí, que parece poco, pero, ¿recordáis su muerte?
"Si me matas, me volveré más poderoso de lo que te es posible imaginar."
Y sonríe cuando Luke le llama, dejando que Vader le traspase con la espada láser mágica. ¡Y desaparece! What the fuck!?
Vamos, que se dejó matar para que Luke odiase a Vader. Pero luego nos dicen que el odio es malo para un jedi. Pero luego nos cuentan que Vader es el padre de Luke. Así que el odio que le tiene por matar a Obi-wan se interpone entre ellos y nunca podrían colaborar. Osea, que estaba planeado. OSEA, que se dejó matar. ERGO Obi-Wan da muy mal rollo.
No me convenceréis de lo contrario.


Y es que podrían ser viejos que saben mucho y son maniupaldores sin intentar tomarnos el pelo, ¿vale? Cuando no intentan vendernos que son los maestros chupi guays tiendo a adorarles.

4. Rumpelstiltskin de Once Upon a Time:


Mirad a Rumpelstiltskin. Él sí que mola. Y dudo que exista en esta tierra un ser más manipulador que él. Fue capaz de predecir las acciones de todo el mundo durante siglos y manipularlas de modo que se acoplasen a sus planes. Manipulador tela. Mentiroso casi patológico. Malo despiadado. Personaje jodidamente brillante.
Él no inquieta, plebe, él mola.

5. Don Vito Corleone de El padrino:


Leí el libro este fin de semana y lo adoré. En serio. ¿Quién podría no hacerlo?
Cordial y familiar, pero no dado a las palabras de más. Racional y calmado, pero carente de escrúpulos. Poderoso y temido, pero tierno. Lo más importante es la familia, y es por ella por lo que se hacen las ofertas que uno no puede rechazar.
Es brillante, es manipulador --recordemos el grandioso momento en el que Johnny se da cuenta de que lo ha concertado todo para conseguir algo a cambio de lo que ha hecho por él, o ese en el que su plan y el de Mike sale a la luz-- y no es inquietante en absoluto. Porque pocos pueden molar más que Don Corleone: El padrino.


En resumen, hay que ser claros. Si es un personaje manipulador, véndenoslo, aunque sea al final, como un personaje manipulador. No le pongas medallitas de cartulina y hagas que los protas le llamen abuelito, leñe, que parecen tontos.

jueves, 13 de marzo de 2014

Exámenes y Alanis: Capítulo 3

Sé que tocaba una nueva ración de Alanis ayer. Lo sé. No me he olvidado. No lo he dejado a la mitad. Más o menos. En parte. Estoy algo atascada y no tengo mucho tiempo. Pero el archivo sigue abierto en la barra de herramientas. Por si os consuela. Y eso.
El problema es muy sencillo: época de exámenes. Horrible. Verdaderamente horrible. Así que aprovecho para quejarme. Un poco. O mucho. Soy muy Drama Queen. Podéis saltároslo con toda confianza.

Hoy hemos tenido dos exámenes: CMC e Historia. El de CMC no ha sido mucho problema porque hasta el profe admitió que no había que estudiar - por cierto, retiro todo lo malo que dije en día sobre esa clase, que es inútil, pero el profe es MUY majo y a mí me cae muy bien -, el de historia SÍ que es un gran problema.
Me gusta la historia. Quiero estudiar historia. Adoro la historia y tengo capacidad para ella. Pero ahora bien, me gusta aprenderla. No estudiarla. Estudiar APESTA. Eran sólo cuarenta y cinco páginas - me llegan a decir el año pasado que diría eso... - pero el primer tema era muy denso. Mucho, mucho. Horrible todo. El comunismo. No me gusta el comunismo.



Es muy complicado, pasa todo muy rápido y nadie me cae bien. Es decir, ¡yo adoro a muchos personajes históricos! En mi opinión, Maquiavelo y Bismarck deberían estar dirigiendo el mundo, porque son inteligentes y eso no se ve mucho. Pero, ¿en el comunismo? Nasti de plasti. Bueno miento. Trotski sí me cae bien. Porque leí Rebelión en la Granja para Lengua el año pasado y lo disfrute mucho y yo iba de Snowball. Perdió. ::pega una patada a la mesa:: ¿¡Alguien quiere explicarme por qué todos los personajes que me gustan pierden!? Porfa. Da igual. En todo caso, Trotski apenas aparece y cómo los comunistas están cambiándolo todo mil veces en vez de meterse en un sistema liberal dominados por la burguesía, como hicieron los demás, yo las he pasado bastante putas.



Porque claro, vosotros ya sabéis que soy tonta, ¿no? Sí, lo sabéis. Soy tonta. Pero de manual. Es decir, mi tontería da algo de miedo y todo. "Si es que eres tonta, nena" que me diría Maribel si fuese mi madre. Que menos mal que no lo es, porque no le cae bien Martín -aunque a mi madre no le cae bien Rita de Velvet y sí le cae bien Alberto, no sé lo que es peor -. En todo caso, yo soy de estudiar el día antes. Siempre. Y lo he hecho. Tampoco tenía más opciones, porque ayer tuve examen de inglés. Me perdí Los misterios de Laura y todo por estudiar. Bueno, da igual, que podría habérmelas apañado. Pero me puse a las siete. A LAS SIETE.



Muy mal yo. Y paré a las ocho y veinte. Para hacer las cosas nocturnas en plan ducha y cena. Me puse a las once. Y diez. A ver, maestros del frikismo y otros aprendices, permitirme un consejo: si hay una historia que te gusta mucho, mucho, mucho, no te pongas a leerla en época de exámenes. NO. ¡Maldito y carismático Lord Oscuro! En todo caso, tuve que hincar los codos. Hasta las dos de la mañana. La última hora no sirvió de mucho porque me dormía. He debido desarrollar tolerancia al café. Lo que me indigna, porque he tomado CUATRO vasos en mi vida. No tazas, vasos. Vasitos pequeños. Bueno, ni siquiera, porque sólo me he acabado uno. Fue el Lunes, para estudiar Filosofía. En todo caso, creo que, en cuanto le echas azúcar, pierde efecto. Sí, me lo bebía sin azúcar. Se me ocurrió la típica pregunta de "¿Cuántos terrones quieres?" volviendo a mi habitación con él. Después de que mi padre me confirmase que sí, hija, al café se le echa azúcar, con cara muy rara, se lo eché. Dos cucharadas porque DETESTO el café. Estaba dulzón. No me gusta...
En todo caso, gracias al panteón griego - del que tengo examen mañana, por cierto, bueno, no del panteón pero sí del idioma - en TIC seguimos con las exposiciones y pude estudiar tranquilamente porque no había trabajo que hacer. Ole yo. Me ha salvado la vida. Gracias desde aquí a mi profe de TIC, muy maja también. En todo caso, el examen me ha salido bastante bien y creo que aprobaré. Porque era fácil - gracias, dificultades de mis compañeros con la asignatura que bajan la dificultad de los exámenes y consiguen que no acabe con un cate bien bonito y bien rojo por no mover un dedo hasta el último momento, sin coñas ni pretender insultar ni nada - y porque creo que me resultaría imposible suspender historia. Pero no me arriesgaré. Por si acaso.

Vale, ahora que ya me he sacado todo eso de dentro, a lo que vamos. Advierto que habrá mayúsculas. Y que aunque la diosa Magik ya me ha dicho en mi última entrada que no se pone coma antes de las "y", las tiene. Pero es que TODO el discurso de Álvaro estaba construido entorno a esa estructura, así que, digamos que es una excepción. Sólo una. Lo prometo ::carita sonriente y adorable a la que nadie se puede negar::. Dedicado a Atenea, a ver si me echa un cable con griego mañana.





3.          De Madame de Pompadour, César Borgia y Hugh Grant.


Álvaro echaba chispas. ¡No podía creerse que Felipe tuviese tanta cara!
Vale que quizás había sido él el que se le había lanzado encima, pero estaba borracho. Era Felipe el que debía actuar con cordura, separarse, y ponerle a dormirla, ¡no derretirse como una vela en una fragua!
Quizá era un poco halagador que no pudiese resistírsele cuando le provocaba, pero él tenía orgullo, dignidad, y se le caía la cara de vergüenza.
Llevaba horas pensando en cómo decírselo a Mateo.
“-Eh, Mateo, amigo mío, ¿recuerdas a Dylan? Recuerdas a Dylan, me comentaste que reventaba, es verdad. Salí de marcha con él anoche y volví como una cuba y Felipe me estaba esperando y nos hemos acostado.”
“-Mateo, volvía a casa borracho y Felipe se ha aprovechado de mí.”
“-Amigo mío, creo, y digo creo, que me he acostado con Felipe esta noche.”
“-Llámame Madame de Pompadour, porque me he tirado a un rey.
-¿Qué?
-Estaba borracho y él me esperaba dentro de casa, ¡no me juzgues!”
Mejor la última no, podría interpretarse como don Juan Carlos.
Se estremeció.
Una pena, el chiste de Madame de Pompadour retrasaría lo inevitable.
Gruñó. La resaca estaba reventándole el cerebro por dentro.
Sonó el teléfono.
-¿Dígame?
-¡Te has tirado a Felipe!
Álvaro parpadeó.
-… ¿Quién es?
-¡No cuela, Álvaro! ¡Tienes identificador de llamadas!
-¿Se puede saber como te has enterado?
-Parece ser que Felipe se lo ha chillado a Kenneth delante de todo el Bécquer, y Tania, como es natural, me ha llamado.
-Pero creen que somos hermanos – tartamudeó en shock.
-… Lo sé.
Álvaro sintió que se le caía el teléfono.
Se sentó en el sillón, sus rodillas se habían convertido espontáneamente en pudín y su cerebro estaba fuera de cobertura.
-Le mataré – susurró –. Esta vez le mato seguro.
-¿Me permites un consejo?
-Sí.
-Yo me quedaría con Kenneth.
-¡No jodas! ¡Ahora también lo sé yo, macho!
-Yo lo sabía de antes.
-… ¿Qué?
-Es decir, es un chico muy majo, y lo de Felipe lleva tanto tiempo puteándote que ya está podrido.
-¡A buenas horas! ¿Por qué no me dijiste eso cuando te pregunte?
-Tenías que tomar tu propia decisión. Pero ahora que veo que eliges a Felipe, y lo que ha hecho él con eso…
-No he elegido a Felipe. ¿Quién ha dicho que yo haya elegido a Felipe?
-Álvaro, te has acostado con él.
-Primero: eso no tiene nada que ver. Segundo: estaba como una cuba. Tercero: le he echado a gritos de mi casa esta mañana, así que no hay forma humana de que lo haya interpretado como una elección.
-¿Qué hacías bebiendo con Felipe?
-¡Yo nada! Salí de marcha con Dylan y al volver me estaba esperando para hablar o algo así.
-Te dije que Dylan traería problemas.
-¿Crees que es el momento?
-Sí. ¿¡Y cuándo pensabas contármelo!?
-Estaba pensando en cómo decírtelo – se defendió.
-¿Cómo ibas a hacerlo?
-Con referencias a Madame de Pompadour.
-¿Eh?
-Me he tirado a un rey.
-… Madura.
Álvaro suspiró, colgando el teléfono que ya comunicaba.
Cogió aire un par de veces, y se fue a buscar su revólver.


No es que hubiese querido airearlo así como así.
Su plan era guardárselo, llamar después a Álvaro, razonar con él, y que éste cediese.
Era un gran plan.
Pero Murray se había mostrado superior, sin dignarse si quiera a mirarle, mientras charlaba con Valeria.
Con Valeria.
Y ella, había hecho un sibilino chiste acerca de… Oh, bueno, había insinuado cierto asunto relacionado con él y la necesidad de pastillitas azules.
El cabrón se había reído.
Y Valeria lo había hecho en voz alta.
Muy alta.
Los alumnos le miraban.
-Álvaro no parecía pensar lo mismo anoche.
Kenneth se quedó blanco. Valeria roja.
-¿¡Tu hermano!?
-… ¿Eh?
Llevaba todo el día encerrado en su despacho, tratando de asumir que la gente le consideraba César Borgia.
No le estaba yendo muy bien.
Si Álvaro se enteraba…
-¡TE MATARÉ!
Se había enterado.
Mierda.
-PIENSO MATARTE. PIENSO USAR TODAS LAS TORTURAS QUE SÉ USAR, Y DESPUÉS DESPEDAZARÉ TU CADÁVER Y LO ENTERRARÉ BAJO UNA ACADEMIA DE PAYASOS.
Felipe, aparte de miedo, vergüenza y ganas de suicidarse, sintió indignación. Meterse con su miedo a los payasos no era nada justo.
-Álvaro, todo esto tiene una explicación.
-¿¡TÚ SABES COMO ME HAN MIRADO TODOS!?
-Lo siento, en serio.
-¡VALE QUE ME PAREZCA A NIKOLAJ COSTER-WALDAU, PERO NO SOY JAIME LANNISTER!
-Lo sé.
-PERO ELLOS NO LO SABEN. ELLOS CREEN QUE SOMOS HERMANOS Y CREEN QUE NOS ACOSTAMOS ANOCHE.
-Bueno, nos acostamos anoche.
-¡ESTABA COMO UNA CUBA! CÓMO. UNA. CUBA. ¡Y NI SIQUIERA FUE SEXO DE VERDAD!
-Bueno, ¡no es cómo si tú estuvieses para algo más!
-… ¿¡Y TIENES LA CARA DE DECIRLO!? ¿TÚ? ¡NO ESTABA PARA NADA MÁS, PORQUE TAMPOCO ESTABA PARA LO OTRO! ¡TE APROVECHASTE!
-¡TÚ TE ME LANZASTE ENCIMA!
-¡TÚ TE COLASTE EN MI CASA EN MEDIO DE LA NOCHE!
-¡LLEGUÉ A LAS DIEZ Y MEDIA, PERO TÚ YA NO ESTABAS!
-¡PUES HABERTE IDO!
-¿¡PARA QUÉ TÚ SIGUIESES JUGANDO CON DYLAN!?
-… ¿En serio? ¿Me vas a venir con celos? ¿TÚ? ¿¡TÚ VAS A TENER EL MORRO DE VENIRME CON CELOS A MÍ!?
-¡Yo era un crío!
Álvaro respiraba de forma irregular. Y, o se alegraba de verle – cosa que, en esos momentos, dudaba bastante – o llevaba un revólver.
-No voy a perdonarte esto nunca.
-Álvaro…
-Voy a llevarme el caldero – le espetó –, y no voy a volver a pisar este internado en lo que me queda de vida.
-¡Ni de broma! No sabemos de quién es, Álvaro, no puedes llevártelo.
-Oh, desde luego que puedo. Si resulta que, como castigo por todas mis malas acciones, es tuyo, ya organizaremos todo para no tener que vernos jamás. Jamás.
-Álvaro, podemos hablarlo…
-No. No podemos. Te odio. Mucho. La has cagado de forma… – suspiró – Indescriptible.
-Si me escuchas…
-No te iba a elegir a ti.
Felipe quedó congelado.
-¿Qué?
-No. Te. Iba. A elegir. A ti.
-Pero, lo nuestro…
-Lo nuestro está podrido.
-¡No es cierto! ¿No recuerdas todo lo que pasamos?
-Felipe – comenzó abriendo el pasadizo –, yo era un crío.
El pasadizo se cerró. Felipe quedó mirando hacia la nada. Derruido.
Hasta que vio la lucecita de megafonía encendida.
-¡ROSA! – aulló, dispuesto a asesinar, o como mínimo despedir, a su secretaria.
Todo el Bécquer estalló en risitas y murmullos divertidos.


-Mi tío la ha cagado.
-De forma indescriptible.
Deker ignoró las miradas que le reprendían.
Era demasiado culebrón, y los culebrones le encantaban. Te reías más que con la comedia.
-¿Qué crees que pasará si el niño es suyo? – preguntó Jero.
-No lo sé, pero no será bonito.
-Bueno, al juzgado no puede llevarle, eso está claro.
-¿Por qué no iba a poder?
Todos miraron a Tania con incredulidad.
-¿Por qué mandarían hacer una prueba de paternidad y se vería que ambos son sus padres?
-Bueno, siempre se podrían cambiar las pruebas de paternidad.
-No, uno tendría que quedarse fuera y el juicio no tendría razón de ser.
-De todas formas, yo sigo diciendo que es de Murray.
-Que no fuese a elegir a mi tío no quiere decir que el caldero también se decantase por él.
-A lo mejor el Objeto sabía a cuál quería más o algo por el estilo – propuso Jero.
Quedaron en silencio, considerando esa opción.
-Es posible – admitió Ariadne –, pero no seguro.
-Vamos, Rapunzel, admite que el niño es suyo y ya, son sólo veinticinco euros.
-Y el que tú me restriegues que tenías razón hasta el día de su muerte.
-También.
-No es sólo por eso – admitió –. Estaría bien tener un primo. Y mi tío está muy solo, en cuanto yo me independice sólo le quedará Gerardo.
-Vale, eso es muy triste.
Ariadne le dio un codazo sin hacerle mucho caso.
-¿Cómo vais a explicar lo de que Álvaro no es tu tío?
-Ni idea, Jero. A saber lo que se les ocurre. Aunque es mejor así.
-¿A qué te refieres?
-Era desagradable que todos pensasen que mi padre y mi tío estaban liados – se estremeció –. Automáticamente pienso en los reales y siento ganas de arrancarme los ojos.
-¿No debería ser el cerebro?
-Es una expresión.
Hubo unos instantes de silencio.
-¿Sabéis que El Viejales participa en la porra?
Todos le miraron con la boca abierta.

Deker estaba caminando por los pasillos sin hacer ruido. Era de noche. Estaba oscuro. Él tenía frío y estaba cansado.
¿Que qué hacía entonces fuera de la cama?
Pues que, al parecer, se movía mucho al dormir y la cama era para una sola persona.
Él se había quejado, le había recordado que Rapunzel era la de los cabellos largos como un día sin pan y no la del guisante bajo los colchones, pero fue inútil.
Eran las tres de la mañana.
Él debería estar durmiendo. Es más, era obligatorio que estuviese durmiendo. Si Ariadne no fuese tan picajosa lo estaría haciendo, pero claro, la princesa era un princesa por un motivo. ¡Él no le había dicho nada de que le patease de madrugada! Patear era peor que moverse.
Se prometió firmemente que la próxima vez, mandaba a Jero a dormir al pasillo y quedaban en su cuarto. Luego la echaría de forma cruel.
Se sentía utilizado sexualmente…
-Sterling.
Una. Noche. De mierda.
Se giró hacia El Viejales.
-¿Qué quieres?
-¿Qué haces fuera de la cama? – Deker abrió la boca para responder, pero él negó con la cabeza – Déjalo, me lo imagino. He oído acerca de una porra…
-¿De quién?
-Tengo mis contactos.
-… Jero.
-Le oí hablarlo con la señorita Esparza, sí.
-Mierda.
-Quiero participar.
-¿Eh?
-¿Cuánto habéis apostado?
-Lo máximo he sido yo con treinta.
-Apúntame cincuenta por Felipe.
-¿Y cómo sé que no hace trampa?
-¿Trampa?
-A lo mejor sabe algo de ese objeto que nosotros no sabemos.
-No lo hago.
-¿Y por qué apuesta?
Él miró a los lados.
-Porque Álvaro y Felipe llevan en un sí-pero-no-pero-quizá-pero-no-sé-de-qué-me-hablas desde que eran adolescentes. No se va a ir todo al traste por Murray.
-Eso lo veremos en nueve meses.
Se dieron la mano y cada uno siguió su camino.
-Sterling.
Deker se giró.
-Está de más decir que conoce el uso del profiláctico – dijo con cara de padre sobre-protector.
Deker Sterling volvió a girar muy despacio, y continuó con su camino hacia la habitación sin darle una respuesta.
Una mierda de noche.


Kenneth sintió como su corazón se desgarraba al enterarse.
Le habría gustado enterarse de otra manera. Que Álvaro hablase con él en vez de mandarle a Felipe para que le dijese, de esa forma tan dolorosa, que había tomado una decisión. Pero no siempre se tenía lo que quería, y Kenneth lo aceptaba.
No sintió sorpresa al enterarse de su decisión. Dolor, tristeza, decepción… Sí, por supuesto que sintió todo eso, pero no sorpresa.
Siempre supo que no tenía posibilidades. Siempre.
No podía tener esperanzas cuando veía a Felipe y a Álvaro juntos.
Hubiese pasado lo que hubiese pasado entre ellos, ambos conectaban a un nivel que él nunca podría alcanzar. Se entendían, se comprendían, podían saber lo que pensaba el otro, tenían bromas privadas… A efectos prácticos, llevaban saliendo desde siempre.
Él sólo había sido una piedra en el camino. Un obstáculo pequeño e insignificante.
Lo entendía, y lo aceptaba.
Y por eso estaba allí.
No le gustaban mucho los autobuses, pero hacía demasiado que no conducía. Y de todas formas, en España lo hacían por la derecha. Raro. Madrid estaba demasiado lejos para arriesgarse. Lo había mirado por Internet y salía un vuelo hacia Londres a las ocho de la tarde.
Era hora de volver a casa.
No oyó la discusión por megafonía por unos míseros quince minutos.
Y no supo que Álvaro fue el que encontró su nota, y que corrió hacia su coche para impedirle irse.
Al menos, no cuando estaba sucediendo.


Se sentía como si estuviese en una comedia romántica.
Y no era para menos.
Estaba corriendo por un aeropuerto para evitar que el hombre al que amaba se fuese del país, dejándolo solo y con un niño. Si es que le faltaba ser Hugh Grant…
Le había costado entrar en la zona de embarque, pero finalmente se había comprado un billete, porque no le daba tiempo a dejar inconscientes a todos los guardias.
Y le vio. Soltó un suspiro de alivio mientras se acercaba.
-¿Álvaro?
Parecía estar alucinando.
-¿Cómo se te ocurre irte así? – le espetó – He tenido que venir a buscarte corriendo. A un aeropuerto. Es tan cliché que da hasta risa.
-No creí que hubiese nada más que decir.
-Lo había.
-Álvaro, en serio, da igual – puso una mano en su brazo –. Vuelve con Felipe, yo estoy bien.
-No quiero volver con Felipe. Todo esto ha sido un gran error. Nunca he vuelto con Felipe. Bueno, nunca estuve con él en primer lugar, pero tú me entiendes.
-Pero, él dijo…
-Omitió pequeños pero imprescindibles detalles. Que yo estaba borracho como una cuba, que estaba en mi piso cuando volvía de marcha, que le eché a gritos de mi casa la mañana siguiente… Esas cosas.
-Pero estuviste con él.
-Borracho – repitió –. Y ni siquiera fue sexo de verdad.
-¿Eh?
-Ya sabes, fue solo… Es decir, no hubo…
-… ¿Penetración?
-Dios, que mal suena eso. Pero sí, no hubo… Eso. No fue de verdad.
-Para mí cuenta igual.
-Para mí no. Y estaba borracho – hizo hincapié en eso.
-Por ese tipo de cosas yo soy abstemio – mencionó.
-Ya, es una opción que debería considerar.
-Lo siento, Álvaro, pero eso no cambia nada.
-¿Perdón?
-No quiero quedarme aquí, esperando a que te decidas por uno o por otro. Adiós.
Ambos quedaron en silencio.
-¿No te vas?
-Tengo que esperar a que salga mi vuelo, el que se va eres tú.
-No, hasta que no te des cuenta de lo que te he venido a decir.
-¿A qué te refieres?
-¡Qué te he elegido a ti, pedazo de pánfilo!
-Déjalo, Álvaro. Solamente… Déjalo.
-¿No lo entiendes? Te quiero – afirmó –. Te quiero a ti. Me gusta que te subas las gafas con la yema del dedo índice, y que lleves raya al lado como si fueses un colegial, y que te guste el batido de fresa, y que seas incapaz de usar el español coloquial y que siempre parezca que estás recitando a Shakespeare, y me gusta que te pongas como un tomate, y que recitases, solo moviendo los labios, los diálogos de Don Juan Tenorio entre bambalinas, y que siempre parecieses irritado con mi mera presencia, y que cuando te ofendas pongas la voz aguda, y que sueltes discursitos que yo pueda desbaratar con un comentario gracioso, Dios, no sabes lo que me gusta la cara que pones cuando lo hago, y que sepas sacar carácter cuando haga falta, y que mientas bien, porque quién iba a decirnos que mentías bien, pero lo haces, y que me eches la bronca cuando hago algo que no te gusta mirándome mal para hacerme sentir culpable, y que sea fácil hablar contigo, y meterme contigo, y estar contigo en general. Porque te aseguro que hay poca gente con la que me sienta realmente cómodo, y con la que pueda reírme sin tener que preocuparme por nada más, y tú eres una de esas personas. Y cómo que la otra persona es heterosexual y aunque no lo fuese a Tania le daría un ataque si nos viese juntos y yo lo considero un hermano, pero ese no es el asunto. El asunto es que yo soy gilipollas por no haberme dado cuenta y que si tengo que arrodillarme lo haré. Porque te he venido a buscar a un puto aeropuerto, Kenneth, y sólo falta que uno sea Hugh Grant y el otro Sandra Bullock. Y yo odio los aeropuertos y los evito como la peste y estoy aquí, como un gilipollas, abriéndote mi corazón delante de toda esa gente que parece no tener otra cosa que hacer que mirar esto porque su vida es muy triste. Por cierto, el del móvil ya puede borrar el puto vídeo si no quiere que le de una paliza. Y que quiero que, bueno, lo que tú sabes, sea tuyo. Y no quiero volver a ver a Felipe, porque, ¿todo lo que pudiese sentir? Está muerto, Kenneth. No sé cómo no me he dado cuenta antes, pero es así. Y en serio, si no me dices algo ahora mismo me moriré porque he tenido bastante vergüenza para toda mi vida con lo que me ha pasado hoy. Y la secretaria de Felipe es una zorra que nos ha puesto en megafonía mientras le echaba la bronca, así que puedes ir a preguntarle a cualquier alumno y él te contará que le he mandado al cuerno.
-¿Qué esperas que te responda a eso? – preguntó con la voz tomada.
-No lo sé. La comedia romántica no es muy mi estilo. Me vale con que me digas que no te vas a ir a hacer puñetas a la pérfida Albión y a dejarme con un palmo de narices.
-Lo siento, pero voy a hacerlo.
Los pasajeros comenzaron a cuchichear, Álvaro habría llorado de frustración y se habría dado de cabezazos contra una pared.
-¿Qué?
-Necesito pensar.
-¿En qué?
-En todo esto. Y está habiendo problemas en casa después de que cancelase el compromiso, es mejor que vuelva.
-Pero… ¿Y los quince días de antelación con los que tienes que avisar? ¿Y yo? ¿Y el niño?
-O niña.
-Eso ahora como que no es especialmente importante.
-Vendré en nueve meses para escuchar el veredicto – resolvió –. Si lo es… Ya veremos.
-¿Y si no?
-Y si no, ¿qué?
-Me da igual de quién sea, Kenneth.
-Lo siento, es lo mejor.
-¿Para quién?
-Para todos.
-No estoy de acuerdo.
-Alguna discusión tenía que ganar yo, Álvaro.
-Tampoco estoy de acuerdo, yo nunca pierdo.
-Siempre hay una primera vez.
-No puedes dejarme así – le aseguró.
Kenneth suspiró, dedicándole una tibia sonrisa.
-Llámame de vez en cuando, ¿vale? No me voy para siempre.
Cogió la maleta y se dirigió a la puerta de embarque, que llevaba unos minutos abierta, aunque nadie hubiese entrado.
-Surrealista… – susurró.
Los murmullos se extendieron. Álvaro, despertando, arrancó el móvil que lo había grabado todo de la mano de su dueño y lo lanzó contra una pared.
-¡Mi móvil!
-Vaya, a ti tampoco te funciona el modo avión, ¿eh? Vaya mierda de Transformers venden hoy en día.

Y con esa afirmación, Álvaro Torres salió con la cabeza bien alta, deseando llegar a su casa para poder meterla en el horno.


Ale, y ahí está mi incursión, medio parodia medio alabanza, a las típicas comedias románticas. Un comentario si quieres que Álvaro Torres se te declare en un aeropuerto.

PD: Cada vez que Hook llama a Emma "love" yo disfruto como una enana. Disfruto mucho, en consecuencia. Lo suyo es amor.
PD2: Neal me cae mal. Definitvamente. Sólo le interesa que su padre esté vivo para volver con Emma y Henry, que no es malo, pero Rumple en sí le importa una mierda aunque él se sacrificase por ellos y eso es MAL.
PD3: Aunque me había comido el spoiler de que Martín trataba de descubrir a un topo lo he pasado fatal viendo como le pintan de malo. Porque le adoro. El David ese no me gusta y en el próximo capítulo Laura y Martín van a fingir estar casados y es una de tantas señales de su amor.
PD4: Lily y Marshall y Daisy son amor. Robin y su madre también.
PD5: Son las únicas series que he visto en toda la semana y SUFRO ::llora mucho::.

domingo, 2 de marzo de 2014

El desfile de modelos de StoryBrooke

He acabado Once Upon a Time. Y, joder, que de cosas han pasado.
Supongo que esperaréis mis lágrimas, mis quejas, y mis amenazas, por eso de que mi personaje favorito y el mejor de la serie y la persona más inteligente y maquiavélica y fantástica de cualquier mundo haya muerto. Las tengo. Muchas. Porque vamos, hay que ser cabrones.


Acabé tal que así:


No es justo PARA NADA. Pero no vengo a hablar de ello. Venga, Rumple está vivo. Él y Bella volverán a estar juntos y le darán a Baelfire un hermanito. Lo tengo clarísimo, vamos.


En todo caso, dejando a un lado el rumbelle, la maravillosidad de Henry, el que hayan jodido mi infancia volviendo a mi amado Peter Pan el malo y al tristísimo final que no era nada feliz por mucho que diga Blancanieves, hoy vengo a hablar de otra cosa.
Esa cosa, tiene que ver con Emma, porque, hoy, toca un repaso a la vida sentimental de la susodicha.

Si bien Emma ha sufrido un taco durante toda su vida y no ha tenido muchas relaciones, debemos reconocer que no es por falta de oportunidades, ya que StoryBrooke, más que el tablero de juego de una maldición, y sobretodo de Rumple, parece un desfile de modelos:

1. Neal/Baelfire:


Si bien de niño/adolescente era mucho más mono, como hombre adulto tampoco tiene desperdicio alguno. Sí, definitivamente adoras a Baelfire desde que le ves por primera vez, y es imposible no tener aprecio a alguien con tanto encanto como Neal.
Su relación fue muy bonita y muy romántica, con el escarabajo amarillo - y también explica porque Emma no cambiaba el coche con todos los arañazos que acabó teniendo y con lo feísimo que era -, Tallahassee y la postal para poder volver.
Por otra parte, si yo estuviese enamorada de mi novia y me apareciese un motero a alejarme de ella, le daría un puñetazo en la nariz y no saldría huyendo al oír mi propio nombre. Vale, puede que no esté siendo objetiva porque mi shipp es otro, ¡pero es que es cierto!
En todo caso, Neal es genial, un buen padre para Henry, y yo les shippee hasta la aparición de Hook, así que...

2. Graham/Huntsman:


Puede que durase poco, pero no me neguéis que eran monos. Y que el cazador está empotrable que no veas. Vamos, si hasta el subconsciente de Regina ideó parte de la maldición para poder trajinárselo. A mí me caía muy bien y me parece totalmente injusto que lo matasen. Eso estuvo feo, que Graham molaba mucho.
Sé que no tuvo mucha repercusión, pero le guardo cariño al pobre, y me pareció que su historia fue demasiado cruel. Y que Regina era muy patética si necesitaba arrancarle el corazón a un hombre para llevarlo a la cama. Pero eso ya es otro tema.
En todo caso, esto nos da un mensaje muy claro: Emma no quiso a Neal siempre.
Le quiso en su día, y a lo mejor ahora le vuelve a querer - NO -, pero él recuperó su memoria con un beso de amor verdadero, no de seudo-amor-verdadero-corrompido-por-el-recuerdo-de-otro. No. AMOR VERDADERO. Lo que significa que Emma solo está confundida y ha superado a Neal. Lo significa.

3. Jefferson/El sombrero loco:


Sé que no estaban liados, pero durante un tiempo había esa posibilidad. Y el sombrerero está... Como está el sombrerero, por amor de Chuck. Y esos pañuelos en el cuello, vale, eran para tapar las marcas, pero le quedaban... Como le quedaban, al cabrón.
Y, por favor, ¿nos os caíais muertas de amor cuando estaba con Grace? Grace era taaaaaaaan mona, y él era tan guay y la quería tanto y sufría de una manera...
No sé, yo le habría dado una oportunidad.

4. August/Pinocho:


Yo creí que, realmente, esos dos se iban a liar. Vamos, lo tenía clarísimo. Por supuesto, no contaba con que August fuese Pinocho, y menos con que se convirtiese en madera, y menos con que después volviese a convertirse en un pipiolo pelirrojo. Me cabreó eso. Que sí, que lo necesitaban para que no contase lo de Tamara. Que sí, que Gepeto se merecía ese tiempo con su hijo. Si yo lo sé. Pero tienes a un motero buenorro y escritor, y no es lo mismo tener luego a un niño vestido de pardillo. Duele.
En todo caso, hacían una pareja bastante mona.
Y él era excesivamente ::el unicornio turquesa aparece con un cartel de CENSURA y no se oye:: sobre esa moto, no me lo neguéis.

5. Killian Jones/Captain Hook:



Es un pirata, y ya sabéis que la de un pirata es la vida mejor. Y es un pirata que le echa morro. Y es un pirata romántico. Y en realidad es un hombre de honor. Vamos, es una pizca de Jack Sparrow, una taza de pirata Roberts, unas cucharaditas de heroísmo y un cuerpazo de ::vuelve a salir el unicornio con el cartelito de CENSURA, y se pone a bailar claqué con las patas traseras para entreteneros porque va para largo; pasan cinco minutos hasta que se va::. Uff, si es que le cogía por banda y...
Bueno, pues eso.
Y además, es monísimo y es imposible que te caiga mal. En serio. Vamos, casi mata a Rumple y pegó un tiro a Bella que fue causante indirecto de que se convirtiese en Lacey ::se estremece con cara de asco::. Son mis dos personajes favoritos y shipp predilecto. Y le amo. Es imposible que te caiga mal.
Ya no digamos esas frases que tiene, porque son para morirse.




Vale, sé que el último no es la escena en sí, pero es genial y maravilloso, me reí mucho, y no quería buscar otro.
En todo caso, Emma, que es un poco lela, no se le lanza encima para hacerle a Henry un hermanito. Lo sé, lo sé: inteligible. Cuando éste se le acerca a decirle que sigue amándola, y que aunque ella no pueda recordarles la recordará cada día, sólo consigue un "Good". ¡Ni siquiera un abrazo como le da a Neal! Me indigno.
Y están Emma y Henry desayunando, tranquilos y desmemoriados, cuando llaman a la puerta. Esto fue lo que pasó en mi cuarto:



Artemisa: Que sea Hook, que sea Hook, que sea Hook, que sea Hook...

::Emma se acerca a la puerta ::
A: No va a ser Hook, seguro que es Neal.
::Emma abre la puerta::
::le da a pausa::
A: ¡¡¡ES HOOOOOOOOOOOOOOOOOOK!!!
H: Emma... ::sonrisa matadora; intenta entrar::
E: ¿Quién eres tú? ::desconfiada, parándole y en inglés::
H: Necesitamos tu ayuda. Algo ha pasado. Algo terrible. Tu familia está en problemas (aprox.) ::mirada matadora porque no tiene otra::
E: Mi familia está dentro. ¿Quién eres? ::comenzando a cabrearse::
H: Sé que no me recuerdas, (frase en inglés que no acabo de pillar en el vídeo) ::la besa::.
A: KIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIISSSSSSSSSS!!!!! ::convulsiona::
E: ::patada en la entrepierna y le separa estrellándolo contra la pared::
H&A: Auch! ::gesto de dolor::
H&E: (conversación alterada)
E: ::cierra la puerta en sus narices a mitad de su frase::
Henry: ¿Quién era?
E: Ni idea, alguien ha debido dejarse la puerta de abajo abierta.
A: ¡YO LA DEJO ABIERTA Y NO ME VIENEN PIRATAS BUENORROS A COMERME LA BOCA, GUAPA! ::llora; da saltos; convulsiona; grita "Hoooooooooooook...!"::


Ver series conmigo es toda una aventura, como habéis visto.
En todo caso, espero que mi shipp funcione. Porque vamos, es Once Upon a Time, en estas series los shipps sieeeeeeeeempre se hacen realidad. Espero.

PD: No sé porque, pero me muero por saber como lían a Regina con Robin Hood.
PD2: Que Mulan estuviese colada por Aurora y no por Felipe es muuuuuy fuerte.
PD3: La próxima temporada empieza coordinada con mi época de exámenes, ¡me cago en todo!