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miércoles, 20 de agosto de 2014

Números de la suerte, celebraciones y adelantos

Como la semana pasada no publiqué entrada, vamos a hacer algo especial. Bueno, eso y que ¡esta será mi entrada número 44! ::sopla por un matasuegras:: Mi número de la suerte es el cuatro, ¿vale? Me hace ilusión porque son dos cuatros y dos es la mitad de cuatro y tal. Y eso.



Últimamente estoy ocupadísima porque, como ya os he comentado, el ordenador se me fastidió y perdí muchos de mis archivos. Así que, ahí estoy. Volviendo a rellenar las fichas de los personajes y, lo peor, a CORREGIR. Porque mis adoradísimas betas son geniales y me han indicado un montón de cosas que corregir, por lo que yo quiero comerlas a besos, y apliqué sus consejos de mil amores. Claro que, cuando tienes que corregir doscientas páginas del tirón, pues no mola tanto. Oh, seamos sinceros. NO MOLA NADA. Y eso me recuerda que tengo que contestarle el mail a Magik, pero aún no puedo porque no he corregido los últimos capítulos que beteó. Un desastre todo.
Que vale, que podía ser peor. MUCHO peor. Pero esas cosas te tocan un poco la moral, ¿vale? Estoy sensible y es como si las ganas de escribir se me hubiesen ido por el caño.
Un. rollo. Haced copias de seguridad, mis niños. Creedme, lo necesitáis.
Resumiendo. Que como ha pasado todo eso y yo no era físicamente capaz de obligarme a continuar escribiendo la novela, pues intenté escribir historietas. Un principio de novela que no estaba mal pero tampoco bien. Una historia alterna dentro del universo de mi novela que, finalmente, demostró mi incapacidad para escribir robos decentes. El principio de una historia en plan "infancia de tal personaje". No acabé ninguna. Finalmente, arracándome el pelo de la cabeza de forma violenta y chillando cual banshee, acabé diciendo: A tomar por saco. Y escribí fanfic. Sí, escribí fanfic sobre mi propia novela. ¿No soy patética? Soy patética.

Sí, mi fanfic es parte de la parte especial. Pero la otra parte especial es que os voy a contar como surgió mi novela --que finalmente he bautizado como Crónicas la Caída I: Secretos de Sangre, porque soy rimbombante y dramática que no veas--. ¿Creíais que soy rara? Pues ya os he reventado parte de la historia.

A ver, ya he contado esto, pero es importante para la historia saber que yo, cuando me aburro, juego con personajes. Crossovers rarunos, situaciones flipadísimas... Crack puro, vamos. Estoy corriendo o aburriéndome y mi mente simplemente se va a jugar con ellos. Y así surgió.
Uno de mis personajes predilectos. que narró uno de mis fics kennal, tiene una hija. Scarlett, que así la llamé después de ver Lo que el viento se llevó, es una niña monísima y una adolescente inusualmente elegante y una adulta famosa por su trabajo como actriz. Sí, voy alternando los tiempos según tenga el día. En todo caso, el mejor amigo de Scarlett, y sobrino de mi obsesión principal, se llama Alex y es muy friki y quiere ser escritor. O lo es.  Depende de la línea temporal.
En todo caso, necesitaba por motivos de la trama que Scarlett fuese actriz en una serie y que su personaje fuese parecido a Lucrecia de Santillana. Así que Alex se transformó en guionista y creó esa serie. Era una mierda de serie, pero oye, era como Ultra-Héroe de Sinchan, ¿vale? Parte del trasfondo. En todo caso, la idea acabó gustándome y decidí que Alex se la quedase.
Así que, durante un par de meses, Alex y Scarlett volvían a ser adolescentes y él estaba muy concentrado en escribir su historia --con cortas interrupciones para defender que Misha Collins estaba más bueno que Jensen Ackles frente a una Scarlett que disentía--.
Así que, mientras trabajaba en el esqueleto básico de la novela y de los personajes --que acabaron por no tener nada que ver con la idea original--, lo hacía a través de Alex.
Él --que sabía pintar-- dibujaba los mapas. Él caracterizaba a los personajes. Él discutía con Scarlett sobre como llevar la trama. Él lo hacía absolutamente todo hasta que yo, el 24 de Diciembre, puse las primeras palabras sobre el papel. Oh, bueno, había escrito alguna descripción de la bruja antes, pero a mano. No es nada serio hasta que lo paso a ordenador. Cabe decir que fue el prólogo más patatero, absurdo y cargante de la historia de los malos prólogos. Pero ya había empezado.
Poco después pasé de escribir la primera novela, la resumí en el primer capítulo --lo cual fue una de las decisiones más inteligentes que he tomado en mi vida-- y pedí y recé por betas --que son a las betas lo que Bilbo a la monez, así os lo digo--.


Y hasta aquí. Dicho así no suena tan raro, pero en serio. La trama no es mía, la he robado vilmente. Vale, se la he robado vilmente a un personaje que es mío, pero si muero durante la noche es que Alex ha tomado el control de mi mente y se ha vengado.  Lo veo poco probable porque le he puesto una historia nueva y un novio fantástico, pero nunca se sabe.

Y sí, ahora el fic sobre mi pareja protagonista que, a mi entender, se entiende aunque no sepáis mucho de que va y que no mete spoilers. O al menos yo no los he visto, aunque soy despistada y tal.

Escena 1

A Galímedes le gusta su risa. Tiene varios tipos de risas, pero esa es definitivamente su favorita. No es irónica, no es sarcástica, no es burlona, no es coqueta. Es una risa pura y vibrante, que dice <<me ha hecho gracia>> y nada más.
Le gusta, pero le encoge el corazón. Y sólo acompaña su carcajada de forma corta, tratando de centrarse en otro asunto. Porque la Bruja del Oeste le impresionó cuando se conocieron y, ahora, no puede más que quedarse boquiabierto ante ella. Tiene quince años y sin embargo es la mujer más increíble que ha conocido. Y, sorprendentemente, no es un insulto a otras mujeres. Pobrecillas, ellas no tenían ninguna oportunidad: estaban condenadas a la derrota desde el principio.
Y no es por la magia, o, al menos, no del todo. Tiene que ver con la magia, pero no es por ella en sí. No es sólo una bruja, es mucho más que eso. Hay mucho más allá de sus vestidos juveniles, su aire de superioridad y su franqueza.
También es sorprendente que sea franca. La joven es franca pero no porque no mienta o le oculte cosas, sino porque es clara. No se anda con rodeos y va al grano. Directa y contundente como un puñetazo a la mandíbula. Rotunda e incontestable como palabra divina.
Y hermosa.
Apenas acaba de convertirse en una adulta y ya es más madura que cualquier mujer que haya conocido. Inteligente, aguda y decidida. Quizá caprichosa y voluble --como negarlo, a esas alturas--, mas todo eso empalidece y se difumina, languidece y se esfuma, al verla discutir sobre cualquier asunto con esa seguridad en sí misma y en sus argumentos. A Galímedes le gustaría poder ser así, pero duda que cualquier otro parezca más que un estúpido arrogante. Incluso ella parece arrogante, que no estúpida.
Y, repite, hermosa.
A veces, Galímedes se pregunta si no debería sentirse culpable. Es joven, descarnadamente joven. Apenas ha entrado en la edad adulta mientras que él ya tiene diecisiete años. Son sólo dos años de diferencia, pero parece un mundo. A veces ella le mira con sus enormes ojos abiertos, tratando de disimular su curiosidad o confusión cuando él le cuanta alguna de sus aventuras --que, admite, no son especialmente remarcables--, y se plantea si alguna vez habrá salido al mundo exterior, lejos de la Cueva, si es algo más que una niña. Después ella le dedica un comentario hiriente, irónico y con la dosis justa de amargura y él recuerda. La Bruja del Oeste es muchas cosas, pero definitivamente no es una niña.
Por Vilida*, no sabe cómo pero siente que tiene más experiencia que él.
Siente que, a pesar de su reclusión, ha vivido más cosas de las que él llegará a vivir. Que comprende más, que sabe más sobre la vida que él.
Y sí, también tiene más experiencia en ese aspecto. Lo cual sí que resulta molesto e inquietante se mire por donde se mire.
Y lo disfruta, ¡vaya si lo disfruta! Le encanta poner esa cara de falsa sorpresa cuando ve que él desconoce algo y preguntar <<¿Esto no os lo enseñan en la Universidad?>>. Es odiosa la mayor parte del tiempo. Porque Galímedes no es precisamente un niño virginal. Ha estado con mujeres que conocía en la taberna donde se hospedaba, con la misma tabernera --cuyo marido, por suerte, no se había llegado a enterar nunca-- y con esa jálica* que les había dado clase de anatomía. Una profesora de anatomía. En teoría debería saber mucho más que la joven. Le fastidiaba que no fuese así.
Si fuese cualquier otra habría afirmado sin dudarlo que era conocimiento teórico, aprendido en su extensa biblioteca --en la que sí había libros de esa temática--, pero la bruja era más dada a la práctica que a la teoría en todos los aspectos. Y, cuando le había preguntado acerca de esos tomos, ella sólo se había encogido de hombros antes de admitir que había ojeado uno cuando tenía once años.
Frustrante.
Pero podría con todo eso sin mayor problema de no ser por un factor a tener en cuenta: había sentimientos. Si fuese sólo admiración y deseo hacia al joven, todo resultaría ridículamente fácil. Lamentablemente, no era así. La Bruja se había colado por las pocas y camufladas grietas de su coraza sin siquiera saberlo, había atravesado todas las capas protectoras, todos los engaños, todas las protecciones. Se le había metido debajo de la piel.
Ese era el problema. Esa era la razón por la cual evitaba mirarla cuando reía. Porque era obvio. Porque estaba escrito en sus ojos.
Porque a ninguno le hacía gracia verle invadido por una emoción tan fútil y molesta como el amor.
Ambos preferían ignorarlo, fingir no darse cuenta.
En algunos momentos, creía ver una chispa, un rastro casi desvanecido de luz en sus ojos cambiantes, que parecía indicar sentimiento. Que podría señalar que era correspondido.
Él lo ignoraba. Podría ser una ilusión, podría no ser cierto. Y ella no estaba en absoluto preparada para sentir amor --dioses, que palabra más absurda-- por alguien que no fuese ella misma. Y él no estaba preparado para ser correspondido.
Quizá algún día. O no.
Porque después de su risa, todo volvía a su cauce.
Como si nada hubiese pasado.
Porque, realmente, era así y todo seguía estático. Tal y como ambos lo habían dejado.

*Diosa de la vida, por la cual los que carecen de magia suelen jurar.
*Sacerdotisa de Jaliryo, dios del comercio, que se caracterizan por estar muy instruidas.




Lo sé, lo sé. Hasta el título --si podemos llamarle así-- es poco original.
...
¡FELIZ ENTRADA NÚMERO 44 SABÉIS QUE OS QUIERO BESOS!

jueves, 31 de julio de 2014

Sequía, crisis nerviosas y síndromes de abstinencia

Los dioses salven a Community y a Abed, porque son lo único que me queda.
Después de que, la semana pasada, mi ordenador se rompiese definitivamente, las cosas no han estado bien.



En primer lugar por el hecho en sí mismo. No pude recuperar ninguno de mis archivos, lo que me afectó tanto que ni siquiera hice una sola vez el chiste de "estaba a punto de jubilarse" que, por otra parte, era cierto. Es decir, tenía como mínimo diez años. Lo echo de menos...
Por suerte me decidí a tener betas para mi proyecto de novela, porque sino habría perdido más de doscientas páginas. Ahora sólo he perdido unas treinta. Pero sigue siendo mal.
El word nuevo es distinto al mío. ¡Odio los cambios! --si tenéis un buen programa de escritura agradecería que me pasaseis el nombre-- Y encima tengo que volver a corregirlo todo. Es agotador.



También pasa que, poco después, acabé La princesa mecánica --grandioso-- y los últimos relatos de The Bane Chronicles --épicos--. Como aún no han traducido Ciudad de Fuego Celestial y no encuentro una puñetera traducción ni a tiros, estoy pasando por un síndrome de abstinencia bastante serio. ¿Qué? ¡La saga engancha! (SPOILERS CIUDAD DE LAS ALMAS PERDIDAS ON) ¡Alec y Magnus lo han dejado! ¡Maureen es una loca psicópata que se ha cargado a Camille vestida con una camiseta sobre unicornios! ¡Jace se ha convertido en Edward Cullen y ahora no puede tener relaciones con Clary porque podría matarla de un polvo! ¡Simon e Izzy por fin empiezan a avanzar! (SPOILERS CIUDAD DE LAS ALMAS PERDIDAS OFF)



Los adelantos son crueles y sólo traen más ansia.

Sí, ahora es cuando deliro un poco acerca del tema. Dejadme cancha, lo estoy pasando muy mal.
¡SEIS PERSONAJES PRINCIPALES! ¡SEIS! Y, ¿quienes? Porque ahora me pregunto quién prefiero que muera y es peor. Porque NO pueden matar a Jace, que es un Herondale y es Jace. Y Clary, que es súper y se la quiere un taco. Simon, tan mono y tan friki y seguramente tan muerto cuando acabe la novela. Isabelle, que me cae bien y no quiero que muera pero, claro, entre lo malo... Alec, que se lo merecería un poco después de dejarse engañar por Camille --según una escena eliminada, es que hasta la alimentó, el gilipollas--, pero que me sigue cayendo bien y NO QUIERO QUE ME JODAN EL SHIPP. Y Magnus, que es mi personaje favorito desde siempre y que, si matan, me romperán en trocitos muy pequeños y me llevará el viento. Así que, yo pongo mis fichas sobre Luke o Jocilyn --seguramente sólo uno de los dos muera--, sobre Robert Lightwood --que me cae fatal, por lo que DESEO que muera--, sobre Sebastian --que oye, es principal--, sobre Simon --que no me hace gracia y duele pero es genial y a esos suelen matarlos--, sobre Maia o Jordan --y si no muere ninguno, apuesto a que cortan o algo-- y... Y no sé más. No se me ocurre ninguna otra muerte que no me desgarre el corazón. ¿Por qué no me estoy metiendo spoilers? ¿Por qué soy gilipollas y no resuelvo esta tensión? ¡NO LO SÉ! ::se encoge en una esquina y solloza mucho::



Sufro mucho.

Y, necesitada de algo que me distrajese de mi dolor, me metí de lleno en Panem. Sí, la trilogía de Los Juegos del Hambre me calmó ligeramente, pero como me la acabé en dos días --de forma literal-- no tuvo resultados a la larga. Además, tenía cinco personajes favoritos, de los que murieron tres. (SPOILERS SINSAJO ON) ¡FINNICK! ¡PRIM! ¡CINNA! Es que sólo se salvaron Haymitch y Peeta, lo que es mal. (SPOILERS SINSAJO OFF) Lo extraño es que, en vez de las pesadillas que esperaba, me provocó un sueño ñoño en plan novelilla romántica. Mi subconsciente tiene ese tipo de detalles, a pesar de su firme oposición a darme sueños con maromazos.

Como ninguno de los libros que quiero leer está en Internet, lo único que me mantiene en pie es Community. Porque tendría que comprarme La profecía, secuela de Kate y sus hermanas, mas, después del ordenador nuevo, estoy muy arruinada y tengo que guardarlo todo para Septiembre y Ciudad de Fuego Celestial.
Y es que, encima, la abstinencia de Cazadores de Sombras ha despertado nuevas abstinencias que tenía controladas. ¿¡QUÉ COÑO PASARÁ CON DEMONIO!DEAN!? ¿¡Y CON ROBIN HOOD Y REGINA Y HOOK Y EMMA Y EL RUMBELLE!? ¿¡QUÉ PASARÁ CON ARIADNE, DEKER Y JERO PERDIDOS EN EL TIEMPO!¿ ¿¡Y CON EL KENNAL!? ¿¡CUÁNDO COÑO EMPIEZA CORRIENTES DE TIEMPO!? ¿¡EL HIJO DE DIANA Y MATHEW NACERÁ BIEN O ELLA TENDRÁ OTRO ABORTO!? ¿¡FINN Y KATE ACABARÁN JUNTOS!? ¿¡KURT Y BLAINE SE CASARÁN EN LA PRÓXIMA TEMPORADA!? ¿¡CÓMO LLEVARÁN LO DE LUCRECIA Y HERNÁN!? ¿¡NOS LIBRAREMOS DE LA TRAMA ABSURDA DE NUÑO E IRENE!? ¿¡DÓNDE HA QUEDADO MI PROPÓSITO DE NO ABUSAR DE LAS MAYÚSCULAS!? ¡¡¡SON DEMASIADAS PREGUNTAS!!!




En resumen, que si tenéis la traducción de CHF la exijo. Completamente en serio. Y, por lo que más queráis, ¡qué alguien me recomiende una saga juvenil de literatura fantástica antes de que tenga un verdadero ataque de pánico y acabe hospitalizada!




PD: También está True Blood, pero es semanal y eso no me sirve de mucho.
PD2: Puede que esto haya sido ligeramente exagerado pero, en todo caso, lo estoy pasando muy mal y os fastidiáis.
PD3: Cassandra Clare es malvada.
PD4: Sobre Cazadores de sombras...




sábado, 22 de marzo de 2014

Recomendaciones en asuntos frikinales: el que no sabe enseña.

Hola, maestros del frikismo. ¿Cómo os encontráis hoy?
Estoy en plenas vacaciones por haber finalizado el trimestre, DOS días enteros. ¿No es guay? Sé que sí.
En todo caso anuncio que lo más probable es que no haya ración de Alanis la semana que viene, porque estoy bastante liada, porque el capítulo cuatro no queda bien ni a tiros y porque estoy concentrando casi todo mi tiempo y mi energía a escribir la novela de la que os hablé. POR FIN he acabado el primer capítulo. Ha sido complicado, no os creáis, en origen la historia del primer capítulo era una novela en sí misma. Después decidí resumirlo porque la Bruja salía poco. Y porque habría sido muy cansino.
En todo caso, no vengo a hablar de eso porque ni siquiera sé si voy a publicar más, o simplemente a suplicar a algunas personas que me sirvan de betas.
Vengo a hablar de material para estudios.
¡No huyáis, ingratos! ¡No me refiero a eses estudios!
Me refiero a mis estudios frikinales. Porque quería hacer esta entrada de hace tiempo y ya aprovecho. ¿Qué? Tenía planeado hacer un In Extremis..., pero el que tengo en mente es largo de hacer y no me da tiempo.
En todo caso, voy a hablar de blogs, fics, cuentas de youtube... De todo un poco, vamos. Cosas que al menos a mí, me gustan bastante y que quiero que vosotros disfrutéis también.
Y a eso voy.

Sé que no es necesario que os lo recomiende, porque es recomendación suficiente el título de diosa que le otorgo, muy merecidamente, pero es obvio que el blog de la diosa Magik es imprescindible completamente:

Después, tenemos el maravinoico blog del dios Yos, que es muy grande y mola mazo. Vale, a mí no me interesan especialmente los videoclips, pero todo lo demás: oro puro. Es muy genial y yo le admiro mucho, aunque le putease con eso de obligarle a decir que detestaba Toy Story. Mi maldad es muy grande, no me juzguéis:

Cómo no, TENGO que mencionar el genialísimo, maravillosísimo y demás adjetivos superlativos, blog de Dark Heart y Morrigan, las que no deben ser nombradas. Son maravillosas y muy grandes. ¡Una vez Morrigan me respondió a un twitt! ¡Y Dark Heart me retwitteo! ¡Dos veces! Esto, junto con el salir en una entrada de la diosa Magik, está en mi lista de logros frikis como matrícula de honor. Os dejo el enlace:

Si queréis reíros, si queréis revolcaros por el suelo de risa, si queréis alzaros como un sólo ser gritando un único nombre, leed el blog de la Pepis. Es grande y sabia y mola. GRANDE. Yo y la suma sacerdotisa Sofía lo recomendamos. Obedeced que somos las guardianas del kennal:

Ya en terreno de libros y reseñas, está Brownie y sus cosas, gran blog de reseñas. Sí, yo entré porque tiene nombre de pastelito. Sabíais que estaba muy mal =P No lo sigo muy al día, más que nada cojo y me leo diez reseñas o así de una sentada, pero son muy buenas:

Y un blog que he descubierto ayer y que me ha encantado, es el de Eleazar, que aparte de tener un nombre chulísimo, es muy grande. Si te gusta escribir, TIENES que leerlo, porque está lleno de consejos, suyos y de profesionales, técnicas, reflexiones, quejas típicas que los que escribimos solemos tener... Es fácil sentirte identificado, aprendes y ella tiene un estilo tranquilo suave cálido ... No sé, pero resulta fácil de interiorizar y empatizar con ella. Yo lo recomiendo muy mucho:

Si tenéis algún blog más cuya ausencia no os cabe en la cabeza, porque TENGO que leerlo, que Menganita es muy grande, o muy graciosa, o tiene unos consejos geniales, o incluso si Menagnita o Fulanito eres tú, déjamelo en los comentarios. Ayudadme, maestros, que soy la nueva y me cuesta.


En terreno de fics, ya recomendé muchos sobre el sirem de Harry Potter, pero leo algunos más.

Recomiendo este, también de Harry Potter pero sin shipp alguno, que critica duramente a las Mary Sue. Grande, Esfinge, grande.

También está una de las cúspides del slash en español, como es Alianza, del que dejo la primera parte. Es un drarry, pero en serio, leedlo. Es muy bueno y el desarrollo del romance está bien planteado. Vamos, que tardan cinco libros en liarse y el odio no se desvaneció por ciencia infusa o algo así. Muy bien está aunque respete el canon de Rowling:

Crucio, obviamente de Harry Potter, es una de las parodias más divertidas del mundo mundial mundialoso. El capítulo del sombre seleccionador es muy grande. El único shipp de la historia, por lo que he visto yo, es el James y Lily. Leedlo:

Este es difícil de definir, pero darle una oportunidad. Y critica a Dumbledore. JA.

Otro drarry es El Manual del Perfecto Gay. Es muy bueno, creedme, una especie de Queer as Folk mágico.

Y luego, lo que me ha llevado a escribir esta entrada, es 500 Days of Dean Winchester. No es del todo mi Dean y no es en absoluto mi Castiel, pero es MUY GRANDE. AU universitario, que siempre molan, en el que Castiel es muy friki y muy gay y que cuenta con otras dos amigas frikis que van por ahí frikeando. Mola, por ende, y es obligatorio que os lo leáis. ¿Qué no veis Supernatural? Pues vedla, insensatos, que es muy buena, pero en todo caso lo podéis leer igual sin mayor problema. NO PONGÁIS EXCUSAS, COÑO.


Y, en terreno Youtube, no sé muy bien que deciros porque apenas lo sigo.
Pero, como estoy escribiendo dicha novela y es así en plan medieval con brujas y tal, la música celta le pega y este hombre es un genio:

Y esto es todo, viejos =P

PD: Sé que no cambié la frase del día en bastante tiempo, pero es compensado por las estrofas de The Rain of Castamere, que es muy grande también.


viernes, 7 de marzo de 2014

Estrenos, celebraciones y sorpresas.

Hoy es un día especial. Estrenan la secuela de 300, peliculón si dejamos aparte lo de cenar en el "infierno" - en el Hades, catetos, en el Hades -, que a mí me gusta mucho.
Hay griegos, batallas, pectorales de maromos guapos y calzoncillos de cuero. Ya seas cinéfilo, te gusten los chicos, o simplemente respires, tienes que verla. En serio. TIENES QUE.
Os dejo el trailer:


Tiene buena pinta, ¿eh? Espero que no la fastidien.

Aparte de eso, también es mi cumpleaños.


Diecisiete ya, como pasa el tiempo...
Espero pacientemente a que las fuerzas del orden entren rompiendo nuestras ventanas para romperme el DNI y darme uno del 98. Vamos, dudo que me dejen tener diecisiete. A mí. Sería muy irresponsable por su parte. Elevaría una queja.
Me gustaría contaros alguna aventura que os haga emocionaros, que os haga levantaros del asiento y aplaudir, o caeros de la silla y revolcaros por el suelo de risa, pero no ha pasado nada especial.
...
Ya, en España no se hacen fiestas sorpresas ni nada chulo.
Pena.
Pero, como ahora soy una adulta de pleno derecho en el mundo mágico - maldita lechuza que perdió mi carta de Hogwarts... -, he decidido que tengo que hacer algo especial.
Y como tampoco le he dado mucho al coco, pues os dejo el prólogo de algo que estoy escribiendo. Y así me fuerzo a mí misma a centrarme en ello, y no ponerme con cualquier otro proyecto. Lo hago mucho. Mucho mushísimo. Y cuando no, fanfic. Y cuando no, series. Y cuando no, libros. Y cuando no, exámenes. Muy inconstante soy, lo sé.
Pues eso, que os lo dejo aquí, y os pido humildemente que lo leáis, saquéis un bolígrafo que no sea rojo - ODIO los bolígrafos rojos - y corrijáis, critiquéis y saquéis cada pequeño, mínimo y liliputiense defecto que pueda tener. Sin miramientos. Sin educación. Quiero maldad. Bueno no, pero objetividad, sí. Miradlo como un regalo de cumpleaños. No os pido a Gary Oldman, después de todo. Ni a Benedict Cumberbatch. Ni a David Tennant. Ni a Eoin Macken. Ni a Jensen Ackles. Ni a Patrick Criado. Ni a Johnny Deep. Ni Nikolaj Coster-Waldau. Ni a Colin O'Donoghue. Ni a Gale Harold. Ni a Martin Freeman. Ni a Hugh Grant. Podría pediros muuuuuuuuuuuuuuuucho más. Me estoy pensando seriamente hacerlo. Pero bueno, con esto me vale.
Gracias por adelantado, queridos maestros del frikismo. Recordad que es mi cumple. Y si comentáis o seguís el blog o cualquier cosa, pues mejor. Porque, inmerecido o no, merito mío o no, es mi cumple. Y mi unicornio os mirará mal si no lo hacéis. Y todo el mundo sabe que si un unicornio te mira mal es que eres un ser deleznable que no se merece vivir. Así que, ya sabéis. No seáis Voldemort, ¡los unicornios molan!




0         Prólogo.


La Bruja del Oeste volvió entrada la noche. Tendió su capa gris ceniza al temeroso aprendiz, y sin mediar una palabra, entró en sus aposentos.
Llevaba un grueso libro, cuya cubierta se estaría deshaciendo en sus manos de no haberla estado manteniendo con magia.
Lo posó con verdadera delicadeza sobre el brillante escritorio, y se sentó ante él. Murmuró un par de palabras, que con el adecuado movimiento de sus dedos, restauró el libro. No mucho, pero lo suficiente. Tampoco era su intención devolverle el aroma de la tinta fresca o algo por el estilo. El libro era y debía seguir siendo antiguo. Simplemente quería evitar que se deshiciese entre sus manos.
Se quitó los guantes de cuero que la habían protegido del frío, y abrió el libro.
La cubierta crujió de forma amenazadora y el fino pergamino que la unía a las hojas se tensó. Posó el cuero endurecido sobre la mesa con todo cuidado y observó fijamente las palabras que la tinta negra dibujaba en la primera hoja. Se le escapó una sonrisa al reconocer el papel de vitela, pero se le borró al recordar las condiciones en las que es pequeña y poco accesible joya había sido almacenada durante siglos. Daba igual su calidad, las huellas del tiempo habían sido rotundas y crueles.
Trazó con una delicadeza y un cuidado extrañamente ajeno a ella el ornamentado dibujo que reposaba bajo el título. Trazó el círculo un par de veces con el dedo corazón, dejando que el olor a pergamino antiguo, la expectación y la euforia que precedía a la lectura, la inundasen.
Pasó la página, y la portada dio paso a las columnas de retorcida letra negra. Tres, para ser exactos. Tres columnas en la primera página. La segunda y la tercera estaban cortadas por el retrato de un hombre maduro. Sus rasgos eran duros y aristocráticos, no especialmente bellos, pero rezumaban dignidad y poder. Esas dos virtudes eran mejores que la belleza.
En una lengua antigua, las palabras, tanto tiempo olvidadas, comenzaban a desgranarse:

“Mi nombre es Másedes, que significa hijo de la tierra. Escribo estas palabras, tantos años después de las acciones por las que seré recordado por la eternidad y las generaciones venideras, bajo un complejo hechizo que alejará a los que carezcan de magia y a los enemigos de mi familia, para que solo mis descendientes puedan acceder a ellas.
Yo soy un brujo, aunque me revelase contra mi pueblo.
Yo soy Másedes I, fundador de Thélarien, rey de las Tierras Arrebatadas, u Orí, como comienzan a ser llamadas por los que en verdad se creen con derecho sobre ellas. Estúpidos. Yo soy aquel que alzó la Gran Cordillera y dividió en dos al mundo. Yo soy leyenda. Yo soy aquel cuyo poder no conoce límites. Yo soy tu ancestro y tu maestro. Y tú, que eres de mi sangre, aprenderás, y obedecerás.”

La Bruja sonrió, divertida. Debería haber puesto un hechizo mucho más global. Las familias de brujos que estaban en las Tierras Arrebatadas, eran como mucho cuatro. Eso quería decir que sólo cuatro familias de brujos, ya extintas, y aquellos que carecían de magia, tenían vetado el acceso al libro.
Siguió leyendo, devorando las palabras de Másedes con expectación y verdadera hambre.
El sonido de las hojas le acompañó toda la noche.
Era un libro grueso, complejo, lleno de cosas que comprobar y asimilar.
Tardó cinco días enteros en leerlo todo. No le dedicó ni un segundo a dormir, y sólo comió aquello que pudo invocar desde sus cocinas sin dejar de leer. ¿Quién necesitaba dormir? Ella no, desde luego. Irse a descansar cuando tenía ese libro entre sus manos, tanto tiempo después, sería tan ridículo e inconcebible que no sabría como reaccionar si la idea apareciese por su mente. Seguramente de forma agresiva.
Sonrió al acabar la lectura, y planes comenzaron a dibujarse en su mente, salpicados de hechizos, sobornos, chantajes y planos de pasadizos secretos que acababa de descubrir.
Pero eso sería después. Una vez agotada la adrenalina y la euforia, el cansancio le sacudía con fuerza.
Sentía sus ojos cerrarse de puro agotamiento, cercados por enormes ojeras. Le dolía el cuello una barbaridad, y toda su espalda estaba en tensión. Bostezó largamente, mientras maldecía a la migraña que se había instalado en su cabeza y sintiéndose algo mareada.
Se levantó de la silla con pesadez y se estiró un poco, acercándose a la cama.
Fue entonces cuando oyó unos fuertes golpes en la puerta.
La Bruja del Oeste esbozó una mueca irritada, ¿cómo se atrevía su aprendiz a interrumpirla en esos momentos? Le había dado órdenes estrictas de no hacerlo.
Con un gesto de la muñeca, todo rastro de cansancio desapareció y ella quedó perfectamente arreglada. Bostezó de nuevo, exhausta, pero no iba a permitir que la viesen débil.
Abrió, entonces, la gruesa puerta de caoba.
Un hombre, a decir verdad bastante atractivo, la atacó con una daga.
No necesitó ni siquiera un movimiento de los dedos para mandarla volando hasta clavarla en el otro extremo del pasillo.
No estaba ayudando a disminuir su irritación.
--Diría --comenzó arrastrando las palabras -- que ha sido un buen intento, pero ni siquiera alguien tan estúpido como debes serlo tú podría creérselo.
Él echó a correr. La Bruja consideró matarlo desde allí e irse a la cama, pero desistió con un suspiro de frustración. Nunca estaba de más saber quién quería matarla.
El joven se había metido en su armería, y ella sintió como la ira comenzaba a bullir en el interior de sus venas. ¿Esa cucaracha se estaba atreviendo a buscar hierro brándico en su propia casa?
--Prepárate para la muerte, bruja -- le espetó, sujetando de la cintura a su esposa.
--Laretián, querida --ironizó --. Veo que has conseguido rescatar a tu maridito.
--No gracias a ti --sus ojos azules ardían devorados por el odio.
--Al contrario, querida, yo te vendí el amuleto que te lo trajo de vuelta.
--Y no se te ocurrió mencionar que el que lo usase moriría, ¿verdad? --preguntó Úfeel con actitud amenazante.
--Se me ocurrió --sonrió con arrogancia --, pero ella no se molestó en preguntar.
--Eres…
--Todo lo que se te ocurra llamarme --le interrumpió sin perder la afilada sonrisa -- me lo ha llamado antes gente más importante, y con más motivo.
--Eres un presagio de dolor y muerte --afirmó Laretián --. Todo lo que se acerca a ti acaba dañado.
--En mi defensa, todo lo que acude a mí suele estar dañado de antes.
--Y por ello --continuó como si no la hubiese escuchado --, tenemos que detenerte.
--El miedo me devora --dijo con sorna; podría haberse reído, pero no estaba de buen humor.
--Debería --Úfeel tiró de una cadena, y la trampa cayó sobre ella.
Lo que una semana antes había sido una lámpara circular, con aros donde enganchar las velas por fuera, cayó ciñendo sus caderas. Sólo habían quitado las velas.
--Es hierro normal --rió divertida. Y furiosa.
--Pero esto no.
Lo primero que pensó al sentir una fina cadena de hierro brándico en el cuello fue que había sido una distracción para que Laretián aprovechase y pudiese atacarla por la espalda. Lo segundo fue que el dolor era tan fuerte como siempre lo era: insoportable. Lo tercero fueron formas de torturar hasta la muerte a los dos.
Se revolvió, furiosa, tratando de arrancarse esa maldita cadena, que comenzaba a hundirse en su carne, quemando como si estuviese al rojo vivo. Laretián no era precisamente débil, pero ella lo era menos.
Sintió un fuerte golpe en el estómago, y se dobló sin poder evitarlo, con lágrimas de dolor y frustración ardiendo en sus ojos.
--Ni se te ocurra, bruja.
Úfeel sustituyó a su mujer, aumentando la presión hasta cortarle la respiración. La Bruja trató de arrancarse la cadena, arañándose el cuello con las uñas, desesperada por un poco de aire.
-Úfeel, ¡rápido!
Se vio arrojada a su propia jaula de hierro brándico. Al dejar de sentir la presión, se arrancó la cadena, que estaba empezando a verse cubierta por una desagradable costra al cerrarse la herida, hundiéndose más en su carne, y la azotó contra los barrotes. Se escurrió entre ellos, produciendo el sonido grave, como campanadas profundas y pesadas, que emitía el hierro brándico.
--Hijos de puta… --temblaba violentamente por la ira.
--Puede que no se os pueda matar, pero tú no vas a salir de ahí.
La bruja rió, estallando en llamas verdes que bailaron ante la sorpresa del matrimonio.
--Vuestro plan tiene un pequeño fallo.
--Puedes hacer magia ahí dentro, pero ni tú ni tus hechizos podéis atravesar esto --dio un par de palmaditas a los barrotes con aire satisfecho.
La Bruja se abalanzó sobre los barrotes, aferrándolos fuertemente con las manos, ignorando el humo que surgía ante el contacto y el dolor agónico que recorría sus brazos hasta electrificar sus clavículas, con el rostro desencajado en una aterradora mueca y sus ojos reducidos a dos esferas negras, con finísimos arcos del un color miel cambiante cercándolas.
--Saldré de aquí --les espetó --. Y os arrepentiréis de este día.
--Vamonos, Laretián --le indicó, volviendo a rodear su cintura con el brazo derecho, pero sin apartar la mirada, fingidamente impertérrita, del rostro de la bruja.
--¡Os maldigo! ¿Me estáis oyendo? ¡Os maldigo! Saldré de aquí y os arrancaré a vuestra hija de los brazos. ¡Lloraréis lágrimas de sangre cuando acabe con vosotros! Pagaréis este momento hasta el mismo instante de vuestra muerte, ¡lo juro por mi nombre y por mi sangre!
--¿Hija?
--No le escuches, Laretián, sólo quiere hacernos daño.
--Sí, no me escuches, Laretián. Podría contarte la verdad sobre las ereidas.
--¿Qué verdad? ¿De qué estás hablando?
--Laretián, no la…
--¡No les encierran, Laretián! --rió -- Mientras tú te desesperabas buscándole, él estaba disfrutando con seres del agua, preñándolas de pequeños bastardos. ¡No duran dos meses, Laretián! ¡Las que mataron a la pobre enamorada eran sus hijas! ¡Él yació con sus propias hijas! Y lo disfrutó, querida, siempre se disfruta con una ereida.
--¡Mientes!
La mujer rió, soltando los barrotes con un gesto de desdén. Enormes marcas de piel quemada y sangrante decoraban ahora las palmas, y de ellas surgía un olor ácido y podrido que resultaba asfixiante.
--Sería tan sencillo entonces, ¿verdad? La malvada bruja está mintiendo, todo lo que nos dice es falso, sólo son mentiras para hacernos daño. Pena que me confundas con las hadas, las brujas no mentimos. Manipulamos, omitimos información, jugamos con las mentes, hipnotizamos… Pero no mentimos. No nos hace falta hacerlo.
--¡No es cierto!
--Oh, te encantaría eso, ¿verdad? Te encantaría saber que no sembró los estanques de agua dulce con sus pequeñas bastardas, que no yació con ellas, y que nunca volverá a disfrutar en tu lecho después de una experiencia como esa. Te encantaría. Pero sabes que tengo razón.
--¡No la escuches, Laretián! ¡Sólo trata de dañarte!
--Por supuesto --admitió con superioridad --, pero eso no quiere decir que no sea cierto.
Ella miró de uno a otro alternativamente, antes de sepultar el rostro en el pecho de su marido.
--Vamonos, Úfeel.
--¡Os arrepentiréis de este día! ¡Os arrepentiréis! ¡Tú sabes la verdad, Laretián! ¡Sabes que tengo razón! --les gritó mientras salían del lugar.
Fue entonces cuando reparó en el cadáver de su aprendiz, oculto detrás de la mesa de las espadas. Nadie acudiría.
Soltó un largo aullido, lleno de frustración y desesperación. Incluso los barrotes de hierro brándico se doblaron momentáneamente, impactados de lleno por el alcance de su ira.




Bueno, es un mero prologo del que no se puede sacar mucho, ni para lo bueno, ni para lo malo, pero seguro que algo podréis decirme. ES MI CUMPLE. Sé que abuso de ello, pero es solo una vez al año. Y no celebro los no-cumpleaños, así que tengo más derecho.

Un abrazo muy fuerte a todos vosotros. Mucho love.


PD: Mi madre me ha hecho una tarta y Sofía me ha mandado una canción de feliz cumpleaños por twitter. Si vosotros no hacéis nada, vais a quedar fatal...