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viernes, 7 de marzo de 2014

Estrenos, celebraciones y sorpresas.

Hoy es un día especial. Estrenan la secuela de 300, peliculón si dejamos aparte lo de cenar en el "infierno" - en el Hades, catetos, en el Hades -, que a mí me gusta mucho.
Hay griegos, batallas, pectorales de maromos guapos y calzoncillos de cuero. Ya seas cinéfilo, te gusten los chicos, o simplemente respires, tienes que verla. En serio. TIENES QUE.
Os dejo el trailer:


Tiene buena pinta, ¿eh? Espero que no la fastidien.

Aparte de eso, también es mi cumpleaños.


Diecisiete ya, como pasa el tiempo...
Espero pacientemente a que las fuerzas del orden entren rompiendo nuestras ventanas para romperme el DNI y darme uno del 98. Vamos, dudo que me dejen tener diecisiete. A mí. Sería muy irresponsable por su parte. Elevaría una queja.
Me gustaría contaros alguna aventura que os haga emocionaros, que os haga levantaros del asiento y aplaudir, o caeros de la silla y revolcaros por el suelo de risa, pero no ha pasado nada especial.
...
Ya, en España no se hacen fiestas sorpresas ni nada chulo.
Pena.
Pero, como ahora soy una adulta de pleno derecho en el mundo mágico - maldita lechuza que perdió mi carta de Hogwarts... -, he decidido que tengo que hacer algo especial.
Y como tampoco le he dado mucho al coco, pues os dejo el prólogo de algo que estoy escribiendo. Y así me fuerzo a mí misma a centrarme en ello, y no ponerme con cualquier otro proyecto. Lo hago mucho. Mucho mushísimo. Y cuando no, fanfic. Y cuando no, series. Y cuando no, libros. Y cuando no, exámenes. Muy inconstante soy, lo sé.
Pues eso, que os lo dejo aquí, y os pido humildemente que lo leáis, saquéis un bolígrafo que no sea rojo - ODIO los bolígrafos rojos - y corrijáis, critiquéis y saquéis cada pequeño, mínimo y liliputiense defecto que pueda tener. Sin miramientos. Sin educación. Quiero maldad. Bueno no, pero objetividad, sí. Miradlo como un regalo de cumpleaños. No os pido a Gary Oldman, después de todo. Ni a Benedict Cumberbatch. Ni a David Tennant. Ni a Eoin Macken. Ni a Jensen Ackles. Ni a Patrick Criado. Ni a Johnny Deep. Ni Nikolaj Coster-Waldau. Ni a Colin O'Donoghue. Ni a Gale Harold. Ni a Martin Freeman. Ni a Hugh Grant. Podría pediros muuuuuuuuuuuuuuuucho más. Me estoy pensando seriamente hacerlo. Pero bueno, con esto me vale.
Gracias por adelantado, queridos maestros del frikismo. Recordad que es mi cumple. Y si comentáis o seguís el blog o cualquier cosa, pues mejor. Porque, inmerecido o no, merito mío o no, es mi cumple. Y mi unicornio os mirará mal si no lo hacéis. Y todo el mundo sabe que si un unicornio te mira mal es que eres un ser deleznable que no se merece vivir. Así que, ya sabéis. No seáis Voldemort, ¡los unicornios molan!




0         Prólogo.


La Bruja del Oeste volvió entrada la noche. Tendió su capa gris ceniza al temeroso aprendiz, y sin mediar una palabra, entró en sus aposentos.
Llevaba un grueso libro, cuya cubierta se estaría deshaciendo en sus manos de no haberla estado manteniendo con magia.
Lo posó con verdadera delicadeza sobre el brillante escritorio, y se sentó ante él. Murmuró un par de palabras, que con el adecuado movimiento de sus dedos, restauró el libro. No mucho, pero lo suficiente. Tampoco era su intención devolverle el aroma de la tinta fresca o algo por el estilo. El libro era y debía seguir siendo antiguo. Simplemente quería evitar que se deshiciese entre sus manos.
Se quitó los guantes de cuero que la habían protegido del frío, y abrió el libro.
La cubierta crujió de forma amenazadora y el fino pergamino que la unía a las hojas se tensó. Posó el cuero endurecido sobre la mesa con todo cuidado y observó fijamente las palabras que la tinta negra dibujaba en la primera hoja. Se le escapó una sonrisa al reconocer el papel de vitela, pero se le borró al recordar las condiciones en las que es pequeña y poco accesible joya había sido almacenada durante siglos. Daba igual su calidad, las huellas del tiempo habían sido rotundas y crueles.
Trazó con una delicadeza y un cuidado extrañamente ajeno a ella el ornamentado dibujo que reposaba bajo el título. Trazó el círculo un par de veces con el dedo corazón, dejando que el olor a pergamino antiguo, la expectación y la euforia que precedía a la lectura, la inundasen.
Pasó la página, y la portada dio paso a las columnas de retorcida letra negra. Tres, para ser exactos. Tres columnas en la primera página. La segunda y la tercera estaban cortadas por el retrato de un hombre maduro. Sus rasgos eran duros y aristocráticos, no especialmente bellos, pero rezumaban dignidad y poder. Esas dos virtudes eran mejores que la belleza.
En una lengua antigua, las palabras, tanto tiempo olvidadas, comenzaban a desgranarse:

“Mi nombre es Másedes, que significa hijo de la tierra. Escribo estas palabras, tantos años después de las acciones por las que seré recordado por la eternidad y las generaciones venideras, bajo un complejo hechizo que alejará a los que carezcan de magia y a los enemigos de mi familia, para que solo mis descendientes puedan acceder a ellas.
Yo soy un brujo, aunque me revelase contra mi pueblo.
Yo soy Másedes I, fundador de Thélarien, rey de las Tierras Arrebatadas, u Orí, como comienzan a ser llamadas por los que en verdad se creen con derecho sobre ellas. Estúpidos. Yo soy aquel que alzó la Gran Cordillera y dividió en dos al mundo. Yo soy leyenda. Yo soy aquel cuyo poder no conoce límites. Yo soy tu ancestro y tu maestro. Y tú, que eres de mi sangre, aprenderás, y obedecerás.”

La Bruja sonrió, divertida. Debería haber puesto un hechizo mucho más global. Las familias de brujos que estaban en las Tierras Arrebatadas, eran como mucho cuatro. Eso quería decir que sólo cuatro familias de brujos, ya extintas, y aquellos que carecían de magia, tenían vetado el acceso al libro.
Siguió leyendo, devorando las palabras de Másedes con expectación y verdadera hambre.
El sonido de las hojas le acompañó toda la noche.
Era un libro grueso, complejo, lleno de cosas que comprobar y asimilar.
Tardó cinco días enteros en leerlo todo. No le dedicó ni un segundo a dormir, y sólo comió aquello que pudo invocar desde sus cocinas sin dejar de leer. ¿Quién necesitaba dormir? Ella no, desde luego. Irse a descansar cuando tenía ese libro entre sus manos, tanto tiempo después, sería tan ridículo e inconcebible que no sabría como reaccionar si la idea apareciese por su mente. Seguramente de forma agresiva.
Sonrió al acabar la lectura, y planes comenzaron a dibujarse en su mente, salpicados de hechizos, sobornos, chantajes y planos de pasadizos secretos que acababa de descubrir.
Pero eso sería después. Una vez agotada la adrenalina y la euforia, el cansancio le sacudía con fuerza.
Sentía sus ojos cerrarse de puro agotamiento, cercados por enormes ojeras. Le dolía el cuello una barbaridad, y toda su espalda estaba en tensión. Bostezó largamente, mientras maldecía a la migraña que se había instalado en su cabeza y sintiéndose algo mareada.
Se levantó de la silla con pesadez y se estiró un poco, acercándose a la cama.
Fue entonces cuando oyó unos fuertes golpes en la puerta.
La Bruja del Oeste esbozó una mueca irritada, ¿cómo se atrevía su aprendiz a interrumpirla en esos momentos? Le había dado órdenes estrictas de no hacerlo.
Con un gesto de la muñeca, todo rastro de cansancio desapareció y ella quedó perfectamente arreglada. Bostezó de nuevo, exhausta, pero no iba a permitir que la viesen débil.
Abrió, entonces, la gruesa puerta de caoba.
Un hombre, a decir verdad bastante atractivo, la atacó con una daga.
No necesitó ni siquiera un movimiento de los dedos para mandarla volando hasta clavarla en el otro extremo del pasillo.
No estaba ayudando a disminuir su irritación.
--Diría --comenzó arrastrando las palabras -- que ha sido un buen intento, pero ni siquiera alguien tan estúpido como debes serlo tú podría creérselo.
Él echó a correr. La Bruja consideró matarlo desde allí e irse a la cama, pero desistió con un suspiro de frustración. Nunca estaba de más saber quién quería matarla.
El joven se había metido en su armería, y ella sintió como la ira comenzaba a bullir en el interior de sus venas. ¿Esa cucaracha se estaba atreviendo a buscar hierro brándico en su propia casa?
--Prepárate para la muerte, bruja -- le espetó, sujetando de la cintura a su esposa.
--Laretián, querida --ironizó --. Veo que has conseguido rescatar a tu maridito.
--No gracias a ti --sus ojos azules ardían devorados por el odio.
--Al contrario, querida, yo te vendí el amuleto que te lo trajo de vuelta.
--Y no se te ocurrió mencionar que el que lo usase moriría, ¿verdad? --preguntó Úfeel con actitud amenazante.
--Se me ocurrió --sonrió con arrogancia --, pero ella no se molestó en preguntar.
--Eres…
--Todo lo que se te ocurra llamarme --le interrumpió sin perder la afilada sonrisa -- me lo ha llamado antes gente más importante, y con más motivo.
--Eres un presagio de dolor y muerte --afirmó Laretián --. Todo lo que se acerca a ti acaba dañado.
--En mi defensa, todo lo que acude a mí suele estar dañado de antes.
--Y por ello --continuó como si no la hubiese escuchado --, tenemos que detenerte.
--El miedo me devora --dijo con sorna; podría haberse reído, pero no estaba de buen humor.
--Debería --Úfeel tiró de una cadena, y la trampa cayó sobre ella.
Lo que una semana antes había sido una lámpara circular, con aros donde enganchar las velas por fuera, cayó ciñendo sus caderas. Sólo habían quitado las velas.
--Es hierro normal --rió divertida. Y furiosa.
--Pero esto no.
Lo primero que pensó al sentir una fina cadena de hierro brándico en el cuello fue que había sido una distracción para que Laretián aprovechase y pudiese atacarla por la espalda. Lo segundo fue que el dolor era tan fuerte como siempre lo era: insoportable. Lo tercero fueron formas de torturar hasta la muerte a los dos.
Se revolvió, furiosa, tratando de arrancarse esa maldita cadena, que comenzaba a hundirse en su carne, quemando como si estuviese al rojo vivo. Laretián no era precisamente débil, pero ella lo era menos.
Sintió un fuerte golpe en el estómago, y se dobló sin poder evitarlo, con lágrimas de dolor y frustración ardiendo en sus ojos.
--Ni se te ocurra, bruja.
Úfeel sustituyó a su mujer, aumentando la presión hasta cortarle la respiración. La Bruja trató de arrancarse la cadena, arañándose el cuello con las uñas, desesperada por un poco de aire.
-Úfeel, ¡rápido!
Se vio arrojada a su propia jaula de hierro brándico. Al dejar de sentir la presión, se arrancó la cadena, que estaba empezando a verse cubierta por una desagradable costra al cerrarse la herida, hundiéndose más en su carne, y la azotó contra los barrotes. Se escurrió entre ellos, produciendo el sonido grave, como campanadas profundas y pesadas, que emitía el hierro brándico.
--Hijos de puta… --temblaba violentamente por la ira.
--Puede que no se os pueda matar, pero tú no vas a salir de ahí.
La bruja rió, estallando en llamas verdes que bailaron ante la sorpresa del matrimonio.
--Vuestro plan tiene un pequeño fallo.
--Puedes hacer magia ahí dentro, pero ni tú ni tus hechizos podéis atravesar esto --dio un par de palmaditas a los barrotes con aire satisfecho.
La Bruja se abalanzó sobre los barrotes, aferrándolos fuertemente con las manos, ignorando el humo que surgía ante el contacto y el dolor agónico que recorría sus brazos hasta electrificar sus clavículas, con el rostro desencajado en una aterradora mueca y sus ojos reducidos a dos esferas negras, con finísimos arcos del un color miel cambiante cercándolas.
--Saldré de aquí --les espetó --. Y os arrepentiréis de este día.
--Vamonos, Laretián --le indicó, volviendo a rodear su cintura con el brazo derecho, pero sin apartar la mirada, fingidamente impertérrita, del rostro de la bruja.
--¡Os maldigo! ¿Me estáis oyendo? ¡Os maldigo! Saldré de aquí y os arrancaré a vuestra hija de los brazos. ¡Lloraréis lágrimas de sangre cuando acabe con vosotros! Pagaréis este momento hasta el mismo instante de vuestra muerte, ¡lo juro por mi nombre y por mi sangre!
--¿Hija?
--No le escuches, Laretián, sólo quiere hacernos daño.
--Sí, no me escuches, Laretián. Podría contarte la verdad sobre las ereidas.
--¿Qué verdad? ¿De qué estás hablando?
--Laretián, no la…
--¡No les encierran, Laretián! --rió -- Mientras tú te desesperabas buscándole, él estaba disfrutando con seres del agua, preñándolas de pequeños bastardos. ¡No duran dos meses, Laretián! ¡Las que mataron a la pobre enamorada eran sus hijas! ¡Él yació con sus propias hijas! Y lo disfrutó, querida, siempre se disfruta con una ereida.
--¡Mientes!
La mujer rió, soltando los barrotes con un gesto de desdén. Enormes marcas de piel quemada y sangrante decoraban ahora las palmas, y de ellas surgía un olor ácido y podrido que resultaba asfixiante.
--Sería tan sencillo entonces, ¿verdad? La malvada bruja está mintiendo, todo lo que nos dice es falso, sólo son mentiras para hacernos daño. Pena que me confundas con las hadas, las brujas no mentimos. Manipulamos, omitimos información, jugamos con las mentes, hipnotizamos… Pero no mentimos. No nos hace falta hacerlo.
--¡No es cierto!
--Oh, te encantaría eso, ¿verdad? Te encantaría saber que no sembró los estanques de agua dulce con sus pequeñas bastardas, que no yació con ellas, y que nunca volverá a disfrutar en tu lecho después de una experiencia como esa. Te encantaría. Pero sabes que tengo razón.
--¡No la escuches, Laretián! ¡Sólo trata de dañarte!
--Por supuesto --admitió con superioridad --, pero eso no quiere decir que no sea cierto.
Ella miró de uno a otro alternativamente, antes de sepultar el rostro en el pecho de su marido.
--Vamonos, Úfeel.
--¡Os arrepentiréis de este día! ¡Os arrepentiréis! ¡Tú sabes la verdad, Laretián! ¡Sabes que tengo razón! --les gritó mientras salían del lugar.
Fue entonces cuando reparó en el cadáver de su aprendiz, oculto detrás de la mesa de las espadas. Nadie acudiría.
Soltó un largo aullido, lleno de frustración y desesperación. Incluso los barrotes de hierro brándico se doblaron momentáneamente, impactados de lleno por el alcance de su ira.




Bueno, es un mero prologo del que no se puede sacar mucho, ni para lo bueno, ni para lo malo, pero seguro que algo podréis decirme. ES MI CUMPLE. Sé que abuso de ello, pero es solo una vez al año. Y no celebro los no-cumpleaños, así que tengo más derecho.

Un abrazo muy fuerte a todos vosotros. Mucho love.


PD: Mi madre me ha hecho una tarta y Sofía me ha mandado una canción de feliz cumpleaños por twitter. Si vosotros no hacéis nada, vais a quedar fatal...

viernes, 10 de enero de 2014

Hombres de plata y sal

Bueno, todos los que me sigáis en twitter sabréis que estoy comenzando a ver Supernatural. ¿Y de qué va Supernatural? Va de dos hermanos que se meten en un coche mega chulo lleno de armas y se van a buscar a su padre desaparecido, mientras que de camino se cargan a todo monstruo, demonio, fantasma, o bicho raro a secas que van descubriendo. Y hay muchos, no os creáis. Los Winchester han visto más monstruos que lo que hay bajo la falda de Sookie Stackhouse. Y no exagero. Aunque, gracias a todos los cielos, no han visto hada-vampiros mágicos secuestradores que se sienten solos. Y yo digo: "Albricias".
¿Y cuál es el problema? No debería haberlo, ¿verdad? Parece una serie chula, y contiene estirpes malditas con super misiones de las que surgen tíos sarcásticos y divertidos con chaqueta de cuero y talento para ligar. Lo que, como todos sabemos, es algo que a mí me gusta mucho, mucho.

Aysh, bandido, que ojazos tienes.

Pero, ¡oh, el dolor!, ¡oh, el oprobio!, hay una parte mala. ¿Qué se podría hacer cuando dos de las diosas - y no diosas normales, si no que las principales - de tu religión frikinal disienten en un asunto? Algunos diréis que podría probar a elegir yo mi propia opción, y yo os miraré mal porque eso ya lo hago. Mi religión es como el Código de los piratas de Morgan y Bartholomew, unas meras directrices. La decisión final la tomo yo, aunque no lo parezca. Vale, admito que lo raro sería que lo pareciese con mi actitud.
Y claro, ahora pensaréis que entonces no había problema alguno y yo no sabría que deciros, porque sí lo había. ¡Soy nueva en la serie! ¡El tal Castiel no ha aparecido todavía! ¿Cómo sé quién lleva razón?
Y es que, mientras la diosa Magik defiende el destiel y el amor de Dean y Castiel, la diosa Irati defiende el wincest y eso extraño que hay entre los dos hermanos. Claro que yo no quería shippear un incesto, pero es que he leído lo que ella tiene que decir al respecto. Irati. Y convence. ¡No elijo a mis dioses porque sí, son buenos! Irati sería capaz de convencerme de que Lassie y Gus se aman, si quisiese. Y no es que te exponga razones y tú digas: Pos' sí, tiene razón. No, eso sería demasiado fácil. Irati hace poesía con las palabras, Irati es la puñetera reencarnación de Walt Whitman hablando en prosa porque el verso se le hace demasiado fácil para crear belleza. Y lees, y te enamoras de Dean, y de Sam - aunque menos -, y ves una perspectiva romántica y embriagadora a eso de ser un héroe no reconocido que se desliza sobre el asfalto caliente con el maletero lleno de plata y sal tratando de lograr venganza y de acabar con el mal. Es. Un. Hacha.
Me decidí, finalmente, cuando leí Normal, Illinois. Parte I, II, III y IV. ¿Largo? Por favor, Irati no escribe cosas largas. Las cosas largas cuesta leerlas y se hacen pesadas, no te encantan y maravillan. Ella no escribe esas cosas. Cuando acabé, lo tuve claro: no tengo ni puta idea de a quién quiere pasarse por la piedra Dean, pero no es su hermano pequeño. Es decir, Irati lo escribe, y puede pasar en la serie porque es algo muy de Supernatural mezclado con poesía made in Irati que mola más que la poesía normal. Y te encanta. Y ella es del wincest, y te dice que puedes interpretar esa relación como quieras, según el pairing que sigas. Y yo, que ya me había leído otro fic buenísimo suyo acerca del tema en el que no podías elegir, y que me había gustado mucho, no vi wincest hasta la última parte. Y wincest en plan "abrazo". Sólo que esta vez, el "lo abrazó como a un hermano" quiere decir exactamente eso y no lo que quiere decir respecto a Sirius y Remus y su innegable amor.
Vamos, que seáis del pairing que seáis os lo recomiendo muy mucho porque mola un taco.
Pero yo no venía a hablar de esto.
Vale sí.
Pero hay más cosas fuera de mi crisis religiosa sobre esa serie.

Uno de las cosas que más me gustan es el Impala. Un coche antiguo, brillante, pero no brillante como los hacen ahora, si no brillante como si lo hubiesen construido con espejos negros. Tiene asientos de cuero cómodos y desgastados y un maletero que, más que maletero, es un arsenal. Tiene balas de plata, y amuletos que alejan el mal, y estacas, y agua bendita, pero no tiene reproductor de CD. En ese coche se escuchan cosas acorde con su maravillosidad, casetes antiguos con nombres de rock del siglo pasado escritos a mano, metidos en una caja de cartón en la que hay que hurgar para sacar el que quieres. Tiene un volante trenzado, demasiados kilómetros que no aparenta y matrícula de Kansas. Es más que un coche, para los Winchester es lo más cercano a un hogar que poseen. Un Chevy Impala de 1967 que se desliza sobre los asfaltos calientes de todo el país sin que la suciedad del camino ni de los monstruos disminuyan su brillo. Ese coche es la hostia.


Y me gusta que se alojen en moteles cutres con tarjetas de crédito falsas. Y que aunque Dean diga que Sam es el listo de la familia él sea capaz de construir aparatos de alta tecnología con un walkman y que diseñe formas de disparar sal. Me gusta que considere a la familia lo más importante y que 22 años después aun sea capaz de sacar a su hermano de un incendio. Me gusta que considere a su hermano el listo, y que siempre diga que su padre sabría lo que hay que hacer, pero que no sepa darse cuenta de que él es maravilloso. Me gusta que le doliese el que Sam recomendase al niño de los insectos que se fuese a la universidad, y que no pudiese dejar el tema porque él se fue y les dejó solos y aun es algo demasiado doloroso. Me gusta que consiguiese llegar a Lucas, porque él también pasó por eso, y porque también es un niño perdido que tuvo que crecer demasiado pronto en algunos aspectos y en otros se estancó. Me gusta que, por mucho que quiera a su hermano, le ponga violentamente contra la estructura de un puente porque NADIE, NADIE, ni siquiera su familia, va a decir el nombre de Mary Winchester en vano sin que él le de una paliza. Me gusta que tenga miedo a los aviones y tataree Metallica para relajarse. Me gusta que gane dinero en apuestas al billar y timbas de póquer. Y se suponía que esto no iba a ir solo de Dean, pero es que Dean es increíble y yo le quiero mucho.

Mirad que morritos pone... Sí que eres adorable, Dean, sí que lo eres.

Y bueno, los misterios están genial, mezclan mitología y religión con el folclore clásico americano, como Bloody Mary o Hookman -no, no el Capitán garfio ni el Gran Orco Garfio, esos son otros-. El episodio de Bloody Mary me inquietó un poco, aunque yo no dejé de decirles que no hiciesen el lelo, que cogiesen un rotulador permanente y acabasen de escribir el nombre en el espejo, que fue lo que se dejó a medias en vida y lo que le mantiene allí. Pero que le vamos a hacer, necesitaban hacer el lelo para revelarnos que Sam tiene poderes, cosa que NO me gusta. Nada. De nada. ¡La serie mola como está! ¿Por qué tienen que meternos ahora que Sam es el segundo hijo de Dios o el anticristo o algo por el estilo?

"¿Qué tengo superpoderes? Que estupidez, el que no parece humano con lo que mola es mi hermano." Lo sabemos, Sam, lo sabemos. Son ellos los que dudan. Si te consuela, eres mono y caes bien.

Pero, aunque tema un poco como va a desembocar todo el asunto de los superpoderes de Sam, yo seguiré viendo la serie, al menos por ahora. Porque quiero acabar Once Upon a Time antes de seguir con Psych. Y me da miedo continuar con ella porque Neal despreció a su padre y Bella está amnésica y no quiero que Rumple sufra lo más mínimo. Y lo va a hacer. Y no estoy lista para ver eso. Y Dean es mono. ¡Así que todo va bien! =D :3

¡Muerde el boli! ¡Cómo yo! Y, por los dioses antiguos y nuevos, esta imagen me hará soñar cosas bonitas por las que Hookman me asesinaría.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Los hijos, más que una bendición, son un rompecabezas genealógico.

Debería estar beteando Los príncipes perdidos y escribiendo mi comentario, más largo que un día sin pan por tradición, de Cuatro Damas.
Pero la suma sacerdotisa Sofía me he dicho:
Yo creo que esto da para un debate. ¡Artemisa, vete escribiendo una entrada sobre ello!
Y, como habéis visto, ha usado el imperativo.
Soy la Pitia Suprema - entrada al respecto aquí -, pero ella está un escalón por encima. Nunca superaré su "Lazarillo de Orense". Lo tengo asumido.
Y claro, debo hacerle caso.
Además, como ya he dicho...
También, también. Una entrada random, friki, y flipadísima. ¡Me pega!
¡Y vaya, si me pega! Mucho. Y aquí estoy.

Para leer esto hace falta haber leído todos los libros de Canción del Hielo y el Fuego hasta Danza de Dragones. Porque no hay más. Y hasta el 2020 no veremos Winds of Winter, como debemos asumir.

Bien, todo esto surgió porque Sofía hizo un test, que le dijo que el personaje al que más se parecía era... ¡Daenerys Targaryen!
Las coñas que le cayeron a la pobre suma sacerdotisa, fueron muchas, pero podía haber sido peor. Podríamos no conocerla muy bien, creérnoslo, y hacerle el vacío para que no nos contagiase la enfermedad esa como neuronas que tiene la susodicha Kaaleshi.
Y no lo hicimos.
La diosa Magik y yo somos benévolas, un amor.
Bien, de ahí surgió uno de los temas más comunes entre los fans de la saga "BusquemosTargaryenHastaDebajoDeLasPiedras". Un clásico.


Magik y Sofía - que siempre parecen estar de acuerdo por algún tipo extraño de conexión mental que yo también quiero - opinan que Jaime Lannister es un Targaryen. Hijo de Aerys, el cabrón pirómano violador.
Yo, obviamente, tenía mis dudas, por su aspecto, sobretodo:



Dos gotas de agua, como podéis ver. Pero claro, la diosa Magik fue capaz de convencerme del Shassy, ¿cómo no iba a ser capaz de convencerme de esto?
Magik: Sería irónico que Tyrion fuera hijo de Tywin y Jaime no.

Artemisa: Eso significaría que Joffrey es un Targaryen y... Robert habría criado a un Targaryen. ... .
No es que esté muy convencida, pero ya no me parece una flipada de gente que está obsesionada buscando Targaryen. Todos sabemos que la tercera cabeza del dragón es Hodor. No hay que darle más vueltas.

Bien, pues os pongo en antecedentes. Aerys estaba como una cabra. No en plan yo, si no en plan enfermo mental maldito y asesino violador de su hermana. Sí, es un plan mucho menos chulo y divertido que el mío.
Para muestra, un botón, lo que dijo Jaime sobre sus últimas palabras:
Dijo lo mismo que llevaba horas diciendo: quemadlos a todos.
Sí, el maravilloso plan de ese loco mal teñido era quemar Desembarco del rey para que Robert no lo consiguiese. Con la gente dentro. ¡Pero él no se quemaría, claro! Él resistía al fuego. Era innifugo. Y un poquito gilipollas. Lo segundo, un pelín más. O un muchín.
En todo caso, dejando a un lado que quisiese quemar a la gente, que no se cortase las uñas, que creyese que era resistente al fuego, y que violase a su hermana/esposa, también estaba enchochado con Joanna Lannister. Como nos dice Sir Barristan el Bravo:
A sus órdenes– El caballero de blanco escogió sus palabras con cuidado. –El príncipe Aerys… cuando era joven, fue tomado con cierta dama de Roca Casterly, un prima de Tywin Lannister. Cuando ella y Tywin se casaron, vuestro padre bebió mucho vino en la fiesta y se le oyó decir que era una gran lástima que el derecho del señor a la primera noche hubiera sido abolido. Una broma de borrachos, no más, pero Tywin Lannister no es un hombre que olvida esas palabras, o las… las libertades que vuestro padre tomó en el lecho en el encamamiento. –Su rostro enrojeció. –Ya he dicho demasiado, Su Gracia. Yo..
Sí, insinuó que quería empotrarla contra una pared durante el banquete nupcial, y seguramente se quedaría un ratillo mirando, mientras que tenía lugar la noche de bodas, o al menos, es lo que yo interpreto como libertades. Si se hubiese metido en la cama o algo así, Tywin le degollaba al momento.
Pero es que ahí no acabó todo, claro. De todos es sabido que Tywin y Aerys se lanzaban bolitas de papel en clase, signo de ODIO eterno. Algunos pueden opinar que es por eso de que Aerys quisiese tirarse a Joanna, yo creo que es porque Aerys estaba muy mal de la cabeza, se puso celoso de que Tywin fuese mejor, y empezó a putearle, pero ambas teorías son válidas y no se contradicen necesariamente.
Ahora, si bien es cierto que Tywin amaba a Joanna y haría cualquier cosa por ella, también lo es que era un hombre orgulloso. Muy orgulloso. ¿Os imagináis a Tywin Lannister, NUESTRO Tywin Lannister, queriendo a unos hijos ilegítimos fruto de una infidelidad de su esposa? Yo tampoco. Y vale, me diréis que a) podía no saberlo, o b) a lo mejor no les quería, pero ambas son un arma de doble filo.
En la opción a), en la que asumimos que sólo Joanna y Aerys sabían la verdad, se invalida una de las bases de la teoría, las palabras de la tía de Jaime, que molaba un taco.
Jaime —dijo mientras le pellizcaba la oreja—, cariño, te conozco desde que eras un bebé que mamaba del pecho de Joanna. Sonríes como Gerion y peleas como Tyg, y hasta tienes algo de Kevan; de lo contrario no llevarías esa capa…Pero el verdadero hijo de Tywin es Tyrion, no tú. Se dije a tu padre en cierta ocasión, y me retiró la palabra durante medio año. A veces, los hombres pueden llegar a ser tan estúpidos… Hasta los que aparecen una vez cada mil años.
Así que nada, si elegís la opción a), no podéis usar esto como argumento. Una pena, porque mola mazo.
En la opción b), yo hago "jaque mate" porque la opción b) no se sostiene. Tywin Lannister pasó varias horas diarias junto a Jaime para que pudiese leer superando su dislexia, ¿haría eso por un niño al que no quería? No, no lo haría. O al menos, yo no lo creo. Es decir, Tywin quería a Jaime y a Cersei, a lo mejor no se nota mucho, pero eso es porque era un cabroncete perverso y malvado que no mostraba sus sentimientos, no por falta de amor.

En todo caso, ¿qué nos hace pensar, realmente, que los gemelos sean pequeños dragoncitos?
  • Primero, lo obvio, el incesto. Sí, Cersei y Jaime hacían el trenecito, como llevaban haciendo los Targaryen desde allá por Valirya, vamos, un porrón de años.
  • Que son muy guapos - más él que ella - y a los Targaryen se les describe como una especie de dioses bajados a la tierra. Yo no estoy de acuerdo, pero es que yo soy una Lannistark, no una Targaryen, porque ellos no me interesan lo más mínimo.
  • El que Joffrey estuviese sonado - porque por mucho que diga Barney, ese niñato daban ganas de abrirle en canal y tirarle sus órganos internos a la cara -, y el que Cersei padezca la paranoia de Aerys.
  • Que sería un puntazo que el único hijo de Tywin fuese Tyrion, y que Robert hubiese "cuidado" de un pequeño y malvado Targaryen, con el odio que les tenía.

Sí, esas cuatro cosas son las principales, pero a mí no acaban de convencerme.
  • El incesto venía a ser porque Jaime apreciaba sinceramente a su hermana y se dejaba manipular por ese zorrón mal parido de Cersei, que estaba muy enferma, y que era tan egocéntrica como para hacer eso ya que era lo más cercano que tenía a estar con ella misma.
  • El que sean guapos no es un indicador fiable, todos sabemos que Joanna y Tywin ganaron el premio a La pareja del año. Claro que, es posible, saliesen al escenario mientras se oía de fondo The rain of Castamere, y la gente tuviese miedo del exterminio si perdían.
  • Joffrey estaba sonado porque era el diablo personificado, y un castigo de los antiguos dioses por la adoración de los siete. La existencia de Joffrey es la prueba de que el mal no es un concepto abstracto, es algo concreto y que quiere provocar caos y maldad. Al menos en las novelas de Martin. Y sus padres eran hermanos. Eso es malo, niños, el incesto trae consecuencias. Además, Aerys quería QUEMAR gente, Joffrey parecía más interesado en cercenar, cortar, herir, abrir, y extraer partes internas que no deberían salir del cuerpo. No le oí hablar de fuego. Cersei... Cersei es un asco. Da ganas de vomitar. Yo creo que alguien intentó ahogarla de pequeñita, como en La sombra de la sirena, e igual que ahí, le dejó secuelas. Sólo que Alice es AMOR, y Cersei es VOMITO.
  • Ese, es el único punto que no puedo contradecir. Sería un puntazo.

Ahora esperaréis que responda a la pregunta: ¿qué sacamos de todo esto? ¿Eran o no eran Targaryen?
Pues la verdad, no estoy NADA convencida, pero lo dejo a vuestra elección. Yo optaría por decir que no lo son por algo muy sencillo: los hijos de Aerys eran tres, como las cabezas del dragón. Con ellos habrían sido cinco. Poco probable que la elegida naciese con un error matemático. Pero vamos, que es una opinión personal que he sacado después de reflexionar mucho al respecto, cada cual es libre de creer lo que quiera, obviamente.


Siguiente tema: Jon Nieve.
El pobre, mi personaje favorito al principio de los libros, por cierto, parece una versión de Marco. No, peor. Marco al menos SABÍA quién era su madre. Jon ni eso. Y ahora, dudamos hasta de quien es su papá. Sabemos que es un Stark, pero, aunque a veces se olvide, hay cuatro hermanos Stark en ese momento.

Según el canon, Ned Stark concibió a Jon durante la rebelión del rey Robert con una tal Wylla. A veces, otras con la hermana de La espada del amanecer, y otras con una barquera ligerita de cascos. La madre de Jon Nieve es una especie de Elvis, todos creen verla, y todos opinan que era de su pueblo/región/reino. A saber.
En mi opinión, yo creo que Ned contrató a Wylla, que después de todo, era nodriza, como nos dice el chico ese que charlaba con Arya y afirmó ser su hermano de leche. Y claro, algunos ataron cabos y... En poniente no saben. Y si sabes, te matan. ¡Mirad sino a Jon Arryn! Razonar sólo es seguro para Tyrion, está clarísimo.
En todo caso, no hay forma de saberlo. La respuesta, está en el padre de los Reed, que era el único que estaba en la puñetera Torre de la Alegría para saber que cojones pasó ahí dentro.

Después estaba la teoría más extendida, y que fue la mía por mucho tiempo. Rhaegar se enamoró de Lyanna, que era guay del paraguay, y se la llevó para preñarla y quedarse abrazaditos en la Torre de la Alegría mientras todos andaban matándose en sus nombres.
Es una gran teoría, y coincide a las mil maravillas con los sueños de Ned.
Eso es lo que me escama.
Demasiado obvio. Recordad que hablamos de George RR Martin. Recordad el final del primer libro, cuando nos preguntábamos que iba a pasar, como iban a salvar a Ned, y le cortan la cabeza. Recordarlo. Martin es demasiado listo para dejarlo con tanta facilidad.
Y sí, yo me lo imagino con una sonrisa inquietante y la cabeza ligeramente inclinada, mirando la pared de su escritorio, sobre la que está escrito con sangre "Memento mori". Y me da miedo. Temo por Tyrion. Poco, porque también es su favorito, y a esos cuesta matarlos, pero el temor está ahí.

Después, está Brandon. No el Brandon que todos asociamos con canciones como Hoy no me puedo levantar, Volare, o I belive I can fly, y tampoco el primogénito de Deker y Ariadne, sino el original.
Brandon Stark es descrito como un chico apasionado, impulsivo, joven y casadero. ¿A quién lo sorprendería que tuviese un bastardo? ::mira a su alrededor, nadie levanta la mano:: Pues eso. A esta teoría, yo solo le veo dos pegas:
  • Se suponía que Robb era mayor que Jon.
  • Se describe a Brandon como alguien a) pasional y b) impulsivo. Y, por mucho que aprecie a Jon, es un sieso. Le quiero, pero eso es así.
Aunque claro, puede ser que:
  • Ned mintiese para que la mentira fuese más creíble y para que nadie pudiese cuestionarse los derechos como señor de Robb, ya que eso sería echar más leña al fuego con Catelyn,
  • ... Puede... ¿Qué saliese a su tío? Bueno, la educación es muy importante, y tal, y su situación es "ligeramente" distinta a la de su supuesto padre.
No sé, yo la veo como una teoría bastante lógica e inesperada.

Después, por último, está Benjen Stark. El cuarto hermano, poco más pequeño que Lyanna, por lo que también podría tener hijos, además de que los niños en Poniente vienen con dinero para putas debajo del brazo, con perdón.
Imaginaos la escena:
Todavía no ha entrado en la Guardia de la noche, y retrasa el momento que tanto espera por lo que ha pasado con Lyanna. Se dispone a acompañar a su hermano a la guerra, pero está destrozado, porque, como nuestro Bran nos ha enseñado, él la quería muchísimo. Y claro, es joven, y la hormonas son muy puñeteras. Y cede. Y en esas épocas iban dopados o algo, porque todas preñan a la primera. Se lo confiesa a Ned, sin saber que hacer, porque su destino siempre ha sido la Guardia de la noche, y no sabe que hacer en esa situación.
Ned le manda al Muro, prometiendo a su hermano hacerse cargo del niño.
Y por eso, Jon siempre ha sido su sobrino favorito.

No sé, como ya he dicho, cualquiera puede sacar sus propias conclusiones de esta entrada.


Acerca de los hijos del hierro, se puede resumir en 3 puntos:
  • Se pasan MESES solos en un barco. La única chica que ha subido a sus naves es la hermana de Theon. ¿Qué creéis que hacen por las noches? ¿Jugar al sintrang? 
  • Tienen muchas esposas, ¿por qué? Negación.
  • La semilla de su "Nosotros no sembramos" es un eufemismo. La segunda razón para tener tantas esposas, es que hay más posibilidades de preñarlas y que no se note la esterilidad que sacude a la población no real. Porque ellos tiene demasiados hijos. Theon sobraba.
FIN.
Que ellos se crean lo bsatante importantes como para pedir la independencia no significa que lo sean. Porque no lo son. Son cuatro piratillas mugrientos jugando en un islote yermo.




Finalmente, he leído un twitt en el que se dice que se le da demasiada importancia a los padre de Jon Nieve, y que tiene curiosidad por saber si Sam tiene hipotiroidismo o sólo come mucho.
En la Guardia de la noche no es que te ceben, y él no adelgazó. Conclusión: hipotiroidismo. De nada.
¿Veis que fácil? Si todas las dudas fuesen tan sencillas...


Conclusión final: Lo único que sabemos con seguridad de Jaime Lannister es que es mola y es un adonis.



Aysh, truhán. Además, en mi mente se combina con Álvaro Torres y yo me convierto en una masa informe en el suelo que sólo puede decir cosas como Kennal, por amor, o pelo Loreal.

viernes, 6 de diciembre de 2013

En un lugar de la red, cuyo nombre acabo de decidir...

En primer lugar ::se inclina::, encantada de conoceros a todos. ::se pone recta:: ¿Qué? A mí me criaron para que fuese una niña educada. Después todo se torció, pero recuerdo cosillas básicas.
Veréis, yo ya he tenido muchos blogs, que, os agradecería, no visitaseis porque son de vergüenza ajena y yo me sonrojo con facilidad. Pero, hasta hace unos ::mira su reloj, queda parada mirándolo, va a mirarlo a twiter, vuelve:: una hora o así, yo tenía un LiveJournal. Lamentablemente, la página se ha vuelto loca, y me frustra, y oye, yo no escribo para acabar de mal humor, escribo porque quiero, y así se me pasaban las ganas de todo.
Así que, me harté, pase del tema, y ahora tengo un blog.
Sí, no es que sea una historia muy interesante, lo sé. En todo caso, aquí estoy.

Como habréis visto, el nombre de este blog es La Friki Novata ::lo señala::. En principio, pensé en copiar el de mi LJ, osease, Obsesiones y Desvarios: Reflexiones de una loca agresiva, pero blog nuevo título nuevo. Mi segunda idea, y la que casi pongo, fue La Aprendiz de Friki, porque sí, soy muy friki, pero aun me queda muuuuuuucho que aprender, leer, ver y shippear para ser un miembro de pleno derecho. Finalmente, al no haber visto la película, me sentía insegura de ese título, y hasta a mí, llegó con claridad meridiana: La bruja novata. Peliculón donde los haya, y que además, pegaba. Así que, ahí está, La Friki Novata.

A ver, ¿que más?
Bueno, en realidad, todo lo que queráis saber está en mi LJ, porque lo único que he cambiado es la ubicación, el nombre, y el diseño, por ahora, el contenido será muy parecido.

Me queda daros la dirección de mi twitter, cierto.

Ah, y esta tarde creo que acabaré mi fic Ariker futurista/onírico/crossover-con-Lord-Oscuro.
¿Que qué es el Ariker? La amalgama de mi pareja favorita de Cuatro Damas, novela que DEBÉIS leer si no queréis arder en llamas ante mi ira. Enlace al primer libro aquí.